La ciudad donde mejor se come de Castilla-La Mancha es una joya medieval intacta: tiene un aperitivo histórico y es conocida por ser un despliegue de estilos románico, barroco, gótico y renacentista
Famosa por sus monumentos, esta ciudad manchega es además un punto de referencia gastronómico.

Esta ciudad manchega es una de las joyas medievales mejor conservadas del país. / Istock
No es secreto para nadie que una de las ciudades medievales mejor conservadas de España está a apenas una hora de la ciudad de Madrid. Un despliegue sin precedentes de románico, barroco, gótico y renacimiento que hace de cada calle un museo de piedra viviente.

Adriana Fernández
Su catedral fortificada, encabeza la lista del patrimonio, siendo la imagen más reconocible de este pedazo de historia; su castillo, de origen árabe, aún brilla con el recuerdo de los obispos-señores que lo ocuparon durante siglos en esta región de Castilla-La Mancha; y su plaza mayor, intacta, de estilo renacentista, resuena entre las más bellas de España por su aspecto porticado.
Sin embargo, la fama de la arquitectura de Sigüenza a menudo opaca las muchas virtudes que ofrece su cultura manchega, la vida cultural, sus tradiciones, y una herencia gastronómica que no deja a nadie indiferente.

Casco antiguo de Sigüenza / Istock
Comerse la ciudad medieval
A escasos metros de la Plaza Mayor, casonas como El Doncel, con una estrella michelín, recogen algunas de las elaboraciones típicas del territorio, utilizando productos de la zona, carnes de caza y un toque de autor que permiten probar la reinterpretación de la cocina “de toda la vida”.
Esta casona del siglo XVIII se ubica entre monumentos, por lo que no dudes enmarcar su parada entre visitas, para vivir la experiencia completa de la ciudad.
La cultura culinaria seguntina responde a la cocina serrana de Guadalajara, donde la carne frescaespecies cinegéticas, los productos de temporada, como las setas o la miel, y la tradición del horno de leña dominan cada bocado.
Su oferta es amplia y los lugares donde probar cada plato se acompañan de algunos de los enclaves más espectaculares de la región.
En el interior del propio castillo se esconde uno de estos clásicos permanentes, el Restaurante del Parador de Sigüenza donde, además de poder alojarte dentro del propio recinto histórico, puedes probar la estrella por excelencia de su gastronomía: el cabrito asado al horno de leña, acompañado quizá por una sopa de ajos donde el sabor te transporta a su propia historia.

Castillo de Sigüenza / Istock
Pero si buscas un final dulce para esta expedición única, acércate al centro de la ciudad donde, al pie de la catedral, podrás disfrutar de recetas antiguas como las yemas del Doncel, a base de yema de huevo y azúcar; el bizcocho borracho, empapados en almíbar, vino y canela; o los dulces de convento, con su característico toque trufado, y elaborados por las propias Hermanas Clarisas.
Y si quieres parecer un auténtico experto de la cotidianeidad de Sigüenza, pide su mítico aperitivo: el Fino Seguntino, con ocho partes de gaseosa, una de vermú rojo, y un golpe de espuma de cerveza, acompañado típicamente con una tapa de Perdigacho, un montadito de anchoa con tomate.

Calle del Portal Mayor, Sigüenza / Istock
Qué ver en Sigüenza
En cualquier caso, no puedes pasar por esta ciudad emblemática sin visitar algunos de sus reclamos más importantes.
Visita sus iglesias románicas, como la de San Vicente o Santiago, pertenecientes al siglo XII; la casa familiar de Martín Vázquez de Arce, más conocida como La Casa del Doncel; la Plazuela de la Cárcel, antiguo ayuntamiento trazado de “travesañas”; o su cinturón verde, un jardín neoclásico de árboles centenarios y, caminando hacia las afueras, una de las vistas más impresionantes del territorio conocido como el Oasis de las Pedrizas.

Casco antiguo de la ciudad de Sigüenza / Istock
Y si viajas en verano prepárate para sumergirte en el auténtico medievo, una serie de jornadas tematizadas donde la ciudad retrocede al siglo XIV para desterrar a Doña Blanca de Borbón en una recreación histórica que te dejará sin palabras.
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