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La ciudad con más Patrimonios de la Humanidad de España es el “paraíso de la cocina andalusí”: 100 Bienes de Interés Cultural y un Geoparque Mundial

Con cuatro Patrimonios Mundiales, supera a Granada y Sevilla en reconocimiento de la Unesco.

Córdoba, una lección magistral sobre cómo preservar tu história.

Córdoba, una lección magistral sobre cómo preservar tu história. / Istock

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Si hablamos de patrimonio, la comunidad autónoma de Andalucía es una clase magistral sin precedentes, con algunos de los monumentos más impresionantes de España y, lo que con ello conlleva, una riqueza cultural única.

Granada antiguo, visto desde una ventana arqueada en la Alhambra

Granada antiguo, visto desde una ventana arqueada en la Alhambra / Istock / Stephane Debove

La ciudad de Granada, por ejemplo, presume de un barrio árabe conservado con las mismas calles adoquinadas, estrechas y sinuosas que un día vieron suceder la historia. El Albaicín no hace sombra al Generalife, con su arquitectura imponente y detalle minucioso, rodeado de juegos de agua, patios y murallas nazaríes. Sin embargo, hablar de Granada es hablar de la ciudad palatina, La Alhambra, y sus jardines, palacios y fortalezas. El segundo espacio más visitado de España, solo después de la Sagrada Familia.

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Acostada a su izquierda, Sevilla, suma otros tres patrimonios recogidos por la Unesco, prácticamente pegados en la Plaza del Triunfo de la ciudad. La Santa, Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Santa María de la Sede y de la Asunción de Sevilla –con su Giralda–, apenas dista de unos 30 metros del Archivo de Indias, separados únicamente por la anchura de una calle contigua; y enfrentado a este, a no más de 50 metros, se eleva el Real Alcázar, palaciego, mudéjar y gótico.

Detalle del Alcázar de Sevilla

Detalle del Alcázar de Sevilla / Istock

Pero encabezando la lista, un tercero les supera con cuatro Patrimonios Mundiales y uno de los registros históricos más importantes del mundo: la ciudad califal, la “llana”, y la de las tres culturas, Córdoba.

Una catedral, una fiesta, una ciudad y su centro

Fundada por el Imperio Romano, Corduba, capital de la Hispania Ulterior y de la provincia Bética, se elevó a los pies del Guadalquivir, por entonces navegable, estableciéndose como punto de exportación clave hacia Roma.

Puente Romano de Córdoba.

Puente Romano de Córdoba. / Istock

Cuna de los filósofos Séneca y Lucano, recoge hoy vestigios originales como el Templo Romano y el Puente Romano, clave en la Vía Augusta, así como sus murallas, todo ello incorporado en la primera declaración de la Unesco, dedicada a su casco urbano.

En el siglo X, bajo el mandato del omeya Abderramán III, llegaría el esplendor califal, siendo por entonces la ciudad más poblada, rica y desarrollada de Europa; y hecha centro del saber científico, filosófico y literario de la Edad Media –sumaba más de 70 bibliotecas y disfrutaba de iluminación pública, baños públicos y alcantarillado–.

Ruinas en el yacimiento arqueológico de Medina Azahara, Córdoba

Ruinas en el yacimiento arqueológico de Medina Azahara, Córdoba / Istock / Emily M Wilson

En esta época se construiría además la inmensa ciudad palatina que, desde las afueras, saludaba a los visitantes que quisiesen ingresar a la capital: la mayor expresión de poder hasta entonces erigida, Medina Azahara, su segunda entrada en la Unesco desde 2018.

Con la llegada del siglo XIII, Fernando III “El Santo” llevaría a cabo la reconquista de la ciudad omeya, ahora parte de la Corona de Castilla y territorio cristiano. Sin embargo, la mezcla de culturas daría como resultado una de las metamorfosis artísticas más surrealistas de la historia: la impensable Mezquita-Catedral, superpuesto templo sobre templo hasta alzar en el siglo XVI la nave catedralicia gótico-renacentista en el centro del edificio. Tercer Patrimonio Mundial de esta ciudad inigualable.

Mezquita-Catedral de Córdoba.

Mezquita-Catedral de Córdoba. / istock

Hoy la ciudad acumula 100 Bienes de Interés Cultural, pero sus calles mantienen la esencia, intrincada, angosta y encalada, de una ciudad que recuerda. Gracias a la Edad Contemporánea, la ciudad revela además una última sorpresa que bebe, precisamente, de la historia que ya conoce: la herencia, el legado y la sucesión generacional, transformada en este caso en un costumbrismo elevado a categoría mundial: la Fiesta de los Patios de Córdoba, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco y el recuerdo pesado de la tradición plasmado en la fragilidad de las flores.

Homenaje a los cuidadores de patios de Córdoba.

Homenaje a los cuidadores de patios de Córdoba. / Istock

Córdoba, ciudad gastronómica

El tiempo es caprichoso, y cualquier excusa es lienzo para improntar su huella. A las afueras de la ciudad, se reconoce en las Sierras Subbéticas, Geoparque Mundial de la Unesco desde el año 2006, con una historia de más de 200 millones de años vinculada al antiguo mar de Tetis.

En el interior, su rastro se encuentra en la mesa, con una gastronomía rica, variada y Denominación de Origen.

Parque Natural de las Sierras Subbéticas

Parque Natural de las Sierras Subbéticas / Istock

Desde el salmorejo cordobés, originalmente blanco a falta de tomate –producto que integrarían tras el Descubrimiento de América–, pasando por su precursor, la mazamorra de almendras, pan y ajo; hasta los flamenquines, el rabo de toro, las berenjenas con miel o la japuta en adobo, la comida recoge también esta mezcla de culturas donde el producto, la receta y la técnica se encuentran en un solo plato.

Acompañan los vinos Finos, Amontillados, Olorosos y el dulce Pedro Ximénez, elaborados bajo el sistema de criaderas y soleras de la D.O.P. Montilla-Moriles; y en los entremeses jamón ibérico de las dehesas del norte, con D.O.P. Los Pedroches.

Igual que con la arquitectura, también la gastronomía ha encontrado a sus artistas, y la ciudad cuenta hoy con cinco estrellas Michelin, repartidas entre el restaurante Noor, responsable de tres de ellas por su esencia andalusí; y los restaurantes ReComiendo y Choco, dueños respectivos de las restantes.

“Orgullosos embajadores de las maravillosas materias primas que se producen en la provincia de Córdoba”, se define el primero; mientras, el segundo mantiene “expresar un homenaje a la cultura andaluza”, un recuerdo de que lo que fueron, se mantiene en lo que vive.