Constantino es alcalde, alguacil, barrendero y el último vecino de un pueblo de Guadalajara: "Los jóvenes no quieren venir porque no hay nada; no han vuelto"
A sus 81 años, Constantino cumple las funciones de alcalde, alguacil y barrendero de su querido pueblo.

El pueblo de Guadalajara que resiste con un solo habitante durante todo el año. / Wikicommons
Hay muchísimos pueblos repartidos por el territorio español que durante gran parte del año están prácticamente deshabitados. Si bien durante la temporada estival se llenan de veraneantes, muchos de los cuales se instalan en sus segundas residencias, cuando esta temporada llega a su fin la gente vuelve a sus casas en la ciudad, y los pueblos regresan al silencio casi sepulcral del invierno. Este es el caso de la pequeña villa de Torremochuela, una localidad situada al este de la provincia de Guadalajara donde Constantino es el único que vive allí de manera permanente.
Alcalde del pueblo, Constantino está prácticamente solo durante más de 10 meses al año. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, Torremochuela es el pueblo más pequeño de España, título que comparte con Villanueva de Gormaz, en la provincia de Soria. Son datos desoladores y que cada vez afectan a más pueblos de alrededor del territorio, pues el despoblamiento rural es una tendencia que, lamentablemente, parece no tener freno. Ante esta situación, Constantino se ha propuesto hacer frente al problema.

Adriana Fernández
Del todo a la nada
Con 81 años casi recién cumplidos, Constantino es, desde hace unos años, el alcalde de Torremochuela. Cuando uno llega al pueblo, la sensación que da es que allí vive gente de manera constante, pero nada más lejos de la realidad. “Somos seis empadronados”, contaba Constantino en una entrevista a EL ESPAÑOL, “aunque la mayoría no duerme aquí. Paso casi todo el año solo”. Y es que, a excepción de Constantino, el resto de los habitantes censados en el pueblo residen en otras localidades. “Yo estoy aquí casi todo el año”, explica, “En diciembre me suelo ir a San Sebastián de los Reyes, pero en cuanto surja algún problema, tengo que venir aquí”.

La entrada a Torremochuela / Xfects909
Esta es la triste realidad de cada vez más pueblos a lo largo y ancho del territorio español. Pero Constantino no se da por vencido y, además de cumplir con las funciones de alcalde, cumple también con las de alguacil y barrendero. “Yo me dedico a tener el pueblo como hay que tenerlo, limpio”, cuenta Constantino, “Si hay un montón de hojas en una esquina, cojo mi cubo, mi cepillo, lo barro y lo quito,” añade orgulloso. No es solo el buen mantenimiento de las calles; Constantino se preocupa también de que las casas estén en un buen estado, y mantiene cuidado el centro social, que durante el verano sirve como bar y punto de encuentro.
Cuando llega la temporada estival, las más de 50 casas que componen el pueblo abren sus puertas y suben persianas. Durante esos meses llega a haber 300 personas en el pueblo, con niños jugando en la plaza y el murmullo de los vecinos llenando las calles. “Aquí todos tienen casa, no hay nada de alquiler ni en venta”, cuenta Constantino. Cuando se da que el pueblo se llena de gente, Constantino intenta concienciar a los vecinos: “Les digo que intenten empadronarse aquí para que el pueblo crezca un poquito”. Fue así que consiguió que la cifra de habitantes censados subiera hasta 6.

Las calles de Torremochuela / Xfects909
Mucho por hacer
En el año 2019, Constantino se presentó a la alcaldía del pueblo porque “veía que si no íbamos a desaparecer”, recuerda en declaraciones recogidas por ENCLM. Desde entonces, se ha ocupado tanto de cuidar y mantener vivo el pueblo como de la gestión administrativa. Una de las grandes reclamaciones por parte de Constantino es “una carretera asfaltada de 6 kilómetros sin miedo a quedarse atascado con un coche en un camino”. Y es que, al tratarse de una villa tan pequeña, para acceder a servicios básicos como el médico o el supermercado hay que desplazarse hasta Molina de Aragón. El alcalde reivindica que, a pesar de haber hecho una recogida de 700 firmas, las instituciones no le han hecho caso.
Otro de los grandes problemas que afronta el pueblo es que, la gente que se acerca parece no querer quedarse. A pesar de que el pueblo cuenta con una buena conexión a internet, el teletrabajo no es algo que se haga demasiado atractivo para los más jóvenes, ya que en el pueblo no hay casi nada: “Lo que pasa es que aquí no hay nada ya, aquí viene un chico, una semana, se cansa y se va”, explica, “Necesitamos por lo menos 10 o 12 casas abiertas para tener gente con quien charlar, echar una partidita en el teleclub, …”.

Una de las casas de Torremochuela / Xfects909
Algo que sí ha conseguido Constantino durante su tiempo como alcalde en su intento por ofrecer incentivos a las nuevas generaciones, además de hacer llevar la fibra óptica al pueblo, es levantar una pista de pádel. “Dime tú qué aldea con seis empadronados tiene pista de pádel,” cuenta Constantino, “Quería haber hecho una piscina pública, pero aquí hace mucho frío y no tendría mucho éxito”. Otro de sus grandes proyectos es convertir una de las casas del pueblo en una micro-residencia, con 8 o 10 habitaciones, para que “la gente pueda acabar sus días aquí, junto a los suyos, y no tengan que irse a Molina”.
Aunque parece que las cosas no terminen de funcionar, la realidad es que van avanzando, aunque a un paso muy lento. Es por esto que, tanto en relación a Torremochuela como al resto de pueblos en riesgo de desaparecer, no nos podemos dar por vencidos.
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