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La ciudad con la única muralla romana entera del mundo es un paraíso gastronómico: vive custodiada por 71 torres legendarias, es Patrimonio de la Unesco, y su tapeo es famoso en toda España

Pese a su antigüedad, cada día miles de personas caminan sobre sus muros.

Única en el mundo, la muralla resiste desde su creación, en el siglo III

Única en el mundo, la muralla resiste desde su creación, en el siglo III / Istock

En el año 25 a.C., el emperador Augusto mandó construir un asentamiento romano sobre un bosque sagrado, antiguo lugar de culto y, desde entonces enclave estratégico del noroeste de España, fundando la primera capital de Galicia, y la ciudad más antigua de su territorio.

El pueblo donde mejor se come de Galicia es todavía un desconocido: marisco, hórreos frente al mar y un litoral salpicado de leyendas

Adriana Fernández

A finales del siglo III, la amenaza de los bárbaros frente a un imperio romano debilitado obligó a construir su muralla, hecha de losa y granito en un perímetro de más de dos kilómetros que, lejos de premeditado, funcionó como una respuesta 'in extremis', prescindiendo de zonas residenciales para poder asegurar un recinto defensivo en una estrategia puramente militar.

La muralla romana de Lugo

La muralla romana de Lugo / Istock

El cinturón de piedra de Galicia

Hoy, la que fue construida como un acto de guerra desesperado, se yergue sobre sus cimientos como parte activa de la ciudad, siendo la única muralla del mundo en conservar su perímetro íntegro, y reconocida por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, el primero de la antigua Lucus Augusti, hoy conocida como Lugo.

Muralla romana de Lugo

Muralla romana de Lugo / Istock

Su estructura cuenta con 71 torres de las 85 que tenía originalmente, y su función, lejos de defensiva, es parte de la vida en la ciudad, conformando un paseo peatonal a entre 8 y 15 metros de altura en una panorámica perfecta sobre la ciudad romana.

Pero este no es el único patrimonio mundial que esconde la región lucense, ya que por ella pasan los tres caminos de Santiago reconocidos por la Unesco: el Francés, el Primitivo y el Camino del Norte, incluyéndose en la declaración de estos dos últimos las catedrales de Lugo y Mondoñedo, municipio de esta provincia.

Muralla romana de Lugo

Muralla romana de Lugo / Istock / JUAN ENRIQUE DEL BARRIO

"E para comer, Lugo"

Tanto si viajas directamente, como si la visitas de paso en una de las muchas etapas que conforman el Camino, su gastronomía es parada indispensable para todo el que la visite.

Platos como el Pulpo á Feira, la clásica tapa de pimentón dulce o picante acompañada de cachelos; el Caldo Gallego o el Lacón con Grelos, imprescindibles en los meses fríos; la Carne á Ónega, de ternera gallega de una calidad suprema; o las famosas Filloas, de aspecto similar a una crepe.

Y si buscas probar su gastronomía de primerísima primera mano, visita el Restaurante Paprica, de la mano del chef Álvaro Villasante y reconocido por la Guía Michelín, referente de la cocina moderna en la ciudad.

De la misma manera, en el Restaurante España, de los hermanos Héctor y Francisco López podrás probar el producto local llevado a su máxima expresión, traducido en alta cocina.

Aunque no hay como irse de tapeo para conocer desde el paladar la diversidad culinaria de la ciudad, por lo que acércate a la Rúa Nova o la Praza do Campo, epicentro de reunión de la ciudad donde, con cada consumición, podrás probar un pedazo de su gastronomía.

Jardines de la plaza principal de Lugo

Jardines de la plaza principal de Lugo / Istock / David Andres

Qué visitar en la Ciudad del Sacramento

Y para los que no quieren perderse nada, apunta la Catedral de Santa María, una joya de la arquitectura lucense que mezcla románico, gótico y barroco donde podrás visitar, además, la exposición permanente del Santísimo Sacramento.

Catedral de Santa María de Lugo

Catedral de Santa María de Lugo / Istock / t

A su lado, una ventana al pasado muestra una piscina del siglo IV, prueba permanente de los restos lapidados que se esconden bajo el suelo de la ciudad, visibles también en la Casa de los Mosaicos, que muestran el lujo de la aristocracia romana.