La llaman "la ciudad de las dos catedrales": tiene uno de los paradores más bonitos de España, una muralla del siglo XII y las calles donde mejor se come de Cáceres
Damos un paseo por una de las ciudades más bonitas de todo el país y, al mismo tiempo, de las más desconocidas.

Es la segunda ciudad en importancia de Cáceres y una de las más bonitas de España. / Istock
Es bien sabido por todo el mundo -o al menos por quienes se atreven a mirar más allá de los prejuicios- que Extremadura, y por ende sus dos provincias, Badajoz y Cáceres, desprende un encanto que podría definirse como extraordinario en todos los sentidos de la palabra. Es una región de leyendas, tierra de conquistadores y artistas como Robe Iniesta y donde, sin lugar a dudas, se come a las mil maravillas.
Tan solo seis ciudades en España cuentan con dos catedrales en su casco histórico y una de ellas está en Cáceres (las otras son Zaragoza, Salamanca, Cádiz, Lleida y Vitoria-Gasteiz). Plasencia es la segunda ciudad en importancia de la provincia que, con poco más de 41.000 habitantes, se alza sobre una colina bañada por el río Jerte. Su carácter señorial viene de lejos y no hay más que ver la grandiosa muralla que la rodea.

Adriana Fernández
Una doble muralla con lápidas en las puertas
Se conservan algo más de dos kilómetros de la doble muralla medieval que fundó Alfonso VIII en 1186. El control de Plasencia se convirtió en motivo de disputa entre los almohades y los cristianos y, por esa razón, el monarca decidió fortificarla y erigir 70 torreones. Contaba con Siete Puertas, todas ellas decoradas con lápidas y mensajes que, en algunos casos, aún se conservan, como en la Puerta del Sol o Puerta de Berrozanas.

Un tramo de la muralla medieval de Plasencia / Istock / Josep Curto
La lápida de la Puerta de Talavera, conocida como 'lápida de la Libertad' se encuentra en la antesala del Salón de Plenos del Ayuntamiento desde que se derribó para dejar paso a Felipe V de Anjou. Otras dos puertas destacadas por su estado de conservación son la de Coria y la de Trujillo. Además, hay dos postigos o puertas menores: El Salvador, haciendo referencia a la iglesia cercana; y Santa María, junto a la Catedral Nueva.
La ciudad de las dos catedrales
La Catedral Nueva de Plasencia es un edificio de tres naves con bóvedas decoradas con el mismo gusto que El Vaticano. En su interior, alberga joyas como el retablo Mayor del siglo XVIII, el sepulcro del obispo Ponce de León, el enrejado de 1598 de Juan Bautista Celma, la sillería de nogal en el coro del siglo XVI y los retablos churriguerescos de las capillas absidales. En el mismo edificio se levanta también la Catedral Vieja, que era la original.

La Catedral Nueva de Plasencia / Istock / Luc V. de Zeeuw
En cuanto se fundó la ciudad en el siglo XII, se convirtió en sede episcopal y se empezó a construir la catedral, finalizando en el XIV. No todo ha sobrevivido de aquella obra de arte, pero todavía se pueden contemplar la fachada tardorrománica, la sala capitular de influencia bizantina o el claustro de un estilo gótico cisterciense. En pleno Renacimiento, con Plasencia en manos del obispado, se levantó el templo nuevo a medida que se derribaba el antiguo.

La Catedral Vieja de Plasencia / Istock / Javier Ramos Rosellon
Las obras de la basílica fueron realizadas por algunos de los arquitectos más reconocidos del momento. Gil de Siloé ejecutó la meridional, Juan de Álava terminó la Capilla Mayor en 1522 y Gil de Hontañón dio forma a la fachada principal. El único motivo por el que hoy se puede disfrutar de las dos es que la Catedral Nueva quedó inconclusa. De la plaza catedralicia se pasa al segundo núcleo monumental más importante de Plasencia.
Monumentos de un destino con personalidad propia
En torno a la calle Blanca se hallan varios monumentos: la iglesia románico-gótica de San Nicolás, el palacio del Marqués de Mirabel del siglo XV y remodelado en estilo renacentista y el convento de los Dominicos. Este último, hoy funciona como parador y se considera uno de los más bonitos de España por mantener elementos originales como los techos abovedados, los muros de piedra o la escalera volada de finales del XVI.

El Palacio del Marqués de Mirabel en Plasencia / Istock / banvega
Mención aparte merece el acueducto de Plasencia -porque no solo Segovia cuenta con uno impresionante-. Comenzó a construirse en el siglo XII, pero su aspecto actual es del XVI y está integrado en el parque de San Antón. Después de un buen paseo por la segunda capital de Cáceres, lo que más apetece es degustar los productos de la tierra. La gastronomía de Plasencia no tiene nada que envidiar a ninguna otra.

El acueducto de Plasencia / Istock / JoseIgnacioSoto
Patatas en escabeche, judías verdes al estilo de Plasencia, sopas canas, revuelto de criadillas, solomillo de jabalí, queso extremeño... Todo aderezado con el mejor pimentón, el de la comarca de La Vera, y finalizado con el mejor de los postres, cerezas del Jerte. Con el estómago lleno y el corazón contento, terminamos de visitar Plasencia, "la ciudad de las dos catedrales", del acueducto medieval, de la excelente tradición culinaria y de la belleza infinita.
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