Este pueblo de Córdoba tiene una entrañable tradición navideña que no existe en ningún otro lugar de España
Una celebración donde la comunidad, la música y las tradiciones populares convierten diciembre en un mes inolvidable.

La Navidad en Iznájar, reconocido como Pueblo Mágico por su autenticidad, su paisaje y la fuerza de sus tradiciones, se vive de una forma profundamente especial. Aquí, las fiestas son mucho más que un calendario iluminado: son un homenaje a la identidad cultural del municipio, donde la comunidad se une para conservar rituales que forman parte de su alma. En este Pueblo Mágico del sur de Córdoba, cada diciembre se convierte en un viaje a través de la devoción, la música y la memoria colectiva.

Un Pueblo Mágico que comienza su Navidad con luz y unidad
El inicio oficial de las celebraciones llega con el encendido del alumbrado en la festividad de la Inmaculada. Ese momento marca el punto de partida de una Navidad que en este Pueblo Mágico se vive en comunidad, entre calles empedradas que se llenan de luces cálidas, balcones decorados y vecinos que se preparan para una de las celebraciones más emblemáticas del año.

La Subida de la Borriquita: la tradición que define a este Pueblo Mágico
El día grande llega el 24 de diciembre, cuando tiene lugar la Subida de la Borriquita, una procesión viviente que no se encuentra en ningún otro lugar de España.
A las 18:00 horas, los mochileros de Iznájar —guardianes de la tradición musical del Pueblo Mágico— parten desde el Hogar del Pensionista hacia la Plaza de la Venta.
Allí comienza la subida: una niña encarna a la Virgen María, montada en un borrico real, acompañada por San José y por un cortejo de voces y cuerdas que interpretan coplas navideñas únicas.

El recorrido termina en el Portal de Belén del Poblado Navideño, donde continúan los villancicos tradicionales hasta llegar a la Misa del Gallo, en la que los mochileros participan activamente. Durante la ceremonia, un vecino coloca al Niño Jesús en el pesebre de manera anónima, un gesto que mantiene intacta la esencia del rito.
Los mochileros: la banda sonora
Los mochileros y pandillas navideñas son el alma sonora de la Navidad iznajeña. Sus coplas, cuyo origen se remonta al siglo XVII, combinan humor, tradición y espíritu festivo.
Muchas relatan pasajes del nacimiento de Jesús, mientras que otras —con letras jocosas y populares— buscan el entretenimiento y el jolgorio de las gentes del Pueblo Mágico.
Tras la guerra, estas pandillas recorrían las calles pidiendo aguinaldo, recibiendo dinero o alimentos como agradecimiento. Hoy, siguen siendo piezas fundamentales en la preservación del patrimonio musical y emocional del municipio.

El Poblado Navideño: punto de encuentro
El Poblado Navideño reúne a vecinos y visitantes en un espacio donde la tradición convive con la convivencia diaria. Es aquí donde tienen lugar actividades, encuentros y las populares cinquinas solidarias, una de las propuestas más queridas de estas fechas.
El Ayuntamiento invita a todos a participar, consciente de que estas celebraciones refuerzan la identidad y la cohesión del Pueblo Mágico.
Visitar Iznájar en diciembre es entrar en contacto con un Pueblo Mágico donde la Navidad se vive con intensidad emocional: música que resuena en las calles, procesiones vivientes que permanecen intactas en el tiempo, tradición oral que sigue viva gracias a los mochileros y un sentido de comunidad que convierte cada acto en algo memorable.
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