Ni Roma, ni Sevilla: la ciudad con más iglesias por habitante tiene más de 6.000 años de historia, alberga patrimonio renacentista y barroco, tiene paisajes kársticos y es famosa por su postre tradicional

Más de 30 iglesias en su casco histórico, monumentos megalíticos Patrimonio Mundial y un paisaje kárstico único en Andalucía.

La localidad es conocida como la “ciudad de las iglesias” por la concentración de templos en su casco histórico
La localidad es conocida como la “ciudad de las iglesias” por la concentración de templos en su casco histórico / Istock / 5

En el corazón de Andalucía, Antequera puede presumir de un legado que atraviesa milenios: dólmenes prehistóricos, iglesias renacentistas, conventos barrocos y un paisaje kárstico que parece sacado de otro planeta. Esta ciudad malagueña es el plan perfecto para una escapada de fin de semana que combina historia, naturaleza y buena mesa.

El pasado de Antequera se remonta a más de 6.000 años

El pasado de Antequera se remonta a más de 6.000 años

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Su pasado se remonta más de 6.000 años, conserva uno de los conjuntos megalíticos más importantes de Europa y está rodeada por un paisaje kárstico que parece de otro tiempo al que hay que sumarle un patrimonio renacentista y barroco notable y un dulce tradicional muy popular: el bienmesabe.

Adriana Fernández

De los dólmenes prehistóricos a la ciudad barroca

Mucho antes de que existieran sus iglesias, ya había vida en este territorio. A las afueras de la ciudad se encuentran los Dólmenes de Antequera, un conjunto megalítico formado por el dolmen de Menga, el de Viera y el tholos de El Romeral, construidos entre 2.500 y 2.000 años a.C. Estos monumentos funerarios son una de las muestras más destacadas del megalitismo europeo y fueron declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2016.

Un buen plan es empezar la jornada aquí, a primera hora, cuando hay menos visitantes. La visita es gratuita y cuenta con centro de interpretación, lo que ayuda a contextualizar el conjunto antes de recorrerlo.

Estos monumentos funerarios fueron declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO

Estos monumentos funerarios fueron declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO

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Siglos después llegaron los romanos, que la conocieron como Antikaria. De aquella época se conservan restos y piezas arqueológicas que hoy pueden verse en el museo de la ciudad. Tras la etapa andalusí, la conquista cristiana marcó un punto de inflexión y, a partir de entonces, Antequera se consolidó como enclave estratégico y vivió un importante desarrollo urbano.

El crecimiento económico de los siglos XVI y XVII se tradujo en iglesias y conventos. Basta con asomarse a la plaza del Coso Viejo o caminar por la calle Infante don Fernando para comprobar la riqueza arquitectónica acumulada. La Real Colegiata de Santa María la Mayor, levantada en el siglo XVI, es uno de los primeros templos renacentistas de Andalucía. Más adelante, el barroco dejó también su huella.

Real Colegiata de Santa María la Mayor

Real Colegiata de Santa María la Mayor

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La alcazaba, situada en lo alto, es otra parada imprescindible. Desde sus murallas obtednrás una panorámica amplia del casco histórico y de la vega. Merece la pena subir al atardecer, justo cuando la luz cae.

El Torcal y el paisaje que explica la ciudad

A pocos kilómetros del centro se encuentra uno de los Espacios Naturales Protegidos de Andalucí , el Paraje Natural de El Torcal de Antequera, de tan solo 11,7 km cuadrados. Sus formaciones rocosas modeladas durante 150 millones de años crean figuras que cambian según la luz y la meteorología.

Recorrer alguna de sus rutas señalizadas es sencillo y no requiere gran preparación física. Si quieres algo sencillo, el sendero verde, circular y bien indicado, te permite hacerte una idea del conjunto en unos 45 minutos. Conviene que lleves calzado con buena suela, agua y consultar el parte meteorológico, ya que la niebla puede aparecer con rapidez.

Muchos viajeros combinan la visita al Torcal con una comida posterior en el centro de Antequera, un momento perfecto para probar la porra antequerana o algún otro plato tradicional en restaurantes del casco antiguo.

De vuelta en la ciudad, la mejor forma de recorrerla es sin itinerario ni rumbo fijo. La iglesia de San Sebastián, en la plaza principal, y el conjunto de conventos repartidos por el centro forman parte de ese entramado que dio fama a la localidad como “ciudad de las iglesias” por la concentración de templos en su casco histórico. Se dice que es una de las ciudades con mayor concentración de iglesias por habitante (aquí viven casi 42.000 personas) del mundo.

Antes de marcharte, tienes que hacer una última parada obligatoria en una pastelería tradicional para probar el bienmesabe antequerano. Elaborado con almendra molida, azúcar, huevo y cabello de ángel, es uno de los dulces más representativos de la ciudad.

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