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La ciudad donde mejor se come de Cataluña es una "experiencia de tres estrellas": con uno de los barrios judíos mejor conservados del mundo, repleto de Bienes de Interés Cultural y sede del mejor restaurante del planeta

La gastronomía y la historia se dan de la mano en esta preciosa ciudad donde comer se convierte en una experiencia de estrellas Michelin.

Gasronomía y belleza: todo en el mismo lugar.

Gasronomía y belleza: todo en el mismo lugar. / Istock / Lena_Serditova

A veces solo hay que alejarse un poco de esos lugares a los que va todo el mundo para encontrar verdaderas joyas. Una de las ciudades más infravaloradas de Cataluña es la que llaman la 'Florencia catalana, por su vínculo con el arte, con estilos desde el románico hasta el gótico; por la cantidad de Bienes de Interés Cultural con los que cuenta; por su barrio judío tan bien conservado; y por haber albergado el mejor restaurante del mundo.

Y, además, es una de las ciudad más bonitas del mundo.

Y, además, es una de las ciudad más bonitas del mundo. / Istock / Ioanna_Alexa

La urbe de la que hablamos es Girona, que en muchas ocasiones queda tan opacada por las vecinas Tarragona y Barcelona. Se trata de una ciudad con aires de pueblo medieval, que se erige a los pies del río Onyar, como algunas de las ciudades flamencas más idílicas. Cinco puentes cruzan el río de lado a lado, conectando tradición y modernidad, destacando el de les Peixateries Velles y el d'en Gómez, construidos por la empresa de Eiffel.

El pueblo de Girona que parece sacado de una película de Disney

Redacción Viajar

Un paseo por una de las murallas más largas de Europa

Las viviendas que se contemplan nada más llegar al casco histórico datan de los siglos XIX y XX. En un principio, se situaban sobre la muralla medieval, que marcaba un trazado que todavía hoy puede seguirse casi por completo. Las primeras piedras se pusieron en el siglo I a.C., cuando se conocía como Força Vella y contaba con un perímetro de 800 metros desde el Paseo Arqueológico desde el Portal de Sobreportes hasta la Torre Gironella.

Vista del casco antiguo de Girona desde la muralla medieval

Vista del casco antiguo de Girona desde la muralla medieval / Istock / Figurniy Sergey

Poco a poco, fue alargándose hasta extenderse tres kilómetros, siendo una de las murallas más largas de Europa. Abraza buena parte del casco antiguo, destacando la Catedral de Santa María y el barrio judío o Call jueu. Paradójicamente, la construcción cristiana delimita con todo el barrio, donde se ubican la subida de la Mare de Déu de la Pera, la Pabordia -donde estaban los baños públicos- y la plaza del Institut Vell.

Desde la catedral de 'Juego de Tronos' hasta los baños árabes

Debido a su trazado medieval, es una ciudad con un gran número de plazas. De todas ellas, destaca la plaza dels Raïms, que es considerada la más pequeña de España con 24 metros cuadrados. Solo hay que caminar cinco minutos para llegar a la catedral, erigida sobre el punto más alto de Girona. Después de la de San Pedro del Vaticano, es la nave gótica más grande del mundo. Y, además, fue escenario de la famosísima serie 'Juego de Tronos'.

La fachada de la Catedral de Girona, escenario de 'Juego de Tronos'

La fachada de la Catedral de Girona, escenario de 'Juego de Tronos' / Istock / Figurniy Sergey

Su interior esconde la vidriera figurativa más antigua de Cataluña. Representa una escena de Adán y Eva y se mantuvo oculta 500 años. También guarda el Tesoro de la Catedral, donde admirar el Tapiz de la Creación y el Beato de Girona. Pero quizá lo más curioso es que no fue la primera catedral que hubo en la ciudad. Hasta el siglo X hubo otra, que hoy es la iglesia de Sant Feliu o basílica de San Félix, Bien de Interés Cultural.

Los baños árabes de Girona, con influencias románicas, judías y musulmanas

Los baños árabes de Girona, con influencias románicas, judías y musulmanas / Istock / Riccardo Cirillo

A los pies de la catedral están los baños árabes, construidos hacia el siglo XII. Aunque son de estilo románico, siguen el modelo de las termas romanas, las mikva judías y los baños musulmanes. Y a los pies de la iglesia se encuentra una escultura de una leona sobre una columna. Se dice que quien besa el culo del animal, regresará a la ciudad. Otro edificio relevante es el Monasterio de Sant Pere de Galligants, actual sede del museo de Arqueología de Cataluña-Girona.

Una historia muy ligada a la gastronomía

En todo este contexto de Bienes de Interés Cultural y tradición, Girona destaca por ser una de las ciudades en las que mejor se come de España. Tan solo hay que ver la cantidad de restaurantes de prestigio, siendo el más reconocido El Celler de Can Roca, con tres estrellas Michelin. De ahí que se diga que comer en la ciudad es una "experiencia de tres estrellas", el máximo reconocimiento que puede alcanzar un solo restaurante.

Los hermanos Roca cuentan con más locales en la ciudad, como la taberna Normal, la heladería Rocambolesc o Casa Cacao, estos últimos dirigidos por el pastelero Jordi Roca. También está el Can Roca, el restaurante de sus padres que ellos mismos describen así: "Autenticidad, generosidad, hospitalidad y esfuerzo". Se concentran en Girona propuestas innovadoras y tradicionales más allá de los Roca como Vintages, Vii, Tapes i Platillos o Brots de Vi Arròs i Peix Girona.

En todos ellos encontrarás una oferta gastronómica única donde el producto de cercanía es la clave. Además, muy cerca, en la localidad de Rosas, se encontraba el que durante mucho tiempo fue el mejor restaurante del planeta: El Bulli, de Ferrán Adrià. Cerró sus puertas en 2011 y se convirtió en un museo dedicado a la innovación y a la historia del propio lugar. Fue un restaurante icónico que implantó en España la alta cocina tal y como la conocemos hoy en día.