La ciudad medieval más bonita del mundo está en España y tiene monumentos que deberían ser Patrimonio de la Humanidad
A pesar de no contar con monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad, esta ciudad medieval bien podría ser una de las más bonitas del mundo.

La época medieval dejó en España un inmenso catálogo de ciudades y pueblos que se crearon siguiendo unas pautas y que hoy nos parecen encantadores. Sucede con lugares como Patones en Madrid, conocido como el Osaka español; Guadalupe en Cáceres, considerado uno el mejor conservado del país; o Albarracín en Teruel, uno de los pueblos medievales más bonitos del mundo.
Sin embargo, hoy vamos a hablar de una preciosa ciudad medieval que incluso la Organización Mundial del Turismo (OMT) catalogó como una de las mejores del mundo en 2023. Viajamos hasta Guadalajara para descubrir Sigüenza, cuyo patrimonio arquitectónico medieval es considerado Conjunto Histórico-Artístico pero, sin duda, debería ser Patrimonio de la Humanidad.

De hecho, Sigüenza presentó la candidatura el pasado 2020 para que el Paisaje Dulce y Salado de Sigüenza-Atienza pudiera ser reconocido como Patrimonio de la Humanidad. España cuenta con un total de 15 ciudades que ya lo son, entre las que destacan Alcalá de Henares, Mérida, Toledo, Ibiza o Santiago de Compostela. Pero la riqueza y la belleza de Sigüenza la hacen única.
La gran catedral y el castillo medieval
Esta ciudad medieval alberga uno de los castillos mejor conservados de España. Data del año 1123 y, aunque hoy se utiliza como Parador Nacional, lo habitaron cardenales, obispos e incluso reyes. Aunque lo verdaderamente alucinante es su Catedral, diseñada por Alonso de Covarrubias y considerada una de las obras arquitectónicas más importantes del Renacimiento español.

Lo primero que llama la atención es la puerta de entrada, erigida en el año 1537 con columnas adosadas sobre enormes pedestales que completan su ostentosidad con hornacinas que sostienen esculturas de los apóstoles. Su interior destaca, sobre todo, por la decoración del techo, que cuenta con 304 cabezas grandes y expresivas y otras 3.000 más pequeñas talladas en la piedra.

Otro de los monumentos que deberían considerarse para ser Patrimonio de la Humanidad es la escultura funeraria gótica de Martín Vázquez de Arce, El Doncel, en el interior de la Catedral. Además, la ciudad también conserva gran parte de las murallas medievales, del estilo renacentista en la Plaza Mayor, del barroco en la calle donde estuvo la universidad y del neoclásico en la Alameda.

Un rico patrimonio inmaterial
Sin olvidarnos, por supuesto, de las Jornadas Medievales que se celebran cada año en honor a la reina doña Blanca de Borbón que habitó en el castillo de Sigüenza. Además de los Arcos de San Juan, las corridas de toros en San Roque o el ritual del Descendimiento de la Cruz. A todo esto se suma el precioso entorno natural que la rodea, que enamoró incluso a Félix Rodríguez de la Fuente.

Esta maravilla medieval se sitúa entre los ríos Dulce y Salado -de ahí la denominación de Paisaje Dulce y Salado-. Un lugar donde se puede disfrutar de la naturaleza en el Parque Natural del Río Dulce, el Lugar de Interés Comunitario del Río Salado y la Microrreserva de los Saladares del Río Salado. Sigüenza lo tiene todo para ser la ciudad medieval más bonita del mundo, aunque no aparezca en la lista de la Unesco.
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