TESOROS DE ANDALUCÍA

La ciudad a la que entras llorando y sales llorando

Andalucía tiene este tesoro poco conocido que vale la pena visitar por su historia, su naturaleza y su aceite de oliva. ¿Sabes cuál es?

La Catedral de Jaén es un imprescindible cuando visitas la ciudad.
La Catedral de Jaén es un imprescindible cuando visitas la ciudad. / Istock / diegograndi

A esta ciudad se entra llorando y se sale llorando. ¿Por qué? Un refrán popular afirma que cuando visitas esta provincia, no tienes expectativas y te da pereza conocerla, pero al final, te acaba gustando tanto que el llanto surge como respuesta a tener que abandonarla. ¿Ya sabes de qué ciudad estamos hablando? Te damos una pista: es la capital mundial del aceite de oliva

Desde el Paleolítico hasta la actualidad

Jaén es una ciudad que se sitúa en el corazón de Andalucía, y como toda la región, tiene una historia que se remonta al Paleolítico: se dispone de evidencias de asentamientos prehistóricos. Sin embargo, no fue hasta que los íberos llegaron a la zona que Jaén se convirtió en una importante ciudad. Cuando llegaron los romanos, el municipio fue apodado ‘Auringis’, y se construyeron estructuras como acueductos para desarrollar una villa habitable. 

La arquitectura de Jaén es una mezcla de diferentes siglos.

La arquitectura de Jaén es una mezcla de diferentes siglos.

/ Istock / Jorge Rodriguez Toribio

Tras la invasión visigoda del siglo V, los árabes convirtieron la ciudad en una sede del Califato de Córdoba en el siglo VII y la llamaron ‘Yayyan’. Después de la reconquista por parte de los Reyes Católicos, la ciudad tomó la forma que conocemos hoy en día, y en la Edad Moderna, Jaén descubrió el potencial económico del aceite de oliva y se convirtió en un importante centro del arte renacentista andaluz

Monumentos que hablan del pasado

La rica historia de Jaén se puede descubrir a través de sus monumentos. La Catedral de la Asunción fue construida en el siglo XVI sobre los restos de una mezquita y representa la riqueza que poseía la ciudad en aquella época. Este hecho se puede apreciar en la fachada renacentista y en su interior repleto de arte sacro. Te aconsejamos que subas a la torre de la catedral para disfrutar de vistas panorámicas de la ciudad, y de los olivares que la rodean. Después de la visita, deberías hacer una pausa en el mirador de la calle Duque para apreciar la belleza del monumento. 

Las vistas desde el Castillo de Santa Catalina son impresionantes.

Las vistas desde el Castillo de Santa Catalina son impresionantes.

/ Istock / CaronB

El Castillo de Santa Catalina es una representación excelente de las civilizaciones que han pasado por esta ciudad, puesto que fue construido durante la época musulmana, y posteriormente fue ampliado en el período cristiano. Se sitúa sobre el cerro de Santa Catalina, así que desde el castillo se puede apreciar la Sierra Morena, el valle del Guadalquivir, y la Sierra Mágina, que durante siglos representó la frontera con el Reino de Granada. El castillo tiene diferentes horarios durante el año (¡incluso visitas nocturnas!), así que te recomendamos visitar su web para no perderte ningún detalle (como que durante algunas horas a la semana, la entrada es gratuita). 

Los Baños Árabes mejor conservados de Europa se encuentran en el Palacio de Villardompardo y cuentan con una extensión de 450 metros cuadrados. En el mismo palacio, también se puede visitar el Museo de Arte y Costumbres Populares y el Museo de Arte Naïf. Los Baños Árabes y los dos museos son de acceso gratuito. 

Más allá de la ciudad

No puedes ir a Jaén e ignorar la naturaleza que rodea la ciudad. Los Jardines de Jabalcuz, un lugar ideal para pasear al final del corredor verde de Jabalcuz, fueron diseñados por Cecilio Rodríguez Cuevas, la misma persona que ideó el Parque del Retiro en Madrid. 

La província de Jaén es conocida por sus olivares.

La província de Jaén es conocida por sus olivares.

/ Istock / Yvan Tessier

Los amantes del ciclismo pueden disfrutar de la Vía Verde del Aceite, que se llama así porque es el trayecto que hacía la antigua línea ferroviaria que unía Linares con Puente Genil para transportar aceite a granel. 

Los más aventureros pueden probar de subir montañas con la ruta la Pandera o ir desde la Cañada de las Hazadillas hasta la Chimba, donde disfrutarán de unas vistas magníficas de los montes y los valles que rodean la ciudad. Aquellos que se atrevan con la escalada, pueden subir al Reguchillo, la ladera sur del Castillo o el Valle de Otíñar, donde también se pueden encontrar pinturas rupestres y ruinas de una antigua fortificación musulmana. 

Nos gusta hacer turismo... sobre todo gastronómico

Si en esta revista te proponemos escapadas por España, es porque existe una gran diversidad que convierte cada provincia en un mundo distinto lleno de lugares por descubrir, pero no nos escondemos: nos encanta la variedad gastronómica del país, así que te proponemos platos que no te puedes perder en Jaén. 

  • Pipirrana: Ensalada fresca hecha con tomate, pimiento, cebolla, ajo y mucho aceite de oliva virgen extra. Ligero y refrescante, ideal para el verano.
  • Andrajos: Guiso que combina trozos de masa de harina, bacalao o liebre, y verduras como pimientos y tomate. Plato contundente, que refleja la tradición campesina de la región.
  • Lomo de Orza: Carne de cerdo marinada en especias y conservada en aceite de oliva, que se cocina lentamente. Suele servirse en tapas o como plato principal.
  • Ajoatao: Puré de patatas aliñado con ajo y aceite de oliva, similar al alioli pero más suave y cremoso. Suele servirse como acompañamiento o para untar en pan.
  • Roscos de Jaén: Rosquillas fritas, típicas de la Semana Santa, hechas con masa de harina, huevo, azúcar y aromatizadas con anís.
  • Pestiños: Pequeños bocados fritos y bañados en miel, muy populares durante las festividades.

Si te interesa la gastronomía, no te puedes perder la Ruta del Aceite, donde se visitan almazaras para aprender sobre el proceso de producción del aceite y disfrutar de catas guiadas. También puedes visitar el Mercado de San Francisco, donde encontrarás productos frescos locales como embutidos, quesos y, por supuesto, aceite de oliva (el mejor souvenir de Jaén).

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