Así es la ciudad medieval amurallada más bonita de España: una completa desconocida donde nació la leyenda de Sant Jordi
Pocos conocen que en este precioso pueblo de Tarragona se gestó la famosa leyenda del dragón y la rosa.

Cuando pensamos en ciudades amuralladas, rápidamente se nos vienen a la cabeza algunas muy populares como Ávila, la ciudad amurallada mejor conservada de Europa; Lugo, cuya muralla romana es la mejor conservada del mundo; o Badajoz, con una construcción de casi 7 kilómetros de longitud, siendo la más larga del continente. Cada una de ellas evoca a un tiempo pasado lejano, cuando la necesidad de protección era muy alta.
Esta forma de concebir ciudades era muy común durante la Edad Media, por lo que España está repleta de ellas. Aunque actualmente, se ven más como atractivos turísticos que hablan de la historia medieval del país. Una historia que no debe olvidarse y que se mantiene viva en las ciudades mencionadas y también en pueblos menos conocidos como Montblanc, en la comarca de la Conca de Barberà de Tarragona.
Una de las murallas más espectaculares de Cataluña
Se trata de una muralla monumental, con forma del típico castillo que aparece en los cuentos de caballeros y princesas. Es considerada una de las murallas mejor conservadas de toda Cataluña, teniendo en cuenta que su construcción comenzó en el siglo XIV, 200 años después de que Alfonso I fundara esta villa con el objetivo de reforzar sus fronteras frente a los invasores musulmanes. En su interior se articula un casco histórico que merece la pena recorrer.

El máximo esplendor de Montblanc llegó durante la Baja Edad Media y llegó a convertirse en la séptima población más importante de Cataluña. De aquella época de auge económico y social se conserva una buena parte de la muralla. Su longitud original era de 1.500 metros y todavía se conservan en pie unas 30 torres defensivas. Todas ellas cuentan con base rectangular y están cubiertas por tres lados, a excepción de una, que tiene base pentagonal, la de Els Cinc Cantons.

Está compuesta de cuatro tramos y se construyó originalmente con cuatro puertas de entrada, una por cada punto cardinal: los portales de Sant Antoni y el de Sant Frances y las torres-portal de Sant Jordi y la de Bové. Se construyó siguiendo el modelo de las fortificaciones de otras villas principales y por ello logró ser una ciudad amurallada de gran influencia. Puede visitarse durante todo el año por un precio de 3 euros o 1,5 con tarifa reducida.
La relación de Montblanc con Sant Jordi
Más allá de contar con un recinto amurallado espectacular, se dice que en Montblanc se gestó la leyenda de Sant Jordi. La tradición cuenta que había un temido dragón atemorizando a los pobladores de la villa, acababa con todas sus cosechas y ganados y nunca quedaba satisfecho. Así, los vecinos acordaron entregar una persona aleatoria al dragón cada día, hasta que llegó el turno de la hija del rey.

En el mismo momento en el que el dragón iba a engullir a la princesa, apareció un apuesto caballero que le atravesó el corazón con una espada, salvando a la joven. Según la leyenda, de toda la sangre que derramó la bestia, acabó brotando un rosal. Sant Jordi cortó una de esas rosas y se la regaló a la princesa. Este día, que coincide con el Día del Libro el 23 de abril, se celebra en el pueblo como una gran fiesta.

Además, durante la Semana Medieval de Sant Jordi celebrada en ese mes, todo Montblanc viaja al pasado para rememorar la valiente hazaña de su patrón. Hay recreaciones teatrales, justas, desfiles, representaciones... Todo ello en las preciosas calles empedradas, en la Calle Mayor o la Calle dels Jueus, frente a las iglesias de Santa María la Mayor y la de Sant Miquel, o junto al antiguo hospital de Santa Magdalena.
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