La ciudad más infravalorada de España tiene un imponente patrimonio medieval y una gran superficie verde que te enamorará
Esta ciudad combina arquitectura de ensueño, multitud de espacios verdes en los que perderse y una gastronomía propia digna del País Vasco.

Quizás muchos discrepan conmigo, pero probablemente después de leer este artículo os pique la curiosidad y queréis comprobarlo… Venga, lo digo sin rodeos: Vitoria-Gasteiz es probablemente la ciudad más infravalorada de España. Sí, lo sé, cuando uno piensa en las mejores escapadas por el territorio nacional se le vienen a la cabeza Sevilla, Barcelona o San Sebastián. Pero ojo, porque esta ciudad vasca tiene un encanto silencioso que, una vez lo descubres, ya no hay vuelta atrás.
Un casco medieval que parece de cartón piedra
El Casco Viejo de Vitoria-Gasteiz, también conocido como la “almendra medieval” por su forma, es de esos lugares que te hacen pensar que deberías haber estudiado Historia del Arte. Calles empedradas, edificios que te transportan al siglo XIII y una atmósfera que huele a madera vieja y a una historia bien conservada.

Ahí está, por ejemplo, la calle Cuchillería, con sus casas nobles y esa atmósfera única de las ciudades del norte de España, que se levantan imponentes, con orgullo y mucha dignidad. Por esa zona estaban los antiguos gremios medievales: zapateros, herreros, cuchilleros… De hecho, muchas calles llevan todavía esos nombres, lo que es un detalle muy particular.

Y luego está la Catedral de Santa María, joyita gótica donde las haya, que fue restaurada en un proyecto tan bien hecho que recibió el Premio Europa Nostra en 2002, el máximo galardón europeo en recuperación y conservación del Patrimonio Cultural, entre otros reconocimientos. Lo increíble es que puedes subir hasta las torres y ver Vitoria lo alto, que es cuando realmente dices: “Vale, esto no lo sabía yo”.

Una ciudad abrazada por parques
Esto no es marketing, Vitoria es, oficialmente, la ciudad con más superficie verde por habitante de España. Y no, no es que tenga cuatro parques mal puestos. Tiene lo que llaman el Anillo Verde, un conjunto de parques peri urbanos que rodean toda la ciudad y que suman más de 800 hectáreas. Para hacerse una idea, eso es como tener un mini monte en cada punto cardinal.

La idea fue tan buena que en 2012 la Comisión Europea le dio a la ciudad el título de Capital Verde Europea, por su modelo de sostenibilidad urbana, gestión de residuos y recuperación de zonas naturales. Ningún otro municipio español lo había conseguido antes. Algo que me parece increíble, pero que, a la vez, le encuentro el sentido a que, si alguna ciudad tenía que hacer historia en este ámbito, esa debía ser Vitoria.

En el centro mismo también hay espacios como el Parque de La Florida, un jardín decimonónico precioso con estatuas, ardillas y bancos perfectos para leer o encontrar ese pequeño rincón para escapar de una rutina que, en ocasiones, consume. La sensación general es la de estar en una ciudad pensada para vivir bien, sin prisas ni agobios.

Arquitectura que mezcla lo viejo con lo nuevo
Otro detalle que hace que Vitoria funcione como ciudad es su arquitectura. Tiene un centro histórico bien conservado, sí, pero también intervenciones modernas que no desentonan. Un ejemplo de ello son Los Arquillos, una especie de pasarela porticada que conecta el casco antiguo con la zona nueva salvando el desnivel. Lo diseñó Justo Antonio de Olaguíbel en el siglo XVIII, y si no sabes quién es, no pasa nada, pero deberías. Porque lo que hizo fue urbanismo inteligente antes de que existiera el término.

El combo perfecto
Y como no solo de cultura vive el viajero, Vitoria también tiene lo suyo en cuanto a comida. De hecho, su ruta de pintxos está a la altura de cualquier ciudad vasca, con la ventaja de que aquí no te cobran 4 euros por cada uno ni te empujan en la barra. Puedes comer bien, beber mejor y encima hacerlo sin necesidad de reservar con tres semanas de antelación. Maravilla.
Entonces… ¿Por qué nadie habla de ella?
Esa es la gran pregunta. Quizás porque sus vecinos no necesitan hacer tanto ruido. O porque no sale en tantos titulares como Bilbao o Donosti. Pero justamente por eso merece ser descubierta. Porque te recibe con los brazos abiertos, no con colas interminables ni precios desorbitados.

Así que si estás pensando en una escapada diferente, en un sitio que combine historia, aire puro, buena comida y un ritmo de vida envidiable… ya sabes, apunta Vitoria-Gasteiz. Te va a sorprender. Y te va a gustar tanto que igual no quieres contarlo para que no se llene de gente.
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