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La ciudad donde mejor se come de Andalucía es una "herencia nazarí entre platos": a los pies de la Alhambra, y rodeada de Patrimonios de la Unesco, es el único lugar donde la tapa es un derecho histórico

Una costumbre gastronómica arraigada y un paseo entre los patrimonios históricos más impresionantes del mundo.

La ciudad se extiende como un vestigio viviente de su historia nazarí, judía y cristiana.

La ciudad se extiende como un vestigio viviente de su historia nazarí, judía y cristiana. / Istock

A principios del siglo XX, el periodista Juan Ferragut estableció que "la tapa es un modo distraído de comer sin darse cuenta, y una de las pocas cosas serias que iban quedando en este mundo", y esta ciudad es buena prueba de ello. 

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Con una gastronomía que recoge una herencia culinaria histórica, su cocina mantiene el uso de ingredientes como especias, frutos secos, miel u hortalizas como, habas o la alcachofa, fruto del paso de íberos, romanos, judíos, musulmanes y cristianos

Ciudad de Granada, Andalucía

Ciudad de Granada, Andalucía / Istock / JORGE FUENTES QUERO

En el caso de Granada la tapa se ha convertido en prácticamente un derecho, siendo uno de los grandes reclamos gastro turísticos de la ciudad. Ello, responde, además, a su certamen de tapas, con más de 200 establecimientos que ofrecen de forma gratuita un aperitivo con cada consumición que, este año, celebrará su XVIII edición, bajo el nombre de Saborea Sin Prisa Granada. 

El origen de las tapas

Historias en torno a monarcas como Isabel de Castilla, Fernando de Aragón o Alfonso XIII, asocian la creación de esta costumbre como solución al polvo, suciedad o bichos que podían colarse en la bebida, utilizando gruesos trozos de jamón, queso, o pequeños platillos con comida, como cobertura de las copas. 

Ciudad de Granada, Andalucía

Ciudad de Granada, Andalucía / Istock

Con propósito diferente, otras asocian su aparición al consumo excesivo de alcohol, siendo esta la solución de mesones y tabernas. Su papel: ser un intermediario entre ingesta e ingesta, siendo obligatorio “quitar la tapa”, es decir, comérsela, antes de la siguiente jarra de vino. 

Aun así, la leyenda por antonomasia responde al monarca Alfonso X el Sabio, de quien se dice que, debido a una afección de salud, su médico le había recetado beber vino y, para evitar los efectos del alcohol, comía pequeños bocados, una idea que posteriormente se popularizaría en el Reino de Castilla. 

Paradas obligatorias en Granada

En lo que respecta a tapeo, la Calle Navas es el punto de partida de tu viaje, pero no puedes viajar a Granada sin descubrir estos tres imprescindibles: 

La Alhambra, Granada

La Alhambra, Granada / Istock

  1. La Alhambra y el Generalife 

Es el plato fuerte de la ciudad, la única ciudad palatina de la época islámica del mundo que se conserva íntegramente y, por supuesto, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984. 

Su conjunto recoge la Alcazaba, los Palacios Nazaríes y el Generalife; pertenece al siglo XIII y aunque su acabado es renacentista, la construcción es principalmente nazarí. 

Barrio de Albaicín, Granada

Barrio de Albaicín, Granada / Istock

  1. Barrio de Albaicín 

Es el germen de la actual ciudad de Granada, y mantiene el trazado hispanoárabe que dio vida al antiguo barrio.  

Declarado Patrimonio por la Unesco en 1994, su estilo es predominantemente mudéjar, con casas moriscas y aljibes medievales, calles laberínticas y las vistas impresionantes del Mirador de San Nicolás. 

Catedral de Granada

Catedral de Granada / Istock / Manjik

  1. Catedral de Granada y Capilla Real 

Reconocidos como Bien de Interés Cultural y monumento nacional de España, en ambos casos, pertenecen al siglo XVI y su estilo, predominantemente renacentista, es la máxima expresión del triunfo cristiano en la antigua capital de la Corona de Castilla. 

La fachada barroca de la catedral y su Capilla Mayor son símbolo de su impresionante arquitectura, y en su interior, en la Capilla Real, descansan los restos de los sepulcros de los Reyes Católicos