La ciudad del País Vasco considerada una de las más bonitas del mundo: casas de colores, muralla medieval y pintxos exquisitos
Una joya del norte de España que esconde una de las historias más fascinantes de Guipúzcoa. Hoy paseamos por Hondarribia, un rincón en el que la historia se respira entre sus calles y sus muros.

España está repleta de verdaderas maravillas y, si te apetece huir del caos de la rutina y disfrutar de una buena comida mientras tienes unas vistas impresionantes del mar Cantábrico, entonces hay un sitio que te va a fascinar.

Al noreste del País Vasco, nos encontramos una ciudad perfecta para desconectar que, además, posee una gran tradición pesquera y unas casas de colores de lo más pintorescas.
Hondarribia: un precioso almacén de recuerdos
Hondarribia (o Fuenterrabía en castellano), es una ciudad de origen medieval situada en la provincia de Guipuzkoa que cuenta con aproximadamente 17.000 habitantes. Una coqueta, paseable y apetecible ciudad que, además de ofrecer unos de los mejores pintxos de la región es también conocida por ser "un almacén de recuerdos". Un nombre que representa muy bien a este lugar: es un rincón perfecto para embelesarse con la belleza y, por ende, para guardar un buen recuerdo de ella.

En una visita por la ciudad podrás maravillarte, entre otras cosas, con su arquitectura, con unos contrastes de lo más interesantes. Por un lado, encontrarás algunos monumentos caracterizados por un estilo más serio y tradicional, pero por otro verás casas llenas de colores de lo más vivos. Y eso es lo que hace especial a esta localidad.
Estas casas son un emblema para la ciudad y se encuentran en La Marina, un barrio que hace años pertenecía a los marineros y pescadores y que, además, parece sacado de un cuento por la cantidad de colores y de texturas que puedes encontrar en sus fachadas.

Otros lugares de interés en la localidad son la Calle Mayor de Hondarribia (Kale Nagusia en euskera), la joya principal del casco antiguo de la ciudad. Por ella podrás llegar a la Iglesia de Santa María de la Asunción y del Manzano, un monumento de estilo gótico con detalles renacentistas y barrocos. Si eres un fanático de la historia y quieres saber más del lugar, debes ir a ver su muralla, la cual sirvió en su momento como defensa del lugar y aún se conserva en buen estado.
No obstante, nuestro mejor consejo si visitas Hondarribia es que camines sin rumbo por sus calles y te maravilles con la belleza de la ciudad, ya que podrás encontrar lugares que no te van a dejar indiferente como los ya mencionados o como la Plaza de Armas o Plaza Guipuzkoa, dos lugares con un encanto de lo más impresionante. Al ser una ciudad pequeña, es muy sencillo ver todo lo que Hondarribia tiene que ofrecer, por lo que es un sitio perfecto para perderse.

Los pintxos, una de sus grandes virtudes
La ruta de las tapas y de los pintxos no es una recomendación, es una obligación. Una de las paradas imprescindibles es el Bar Gran Sol, que tiene pintxos conocidos como el Tizón, un brioche relleno de Changurro: el Mika, una reinterpretación de la brocheta de gambas con bacon; o la Sardara, un bacalao en tres texturas. Aunque si te podemos asegurar una cosa... vayas a donde vayas encontrarás verdaderos manjares.

Para foodies empedernidos como nosotros hay algunos platos que deberían estar en tu menú del día: las croquetas (de chipirones, de jamon, de bacalao), la zamburiñas a la plancha, el pintxo de mejillones o el pintxo de chipiron relleno de foie. Si eres más clásico... vete por la tortilla. Vayas donde vayas encontrarás buenas raciones en diversas versiones: normales, rellenas de jamon y queso o con pimientos.
¿Qué ver en los alrededores de Hondarribia?
La posición de Hondarribia es privilegiada para descubrir otros lugares, como del vecino País Vasco francés. Una región francesa que mantiene el idioma de los vascos y que es famosa por tener algunos de los pueblos más bonitos y escénicos del mundo. Algunos de los imprescindibles son Hendaya y Anglet, Biarritz o Bayona. Todos ellos claros ejemplos de la belleza y el encanto de pueblos que, también, merecen una visita.
Síguele la pista
Lo último