Un paseo por la ciudad española con el puerto pesquero más grande de Europa
Nos trasladamos hasta Galicia para descubrir una ciudad que no solo brilla en Navidad.

Hay un anuncio de palomitas de maíz con un claim que nos viene al pelo para hablar de la ciudad con el puerto pesquero más grande de Europa. Y es que ‘cuando haces pop, ya no hay stop’. Y eso, precisamente, es lo que le ha pasado a Vigo. Solo hay que echar un vistazo al INE, que la sitúa como la ciudad gallega más visitada en 2023, superando incluso a Santiago y A Coruña. La ‘culpa’ la tienen, entre otras cosas, la infinidad de conciertos gratuitos que han inundado la ciudad en verano o, cómo no, la Navidad, ya que para muchos viajeros es la ciudad perfecta para despedir el año.

Vigo es una ciudad que enamora gracias a una ubicación privilegiada, una gastronomía deliciosa, un clima suave y una enorme riqueza histórica, cultural y patrimonial que podemos disfrutar en cada rincón de la urbe. Eso sí, antes de poner un pie en la ciudad, conviene echar la vista atrás en el tiempo para descubrir algunos acontecimientos históricos que han marcado su desarrollo.

Vigo: ciudad liberada de tropas enemigas y un olivo centenario
Fiel, leal, valerosa y siempre benéfica son los adjetivos que en una banda adornan el escudo de Vigo. Y algo tiene que ver un episodio histórico acaecido en el siglo XIX; hablamos de la Reconquista de Vigo, llevada a cabo en marzo de 1809 y gracias a la cual se logró expulsar a los franceses de la ciudad y convertir a Vigo en la primera ciudad española liberada de las tropas enemigas.
También es interesante que el viajero descubra que la historia de la ciudad se encuentra ligada a un olivo centenario. Este árbol se encuentra en el Paseo de Alfonso XIII, aunque dicho ejemplar (de unos dos siglos) es un descendiente del verdadero olivo que convirtió a este árbol en símbolo de la urbe.
Arrancamos nuestro recorrido por la ciudad con el puerto pesquero más grande de Europa en su kilómetro cero, en plena Porta do Sol. Allí nos da la bienvenida la escultura del sireno y nos ponemos a callejear desde el barrio histórico hasta la cima del monte de O Castro, con unas vistas inigualables de la ría. En este trayecto habremos descubierto desde la plaza de A Princesa hasta O Berbés, origen de la antigua villa marinera que hoy es referencia en Europa.
Calles imprescindibles en Vigo
Hay calles en Vigo que tocan el alma del explorador. Quizá no aparezcan en algunos listados de las calles más bonitas de España, pero tienen un encanto único y están envueltas en un ambiente casi onírico. Hablamos, por ejemplo, de la calle Os Cesteiros, la calle Real o la calle de las ostras, en la que es imprescindible pararse a degustar el molusco homónimo.

Los amantes del arte sacro no deben perderse la concatedral de Santa María, conocida como la colegiata, ya que alberga una conmovedora imagen del Cristo de la Victoria, principal símbolo religioso de la ciudad. Y del arte religioso saltamos al contemporáneo, puesto que en las inmediaciones de la Porta do Sol encontramos el Museo de Arte Contemporáneo (MARCO) situado en un edificio que antes fue Palacio de Justicia y cárcel.
En Vigo también se puede disfrutar de las manifestaciones artísticas a pie de calle. Al igual que en el barrio salmantino del Oeste, podemos descubrir la ruta de Arte Urbana, que cuenta con un centenar de grandes lienzos en medianeras y espacios públicos de diferentes zonas de la ciudad.

Parques y naturaleza: las joyas de Vigo
Los amantes de la naturaleza tienen en el centro de visitantes del Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia su edén particular. Se trata de un espacio natural protegido que comprende las islas de Ons, Cíes, Sálvora y Cortegada, y cuenta con casi 1200 hectáreas terrestres y 7285 de superficie marítima. Además, se trata del único parque nacional de Galicia.
Si el viajero prefiere no salir de la ciudad, también va a poder disfrutar de espacios naturales únicos como el de la Alameda, en la Plaza de Compostela; el parque de Castrelos, o el monte de A Guía, en el barrio de Teis.

Seguiríamos recorriendo una de las ciudades donde más brilla la Navidad y no acabaríamos ni en una semana. Quedan muchos rincones por descubrir, muchos edificios interesantes que visitar y, cómo no, una gastronomía exquisita que nos hará plantearnos si no estamos perdiendo el tiempo por no mudarnos a la ciudad con el puerto pesquero más grande de Europa.
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