Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La ciudad perfecta para visitar en septiembre es "barata a ojos del turista": la llaman "la Florencia de Andalucía" y tiene el mayor conjunto de torres barrocas de España

Mientras Sevilla y Córdoba disparan sus precios de hostelería, esta ciudad de la campiña sevillana ofrece el mismo patrimonio a una fracción del coste. Y septiembre es el mes en el que mejor se disfruta.

Es una de las ciudades más bonitas de Andalucía, perfecta para visitar en septiembre.

Es una de las ciudades más bonitas de Andalucía, perfecta para visitar en septiembre. / Istock

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Hay ciudades andaluzas donde una noche de hotel en pleno centro histórico se acerca fácilmente a los 100 euros en temporada alta. Y luego está una joya a una hora de Sevilla y a menos de una hora de Córdoba donde ese mismo presupuesto cubre dos o tres noches en un hostal del casco antiguo. No es un secreto: es, simplemente, una ciudad que todavía no ha entrado en los circuitos masivos de un turismo que si conoce Ronda, Antequera o Carmona.

Una preciosa ciudad de Andalucía que deberías visitar en septiembre.

Una preciosa ciudad de Andalucía que deberías visitar en septiembre. / Istock / FELIPE RGUEZ

Septiembre es, además, el momento perfecto para conocerla: temperaturas mas suaves, terrazas en las que puedes sentarte sin agobios y un casco histórico que acumula tantas joyas como quiera descubrir el viajero. Entre ellas: un centro de origen romano, 16 Bienes de Interés Cultural (BIC) y el mayor conjunto de torres barrocas de toda España concentrado en un solo núcleo urbano. Y lo mejor es que es una ciudad que se puede recorrer con calma, sin prisas y sin las aglomeraciones de la temporada alta. Esa ciudad es Écija y la llaman "la Florencia andaluza".

Todos los madrileños se van a Valencia por la cercanía, pero pocos eligen a la Sirena del Océano para el verano: es la joya de Andalucía

Sara Fernández García

Septiembre, el mes donde la ciudad se disfruta de verdad

Septiembre en Écija tiene ese punto exacto: ya no aprieta el calor como en pleno verano, pero todavía se puede caminar de terraza en terraza hasta bien entrada la noche. Es el mes en el que el casco histórico recupera su ritmo natural, sin las horas muertas de mediodía que impone el verano más duro de la comarca. Écija es conocida, no sin motivo, como "la Sartén de Andalucía".

Palacio de Peñaflor: Belleza barroca en Écija

Palacio de Peñaflor: Belleza barroca en Écija / Istock / FELIPE RGUEZ

A eso se suma el argumento del precio. Dormir en Écija sale sensiblemente más barato que hacerlo en Sevilla capital o en Córdoba, con hostales y hoteles que en los comparadores online rondan los 30-40 euros la noche, muy por debajo de lo que piden los alojamientos de las dos capitales vecinas. No es una ciudad saturada de turistas, y eso se nota también en las terrazas y en el aparcamiento, donde no hay esa presión de precios que sí sufren sus vecinas más visitadas. Septiembre, con menos afluencia que la primavera o el puente de octubre, es también el mes en el que esa tranquilidad se nota más.

Iglesia Parroquial de Santa María

Iglesia Parroquial de Santa María / Istock / Nando Lardi

La Florencia de Andalucía, ciudad de las torres

Se la conoce popularmente como "la Florencia de Andalucía", un apelativo que circula desde hace años en la zona. El motivo del piropo está a la vista nada más entrar en el casco histórico: Écija reúne once torres barrocas de los siglos XVII y XVIII, correspondientes a más de una veintena de iglesias, una concentración que ningún otro núcleo urbano de España llega a igualar.

Histórica iglesia de Santiago en Écija

Histórica iglesia de Santiago en Écija / Istock / Marc Venema

De todas ellas, la de la iglesia de San Juan es probablemente la más fotogénica. Levantada en 1745 por los maestros Lucas Bazán y Antonio Corrales, luce tres cuerpos de campanas revestidos de cerámica azul, y es una de las pocas a las que se puede subir para ver el casco antiguo desde arriba. La torre de Santiago, de raíz gótico-mudéjar del siglo XV y declarada Bien de Interés Cultural, arrastra además una leyenda menos turística: la de una tumba morisca oculta bajo sus cimientos. Y en el terreno del barroco civil, el Palacio de Peñaflor —con su fachada curva pintada al fresco— es probablemente el ejemplo más ambicioso de toda Andalucía en su género.

De Astigi a los 16 Bienes de Interés Cultural

Este perfil de torres no salió de la nada: Écija fue fundada por los romanos como Colonia Augusta Firma Astigi en tiempos del emperador Augusto, y de aquella época todavía quedan restos de termas visibles en plena Plaza de España, integrados en el trazado actual de la ciudad. El Museo Histórico Municipal, instalado en el Palacio de Benamejí, conserva parte de ese legado en forma de mosaicos romanos y piezas como la conocida "placa de Écija", una pieza de orfebrería tartésica que da una idea de cuánto tiempo lleva esta ciudad siendo un cruce de caminos.

Fachada del histórico Palacio de Penaflor en Écija

Fachada del histórico Palacio de Penaflor en Écija / Istock / Marc Venema

De aquel origen romano al presente, la ciudad ha ido acumulando protección patrimonial hasta sumar 16 Bienes de Interés Cultural, según los datos de Turismo de la Provincia de Sevilla, dentro de un casco histórico declarado Conjunto Histórico-Artístico.

Alrededores y mesa ecijana

Quien se instale unos días en Écija tiene, además, dos escapadas cercanas dentro de la misma campiña sevillana: Carmona y Osuna, ambas con patrimonio propio y a poca distancia por carretera, perfectas para completar una estancia sin necesidad de mover el equipaje. Pero conviene reservar tiempo, y hambre, para la propia ciudad, porque su cocina no es un añadido menor. El mollete ecijano convive con una cazuela de espárragos trigueros de la comarca y con un salmorejo hecho con el tomate local, que aquí tiene fama propia. Las calderetas de cordero o de chivo, cocinadas a fuego lento, son el plato de referencia cuando cae la noche, siempre regadas con el aceite de oliva virgen que se produce en los alrededores.