La ciudad favorita de la clase media española en octubre es perfecta para recorrer a pie y tiene tapas gratis con cada caña: un monumento romano de 30 metros y una catedral que tardó 300 años en construirse
Un viaje a través de piedras milenarias, sabores de leyenda y rincones de cuento a solo un paso de Madrid.

Es una de las ciudades más bonitas y agradecidas de España. / Istock
A 90 kilómetros de la capital española, la ciudad favorita de la clase media española en otoño perfecta para recorrer a pie es Segovia, una localidad histórica perteneciente a la comunidad autónoma de Castilla y León. Es conocida popularmente como la ciudad del acueducto por su impresionante obra de ingeniería romana y famosa por albergar uno de los cascos antiguos más impresionantes declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1985.

Adriana Fernández
Visitar Segovia en otoño no solo es un auténtico espectáculo visual por el tono dorado de sus valles, sino también una experiencia gastronómica espectacular, que si decides ir no puedes dejar pasar por alto. La ciudad es famosa por su cochinillo asado al horno de leña, tan tierno que tradicionalmente se corta con el borde de un plato y sus famosas judías de la Granja. Además, es una de las grandes capitales españolas donde la cultura del “tapeo gratis” sigue viva. A diferencia de otras ciudades donde la tapa se paga aparte, en la mayoría de los bares tradicionales segovianos, al pedir una caña, una copa de vino o un refresco, te sirven una tapa generosa completamente gratuita a elegir o a elección de la casa.

El alcázar de Segovia / Istock / Juan Enrique
La obra de la ingeniería romana mejor conservada de la península ibérica
Reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986, el acueducto de Segovia, es sin duda, el elemento más emblemático de la ciudad, su altura alcanza los 30 metros de altura situada en la famosa plaza del azoguejo. En total son más de 167 arcos y aproximadamente, 20.400 bloques de granito llamados similares los que forman este espectacular monumento.
La leyenda del acueducto
Cuenta la leyenda que una joven segoviana, cansada de subir a diario la cuesta con cántaros de agua, prometió vender su alma al diablo si este lograba llevar el agua hasta su casa antes de que cantara el gallo a la mañana siguiente.
Al no cumplir el trato a tiempo, el diablo perdió el alma de la joven y la ciudad ganó su acueducto. En el hueco de esa última piedra se colocó más tarde la imagen de la Virgen de la Fuencisla para purificar el monumento.
Las piedras están colocadas a hueso, es decir, unidas en perfecto equilibrio por el peso de los bloques y el cálculo de presiones, sin utilizar ningún tipo de pegamento o mortero, además, se calcula que fue construido entre la segunda mitad del siglo I d. C. y principios del siglo II d. C., bajo el mando de los emperadores Trajano y Adriano.

El sol brilla sobre el Acueducto de Segovia / Istock / Thomas Faull
Tesoros ocultos de Segovia: más allá de su acueducto
Dejando a un lado el acueducto romano, si miramos más allá, nos encontraremos con verdaderas joyas declaradas Bien de Interés Cultural, como es el caso del emblemático Alcázar de Segovia, un castillo-fortaleza situado en la proa rocosa de la ciudad, antiguamente, fue residencia de los reyes de Castilla, lugar de proclamación de Isabel la Católica e inspiración para los castillos de cuentos de Disney.
El Dato
En Segovia se encuentra la fábrica de moneda mecanizada más antigua de Europa, Real Casa de la Moneda, ubicada a orillas del río Eresma.
Conocida como La Dama de las Catedrales, la Catedral de Santa María por su elegancia y dimensiones, es una de las últimas catedrales de estilo gótico construidas en España en el siglo XVI . La antigua judería y sinagoga Mayor, es también otra de las zonas más populares de la ciudad donde encontrarás la iglesia del Corpus Christi y la Necrópolis Judía.

El Acueducto romano en la Plaza del Azoguejo, levantado con más de 20.000 bloques de granito sin una sola gota de cemento / Istock / Sean Pavone
Bocados con sabor a gloria
Uno de los pilares de su identidad cultural y uno de los principales reclamos turísticos de toda Castilla y León, la gastronomía segoviana es de esas cosas que al menos una vez en la vida debes probar. Aparte, del cochinillo asado de Segovia los judiones de la Granja, también son otro de los reclamos más importantes, hablamos de un guiso tradicional a fuego lento donde las judías se acompañan de "sacramentos" del cerdo: oreja, chorizo, morcilla, pie de cerdo y tocino. Es el primer plato por excelencia antes de probar el cochinillo.
Creados a principios del siglo XX, El Postre Rey, por excelencia, el ponche segoviano fue creado a principios del siglo XX por el pastelero Frutos García Martín. Se trata de un bizcocho jugoso empapado en jarabe de azúcar y licor, relleno de una fina capa de crema pastelera, cubierto completamente por una lámina de mazapán y decorado en su parte superior con un enrejado de azúcar tostado a hierro candente.