La ciudad del norte de España perfecta para verano: tiene ambiente surfero, un gran legado romano y toda una fiesta alrededor de una bebida popular

Si eres de los que necesitan ir a la playa pero no soportan el calor, esta ciudad te ofrece la posibilidad de disfrutar de sol y playa, temperaturas agradables y un ambiente inmejorable.

Esta ciudad será tu mejor aliada este verano si buscas ambiente, autenticidad y llenar el estómago.
Esta ciudad será tu mejor aliada este verano si buscas ambiente, autenticidad y llenar el estómago. / Istock / Aleh Varanishcha

España está dividida, el debate está en las calles… ¿Qué preferís, el norte o el sur de España? La respuesta varía según a quién preguntes y, por supuesto, la época del año. En Revista VIAJAR, no nos mojamos, ¿para qué elegir pudiendo disfrutar de las dos? La elegancia del norte, su gastronomía de lujo, el salero del sur, sus playas infinitas y unos atardeceres de escándalo en ambos. 

Sin embargo, en esta ocasión, la protagonista es una ciudad en ocasiones infravalorada. Un lugar en el que la esencia marinera se lleva por bandera, junto con un imponente legado romano, playas donde el surf convive con los paseos en familia y una gastronomía con mucho sabor acompañada de una buena sidra asturiana. Efectivamente, nuestra protagonista es Gijón, y es que, como decía Melendi, “el jardín de Adán y Eva estaba en territorio Astur”.

Iglesia de San Pedro en el paseo marítimo de Gijón.

Iglesia de San Pedro en el paseo marítimo de Gijón.

/ Istock / Javitouh

Tres playas urbanas y una ciudad que respira salitre

El corazón de Gijón late junto al mar. San Lorenzo, la gran playa urbana, es una media luna de arena dorada flanqueada por el paseo del Muro, con su icónica Escalerona como punto de encuentro. Con marea baja puedes caminar más de 2 km hasta el río Piles. Ideal para pasear, hacer surf, correr o tirarse a ver la vida pasar. Eso sí, te recomiendo informarte sobre las mareas... Con la marea alta la playa desaparece, así que estate atento. El que avisa no es traidor.

Olas salpicando la pared en la playa de San Lorenzo en Gijón.

Olas salpicando la pared en la playa de San Lorenzo en Gijón.

/ Istock / Jesus Barroso

A un paso del puerto deportivo está la playa de Poniente, más reciente y pensada para el baño tranquilo, con aguas más calmadas y ambiente familiar. Y en el oeste, El Arbeyal ofrece una opción más local, resguardada del viento y rodeada de zonas verdes.

Vista de la playa de Poniente y el paisaje de la ciudad.

Vista de la playa de Poniente y el paisaje de la ciudad.

/ Istock / Sima_ha

Para surfistas, San Lorenzo es uno de los spots más constantes del norte peninsular. Aquí se celebra cada año el Gijón Surf Festival y hay varias escuelas donde puedes alquilar tabla o apuntarte a clases. Si eres de los míos y prefieres remar tranquilo, el paddle surf y el kayak también tienen su hueco en la ciudad. Vamos, que aquí no tienes excusa para no practicar deporte.

Historia con vistas

El barrio de Cimavilla, el más antiguo de Gijón, es la esencia de la ciudad. Calles de ensueño, sidrerías, fachadas con ropa tendida y olor a comida de verdad. Pasear por aquí es viajar al pasado marinero de la ciudad. En lo alto del cerro de Santa Catalina se alza el famoso Elogio del Horizonte, de Eduardo Chillida; una escultura de hormigón de 10 metros que “amplifica” el sonido del mar si te colocas justo debajo. No es leyenda urbana, es física.

Barrio de Cimavilla en Gijón.

Barrio de Cimavilla en Gijón.

/ Istock / JackF

Aquí se concentran muchos de los mejores bares de sidra y terrazas con vistas. No puedes irte sin probar unas parrochas, un cachopo o unos chipirones afogaos con un buen culín bien escanciado.

Bajo tus pies, otra ciudad

Pocos lo esperan, pero Gijón guarda huellas del Imperio romano. En la zona de Campo Valdés puedes visitar las Termas Romanas, que datan del siglo I d.C. y son de acceso gratuito. También puedes explorar la Villa Romana de Veranes, a solo 12 km del centro, donde se conservan mosaicos originales y restos de una gran casa rural romana. Por lo que si realmente eres de los obsesionados con el Imperio Romano, Gijón te espera con los brazos abiertos.

Villa romana de Veranes, en Gijón.

Villa romana de Veranes, en Gijón.

/ Istock / Alberto Carrera

Otra visita imprescindible es el Museo del Ferrocarril de Asturias, ubicado en la antigua estación del Norte, con locomotoras de vapor, vagones antiguos y una parte interactiva ideal para ir con niños.

Fiestas, cultura y sidra sin tregua

Gijón tiene un calendario festivo muy completo. En agosto, la Semana Grande llena la ciudad de conciertos gratuitos, fuegos artificiales y ambiente muy asturiano. Y si algo hay que decir de los asturianos es que saben como divertirse. También en verano se celebra la Fiesta de la Sidra Natural, con récords de escanciado simultáneo y degustaciones populares, es algo hay que ver. Sin duda.

La Semana Negra en julio mezcla novela negra, cómic, ciencia ficción y conciertos en una mezcla única de feria literaria y verbena. Y el EuroYeyé, para nostálgicos del soul, el rock sesentero y las scooters, convierte la ciudad en un festival retro con clase. Gijón no se aburre, y eso está más que claro.

Fabes, mar y dulces con historia

Todo aquel que haya pisado territorio Astur sabe que aquí se come mucho y muy bien. Y Gijón no iba a ser menos, la comida en la localidad no es floritura, más bien es cuchara, mar y tradición. Puedes empezar con unas fabes con almejas, seguir con besugo a la espalda o chopa a la sidra, y terminar con arroz con leche requemado o charlota gijonesa. Todo acompañado, claro, por sidra natural escanciada como se debe. La zona del barrio de El Carmen y Fomento es ideal para tapear con ambiente joven y precios razonables. Si quieres un consejo; no le intentes seguir el ritmo a un asturiano... El que avisa no es traidor.

Vista aérea de la ciudad de Gijón durante la puesta de sol.

Vista aérea de la ciudad de Gijón durante la puesta de sol.

/ Istock / amoklv

Gijón lo tiene todo... Tiene mar, historia, naturaleza y una identidad tan fuerte como acogedora. No es solo un destino de verano, es una ciudad que desprende una esencia muy especial todo el año, perfecta para quien busca autenticidad sin renunciar a planes variados. Aquí no hay pose, hay carácter. Y eso, en los tiempos que corren, vale oro.

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