La ciudad Patrimonio de la Humanidad que tiene un palacio del siglo XVI convertido en Parador: es uno de los lugares más especiales de España
Una de las ciudades más bonitas de España guarda un secreto en forma de Parador que es una joya para disfrutar de una escapada.

A algo menos de una hora de Madrid se encuentra una de las ciudades amuralladas más imponentes de España: Ávila. Su belleza es tal, que la ciudad antigua, su muralla y las iglesias extramuros de San Vicente, San Pedro, San Andrés y San Segundo son consideradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 1985. A pesar de su corta distancia con la capital de España, Ávila recibe al visitante con una calma que atrapa a cualquiera.
El elemento más famoso de esta urbe castellanoleonesa es la muralla, que nos retrotrae a un pasado muy remoto que conocemos gracias a la arqueología. Según cuenta la tradición, dos maestres de geometría, uno romano y otro francés, dirigieron la construcción de la muralla medieval durante solo nueve años. Sin embargo, la historia real ve difícil marcar un origen concreto de la muralla, aunque hay indicios de que ya existía una durante la época romana.
El Parador de Ávila, un lugar que atrapa
Es un destino ideal para pasar un fin de semana, sobre todo si habitualmente se vive en las inmediaciones como Segovia o Madrid. Pasear por las calles empedradas del casco antiguo o degustar su deliciosa gastronomía son solo algunos ejemplos de lo que puede hacerse en Ávila. Más allá de eso, la ciudad alberga un lugar impresionante donde alojarse y vivir una experiencia medieval completa: el Parador del Palacio de Piedras Albas.

El edificio data del siglo XVI y se ubica frente a la impresionante catedral, por lo que goza de un emplazamiento perfecto y muy privilegiado. Sus muros han sido testigos del paso del tiempo, viendo la evolución de una ciudad medieval a una contemporánea. Así se refleja también en el Parador, que por dentro cuenta con todos los servicios y la esencia de un hotel contemporáneo, con habitaciones amplias y espacios comunes con una decoración muy cuidada.

El interior es intimista y acogedor, con un comedor con vistas al jardín y la muralla y un patio acristalado perfecto para cenar en las noches más románticas. En los jardines que lo rodean se encuentran algunas piezas arqueológicas como sarcófagos, pilas bautismales e incluso un verraco del siglo V a.C. Como colofón, en el restaurante del Parador se pueden probar platos típicos deliciosos como las judías de El Barco, el cochinillo asado o los pucheretes teresianos.
Los rincones más bonitos de Ávila y sus alrededores
Este es el mejor punto de partida para conocer Ávila más allá de su muralla, nunca mejor dicho. Esta imponente fortaleza rodea la ciudad y le otorga una silueta inconfundible en el paisaje castellano. Caminar sobre ella es una experiencia inolvidable que todo el mundo debería probar. Antes o después de adentrarse en sus calles y descubrir edificios como la catedral, que alberga en su interior una auténtica joya, un retablo de Pedro Berruguete.

La cercana basílica de San Vicente es otra de las construcciones más importantes de la localidad. Su herencia cultural e histórica puede contemplarse a través de la naturaleza y los famosos Toros de Guisando y el Castro de Cogotas o en las antiguas villas de Arévalo y Madrigal de las Altas Torres. También se aprecia en el Parque Nacional de la Sierra de Gredos y en el Bosque Encantado de San Martín de Valdeiglesias. Una escapada a una ciudad nunca ha sido tan completa.
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