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La ciudad española que fascinó a Julio Verne y que mencionó en '20.000 leguas de viaje submarino': su ría esconde la leyenda de los galeones de Rande y hoy le dedica una estatuilla junto al mar

El escritor de ciencia ficción es famoso por sus lugares imaginarios, pero también por aquellos universos que creó en base a la realidad.

Esta ciudad gallega inspiró a Julio Verne en su obra mucho antes de conocerla en persona

Esta ciudad gallega inspiró a Julio Verne en su obra mucho antes de conocerla en persona / Istock / David Andres Gurierrez / Wikimedia Commons. Felix Nadar

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Al leer las aventuras que escribió Julio Verne, muchas veces pensamos en fantasía y ciencia ficción. Pero toda ficción, por muy fantasiosa que sea, tiene una inspiración real. El francés visitó España en varias ocasiones, siendo la ciudad de Vigo una auténtica ensoñación, pues hablaba de ella incluso antes de conocerla. Acudió dos veces sin premeditación y antes de eso, dedicó un capítulo entero de 20.000 leguas de viaje submarino a la bahía de Vigo.

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Sara Fernández García

Una primera visita en 1878

Era junio de 1878 y Verne visitaba por primera vez Vigo, diez años después de la publicación de uno de sus libros más famosos. Fue pura casualidad, ya que su barco se vio obligado a refugiarse debido a un fuerte temporal. Se alojó allí durante varios días, descubriendo las calles históricas, la hospitalidad de las gentes, la deliciosa gastronomía marítima e incluso las playas. Fue la primera vez que vio con sus propios ojos lo que describió como "un verdadero fiordo".

La ría de Vigo con aguas turquesas

La ría de Vigo con aguas turquesas / Istock / Ruben Bermejo

También asistió a la procesión del Cristo de la Victoria y las fiestas por la Reconquista, que hoy tienen fechas y una celebración muy distintas. De aquello no pudo disfrutar como se hace en la actualidad, pero sí lo hizo con el monte O Castro, donde se asentaron los primeros pobladores de la urbe que todavía conserva una antigua fortaleza que ofrece vistas impresionantes sobre la ría. Ahí mismo se percató de que había hecho una gran elección con la ubicación.

Una segunda visita improvisada

La segunda visita llegó en mayo de 1884, cuando su barco, esta vez por una avería, volvió a recalar en el puerto vigués. En aquella ocasión, el arreglo estuvo en manos de los talleres de Antonio Sanjurjo, que más tarde, en 1898, construyó un submarino para defender a España de un posible ataque estadounidense. La leyenda cuenta que surgió una gran amistad entre ambos, que los expertos siguen discutiendo. Pero tendría bastante sentido por sus intereses comunes.

Calles del casco histórico de Vigo

Calles del casco histórico de Vigo / Istock / Miguel Perfectti

Julio Verne en Vigo más de cien años después

En ese entonces volvió a pasear por la ciudad con la certeza de quien ya conoce un lugar y siendo consciente de que la había situado en el mapa para la mayor parte del mundo. En el año 2005, celebrando el centenario de la muerte del escritor, en Vigo se erige una estatua en su honor que le representa mirando al mar sentado en un calamar gigante, como el que ataca al Nautilus en el libro. Ese mismo año, se coloca la placa y el conjunto escultórico de la isla de San Simón.

La estatua de Julio Verne mirando al mar en Vigo

La estatua de Julio Verne mirando al mar en Vigo / Istock / SAMI AUVINEN

En 2012 se creó la Sociedad Verniana de Vigo, la segunda de España solo después de la de Barcelona. Y es que además de enamorarse de la ciudad, como cualquiera que la visita, también lo hizo de la leyenda del tesoro de la batalla de Rande. En aquella época, un escándalo financiero trascendió a la prensa internacional. Así llegó a sus oídos la curiosa historia que luego se sumó a la realidad del francés Hipólito Magen tratando de encontrarla.

Vistas del puente de Rande desde el monte

Vistas del puente de Rande desde el monte / Istock / David Andres Gutierrez

Bajo las aguas de la Bahía de Vigo, se dice que hay galeones españoles hundidos durante la batalla de Rande que regresaban de las Américas en 1702 cargados de oro y plata. Al tiempo que Magen buscaba esos restos, Verne aprovechaba la tecnología empleada, como lámparas Ruhmkorff y respiradores Rouquayrol para dar forma al capitán Nemo y su aventura. Como él mismo escribió: "Nos encontramos precisamente en la bahía de Vigo, profesor Aronnax -me respondió el capitán Nemo-, y que, si lo desea, está en su mano desentrañar sus secretos".