Comarca del Matarraña: hemos encontrado la escapada rural perfecta

La Comarca del Matarraña se encuentra en Aragón, al este de la provincia de Teruel. Su capital administrativa es Valderrobres y se extiende por la cuenca del río Matarraña y por la parte aragonesa de la cuenca del Algás. Cuando estamos buscando un destino único para hacer una escapada rural, es una elección inmejorable.

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Foto: Jordi C/Shutterstock

Esta comarca turolense lo tiene todo para permitirnos disfrutar de una estancia inolvidable. En primer lugar, es una elección para cualquier clase de viaje: en pareja, con familia, con amigos o en solitario, nos ofrece incontables satisfacciones y experiencias.

Un prodigioso escenario medieval

El Matarraña es una tierra fronteriza que, históricamente, ha servido de nexo entre la España interior y la costa mediterránea. Entre sus principales atributos destaca el patrimonio medieval, distribuido por sus localidades de forma prodigiosa. Valderrobres es, en sí mismo, un destino temático de esta época: el castillo-palacio del siglo XV, la iglesia y el trazado de las calles maravillan a cualquier visitante.

Además, la iglesia de Calaceite, el casco antiguo de Ráfales, el puente de piedra de Beceite, el Conjunto Histórico-Artístico de Cretas, el cementerio medieval de Fuentespalda y las casas señoriales existentes en La Fresneda permiten organizar itinerarios específicos sobre el arte y la arquitectura medievales sin recorrer muchos kilómetros.

Xavi Montero/Shutterstock

Todas estas poblaciones, muy especialmente la capital de la comarca, se convierten en escenarios fabulosos para callejear y disfrutar de una belleza patrimonial deslumbrante. Además, muchas de ellas cuentan con un atractivo sorprendente: cárceles y mazmorras medievales que visitaremos con asombro.

Belleza natural inolvidable

Pasear u organizar excursiones en esta tierra casi virgen es una auténtica delicia. Entre los lugares que no deberíamos perdernos figuran las Pozas de la Pesquera, en el río Ulldemó. ¿Lo más llamativo? Sus pequeñas cascadas en un entorno fascinante y el color turquesa de sus abundantes pozas. Dado que cuenta con recorridos preparados para senderistas, cicloturistas, moteros y automóviles, no hay excusas para no incluirlo en nuestra ruta.

El Parrizal de Beceite, asimismo, es otra ruta senderista imprescindible. En paralelo al río que da nombre a la comarca, nos anima a avanzar por un desfiladero estrecho durante una excursión asequible de belleza colosal. Las pasarelas de madera sobre el cauce del río Matarraña aportan un toque de aventura, impresionante, a la experiencia.

El Embalse de Pena cuenta con playas naturales y zonas de baño. También directamente relacionada con el agua, está la belleza agreste del Salto de la Portellada, de 20 metros de altura, que cae sobre una poza verde inigualable.

Además, desde Peñarroya de Tastavins es posible alcanzar Roques de Masmut, una formación rocosa que supera el centenar de metros de altura y alberga una ruta senderista circular de 11 kilómetros, que incluye el Mirador de los Roques.

En contacto con la naturaleza

Los amantes de la flora y la fauna que eligen este destino se sienten sumamente satisfechos. Otro de los motivos principales para convertir el Matarraña en sede de una escapada rural es la exuberancia de su vida natural.

Parrizal de Beceite. | Adrian Sediles Embi/Shutterstock

La fusión de las poblaciones con el entorno hace posible observar gran variedad de animales, no en vano se trata de una zona muy rica en diversidad faunística. En sus cielos descubriremos halcones, águilas y búhos reales, cigüeñas y buitres leonados, entre otras especies. De hecho, acoge diferentes observatorios aviares, como el de buitres Mas de Bunyol, donde la labor de Buitreman, tras veinticinco años alimentado a buitres salvajes, posibilita admirar a centenares de buitres en óptimas condiciones de seguridad.

Un cóctel de disfrute y bienestar

Además de patrimonio y naturaleza, la Comarca del Matarraña se ha convertido en un escenario turístico sumamente satisfactorio. Cuenta con numerosos servicios hoteleros, de todos los tipos, y un buen número de empresas organizan actividades programadas en, prácticamente, el territorio al completo.

La tranquilidad y el reposo son argumentos excepcionales para desplazarse a esta comarca. Cuando buscamos desconexión y reencontrarnos con nuestra esencia, los paisajes solitarios y las callejuelas bellísimas de sus pueblos arropan al visitante de forma excepcional.

Por otra parte, la gente de esta tierra es amable, abierta y sumamente cariñosa. Las conversaciones fluyen con naturalidad y los lugareños acogen a los visitantes con afecto. Cualquier recién llegado se siente acogido, y muy bien aceptado, nada más pisar sus tierras.

Por último, la gastronomía es otro tesoro indiscutible de esta comarca, que tradicionalmente ha sido una zona rica en recursos ganaderos y agrícolas. La calidad de los productos es un sello diferencial que los visitantes disfrutan en cualquiera de los restaurantes disponibles en la zona.

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Entre los manjares más significativos figuran el riquísimo aceite, los derivados del conejo y el cerdo —el jamón de Teruel es maravilloso—, las almendras, el melocotón, las hortalizas y el buen vino, así como algunos dulces autóctonos.

Sin lugar a dudas, la Comarca del Matarraña lo tiene todo para asegurar una estancia inolvidable. Solo, en pareja, en grupo o en familia, nos asegura una escapada rural plena de descubrimientos únicos, vivencias memorables y el más alto nivel de desconexión y disfrute.