La ciudad medieval mas bonita de España tiene un patrimonio de infarto con monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad

Pocos saben que la capital de provincia menos poblada de España es un destino de cuento lleno de calles medievales y monumentos considerados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La ciudad más pequeña con monumentos Patrimonio de la Humanidad
La ciudad más pequeña con monumentos Patrimonio de la Humanidad / Istock / venemama

Como una de las poblaciones más antiguas de España, lo que hoy conocemos por Teruel fue en su momento Tirwal -nombre procedente del árabe que significa “torre”-. Una construcción defensiva que, aunque se encuentre mencionada en textos antiguos, no cuenta con pruebas de que se tratase de una ciudad hasta la ocupación cristiana. Sin embargo, es lo que hubo después que hicieron de esta pequeña capital de la España vaciada uno de los destinos más encantadores y tranquilos de toda la península.

Adriana Fernández

Es famosa por sus monumentos de origen almohade en el casco antiguo, fortificaciones medievales cristianas, un casco urbano único y sus historias centenarias, que han dotado a este enclave de una mística que perdura hasta nuestros días. Desde la edad antigua hasta el modernismo, las calles fueron creciendo en belleza, que no en tamaño, dando lugar a un destino imperdible para conocer la historia y legado de aquellos que vivieron en la península antes de nosotros.

Una ciudad nueva que se convertiría en una de las más antiguas

El surgimiento de Teruel no podría haber sido más fortuito. Con la reconquista de Valencia por los almohades, el rey de Aragón Alfonso II quiso reforzar la frontera meridional del reino, en la cual la fortificación de la antigua Tirwal era un punto clave. Así, en 1171, fundó la ciudad dotándola de fueros y privilegios para facilitar la repoblación de la zona. De la noche a la mañana, la nueva ciudad se convierte en un centro del poder político y económico que antes recaía en poblaciones como Albarracín y Alfambra.

Fuente de la Plaza del Torico

Fuente de la Plaza del Torico

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Cuenta la leyenda que la construcción de esta nueva ciudad no fue fruto del azar, sino del destino. Un grupo de sabios se reunieron en la zona para decidir dónde se empezaría a construir la villa, buscando una señal divina. En ese momento, un toro mugió sobre una colina y, sobre él se puso a brillar una estrella. Eso bastó para que en ese lugar se construyese la Plaza del Torico y para que se encontrase nombre a la ciudad: una mezcla de las palabras “toro” y la de la estrella “Actuel” que formarían Toroel. El tiempo y la lengua aragonesa haría el resto.

Leyenda o no, la ciudad no tardaría en llenarse con monumentos míticos que perduran hasta nuestros días. Fue tras la conquista definitiva de Valencia en 1328 que la ciudad dejaría de tener un propósito defensivo, convirtiéndose en una auténtica exhibición de arquitectura mudéjar en varios edificios que definen Teruel. Entre ellos, la Catedral de Santa María de Mediavilla, que aunque fue inaugurada en el siglo XII fueron las remodelaciones que llegaron posteriormente las que le otorgaron el aspecto con el que cuenta en la actualidad y, con el tiempo, el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La torre mudejar de San Martín

La torre mudejar de San Martín

/ Istock / zelg

Lento, pero constante, los cambios y reformas de la ciudad continuarán surgiendo a lo largo de su historia hasta el siglo XIX, donde se planteó una reforma integral. En primer lugar, la eliminación de varios tramos de muralla para permitir su crecimiento, así como la edificación de un nuevo ayuntamiento, el puente de la Reina Isabel, una plaza de toros y el ensanchamiento y alcantarillado de muchas calles, manteniendo, eso sí, su irremplazable esencia medieval.

La ciudad de los amantes: cultura e historia

Son muchas las leyendas que orbitan Teruel. Una de ellas, sin embargo, consiguió llenar el imaginario popular y convertirse en uno de los mitos más conocidos. Obviamente, la historia de Las Bodas de Isabel de Segura es una que lo tiene todo: amor imposible, acción y locura. Este mito se representa todos los años desde 1996 como recordatorio de la tradición que todos conocen como los amantes de Teruel.

Las tumbas de los amnatespermanecen conectadas para toda la eternidad

Las tumbas de los amnatespermanecen conectadas para toda la eternidad

/ Istock / siete_vidas

Es la típica historia que ya conoces aunque no la hayas escuchado nunca en la vida. Una mujer rica, Isabel de Segura y un hombre pobre pero honrado, Diego de Marcilla, se conocen un día en el mercado y se enamoran profundamente. Sin embargo, la condición de Diego les impedía casarse, por lo que le pidió a su amada cinco años para hacer fortuna, los cuales ella le concedió. Pero no a tiempo. Al volver a Teruel ella ya estaba casada y, al rechazarlo, murió de pena en su casa. El marido y ella fueron a enterrarlo y, en el velorio, ella al fin le besó. Le besó con tanta fuerza, se dice, que murió allí mismo, encima de Diego y todos acordaron enterrarlos juntos para que al menos pudiesen compartir la eternidad.

Siglos, después, se encontraron dos momias en una capilla y se asumió que se trataba de Isabel y Diego -a día de hoy, no se sabe si se trata de ellos o no-, por lo que se decidió renombrar el lugar como capilla de los Amantes, que allí convirtiéndose en una curiosidad y, con el tiempo, el mayor atractivo turístico de la ciudad. Viendo esto, se decidió volver a trasladar los cuerpos, esta vez a la luz del día, en dos tumbas de alabastro que, desde 1955, descansan en su propio mausoleo en el centro de la ciudad.

Qué hacer con el resto del tiempo

Como se ha comentado, la ciudad de Teruel cuenta con una población pequeña; un total de 36.700 habitantes que la convierten en la capital de provincia menos poblada de España. Y, como se puede uno imaginar, el casco urbano se extiende acorde con estos números, lo que hace que buena parte de la ciudad se pueda ver bien en un día

Escalinata del Óvalo, la entrada al casco histórico de Teruel

Escalinata del Óvalo, la entrada al casco histórico de Teruel

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De dice que Teruel es la provincia con los pueblos más bonitos de España, pero su capital tampoco se queda atrás. La primera recomendación es que te olvides del coche. Una vez en la ciudad, sea donde sea que aparques, es muy probable que puedas plantarte en el centro en menos de 20 minutos y, desde ahí, recorrerla entera sin despeinarte. Aparcar cerca de la estación tiene premio, pues desde allí podrás acceder a la ciudad a través de la Escalinata de Óvalo; una impresionante construcción de estilo mudéjar que da acceso al casco histórico. Un poco más adelante, como si de una casualidad se tratase, aparecerá ante nosotros uno de sus monumentos más emblemáticos: la Torre del Salvador.

Aunque no es probable que nos cansemos demasiado, no hace falta ninguna excusa para pararse un par de horas en alguno de los restaurantes de la ciudad. Teruel es famosa por sus asadores y el ternasco de Aragón es una opción imperdible para los que tienen buen estómago. La Bella Neda y Locavore son algunas de nuestras recomendaciones, aunque puedes dar por seguro que cualquier sitio donde huela a leña en la puerta es una buena comida asegurada.

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