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La ciudad más pequeña de España tiene título real desde el siglo XV: apenas 258 vecinos, casas colgadas sobre la roca, un castillo medieval y un puente sobre el Ebro

Descubrimos la localidad burgalesa con más de seis siglos de historia que guarda un castillo de cuento suspendido sobre el río.

La ciudad burgalesa con casas colgadas sobre el vacío y un castillo medieval

La ciudad burgalesa con casas colgadas sobre el vacío y un castillo medieval / Istock

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Una de las localidades más curiosas de todo el territorio español, escondida al norte de la provincia de Burgos, el municipio de Frías forma parte de la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España. A pesar de que el pueblo tiene una población de tan solo 258 habitantes, cuenta con el título de ciudad, el cual le fue otorgado por el rey Juan II de Castilla a principios del siglo XV. Presumiendo del título desde hace casi 6 siglos, la ciudad más pequeña de España es una villa maravillosa situada frente al curso del río Ebro, donde la vida se vive a un ritmo tranquilo y donde el pasado y el presente se dan la mano.

El castillo de Frías visto desde el centro de la villa

El castillo de Frías visto desde el centro de la villa / Istock / mmeee

De belleza asombrosa, Frías destaca por su casco histórico de origen medieval, el cual se mantiene en un excelente estado de conservación. A simple vista, el perfil de sus calles llama mucho la atención, ya que parece que sus casas están colgadas de la ladera del cerro de La Muela, sobre el cual se asienta la localidad. Es por esto que pasear por las callejuelas de trazado irregular de Frías es como adentrarse en un cuento, con caballeros, damas de la corte y castillo incluido.

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La ciudad más pequeña de España

Situada una unos 80 kilómetros al norte de la ciudad de Burgos, la villa de Frías es una de esas maravillas medievales a las que deberíamos acercarnos por lo menos una vez en nuestras vidas. Entre la ladera de La Muela y el curso del río Ebro, el pueblo es conocido alrededor por ser la ciudad más pequeña de todo el territorio español. Con sus 258 habitantes censados, se encuentra fuera de la normativa administrativa que decreta que tan solo las localidades con más de 10.000 habitantes pueden considerarse ciudades. Esta excepción se debe a que, en el año 1435, el rey Juan II de Castilla decidió otorgarle el título de ciudad a esta pequeña localidad de Burgos en agradecimiento por su lealtad a la corona.

Vista aérea de Frías

Vista aérea de Frías / Istock / Miguel Habano

Después de todos estos siglos, la villa sigue brillando con su belleza medieval; tal es así que, desde 2014, forma parte de la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España, que difunde y preserva el patrimonio cultural, natural y rural del país. Una de las razones por las que Frías forma parte de la asociación es su fabuloso casco antiguo, con sus características casas que, como las “casas colgadas” de Cuenca, parecen estar suspendidas sobre el vacío.

Un castillo muy imponente

La arquitectura castellana de las casas contrasta fuertemente con el castillo, una imponente fortaleza situada en lo alto de un peñón rocoso y de la que se tiene constancia desde el año 867. Oficialmente llamado Castillo de los Duques de Frías o Castillo de los Velasco, gran parte de lo que hoy se conserva fue construido entre los siglos XII y XVI, destacando la magnífica Torre del Homenaje, desde lo alto de la cual se obtienen unas panorámicas increíbles tanto de la villa como del entorno en el que se encuentra.

Ampliado a medida que los años fueron avanzando, el Castillo de los Duques de Frías se convirtió en uno de los castillos fortificados más impresionantes de toda Castilla, con una muralla que rodeaba la villa por la parte alta y bajaba para proteger las casas construidas sobre la roca. Alzándose sobre los tejados rojizos del pueblo, del castillo tan solo se conservan las ruinas y tres puntos de acceso: la Puerta de la Cadena, la de la Medina y la del Postigo.

La iglesia de San Vicente Mártir

La iglesia de San Vicente Mártir / Istock / mmeee

La visita a la villa

En el extremo opuesto de Frías, junto a la muralla, se erige la iglesia de San Vicente Mártir, en su día fortaleza eclesiástica y un excelente ejemplo de como la arquitectura de la villa se adapta a la complicada orografía. De estilo románico, en su interior alberga varias capillas góticas y renacentistas. A pesar de esto, el exterior de la iglesia está incompleto, debido a que en 1904 se expolió su magnífico pórtico románico para trasladarlo al Museo de Claustros de Nueva York, donde todavía hoy está expuesto.

El puente medieval sobre el Ebro

El puente medieval sobre el Ebro / Gustavo A. Pérez

El otro gran monumento arquitectónico de la villa es el puente medieval sobre el Ebro. Situado a la entrada – o salida – del pueblo, su construcción data del siglo XII y alcanza los 143 metros de longitud, los cuales se dividen en 9 arcos de medio punto. El elemento más curioso del puente no es el hecho de que todavía hoy esté en uso (algo que atestigua lo bien construido que está), sino la torre defensiva que se erige justo en medio de este, la cual le confiere al puente una dimensión todavía más única y fantástica.