Puede pasar desapercibida, pero es una joya del mundo: la ciudad de Andalucía con "la mayor variedad cultural de España"
Cultura, tradición y color definen a la perfección su esencia.

Existe una ciudad en Andalucía donde la esencia de su historia se mantiene intacta; una ciudad que a veces pasa desapercibida; una ciudad donde perderse entre patios llenos de flores; una ciudad en la que vivir la Semana Santa como nunca; una ciudad donde la antigüedad de sus incontables culturas convive con la modernidad del siglo XXI.
Por supuesto, hablamos de Córdoba. La ciudad con más patrimonios reconocidos del mundo, cuatro para ser exactos. A menudo evitada por sus famosas altas temperaturas, es un destino que lamentarás haberte perdido (o no haber ido antes) en tu visita al sur. Por sus calles de piedra se respira el arte andaluz y el olor de la emblemática gastronomía en sus restaurantes.
Se fundó como "Corduba" por los romanos, siendo de los centros políticos y económicos de la entonces Hispania. Su mayor esplendor llegó de la mano de los musulmanes, primero como capital del Emirato de Córdoba y luego del Califato. Exprimieron al máximo las oportunidades de la ciudad y elevaron su valor con la famosa Mezquita, un símbolo de convivencia y avance cultural. Fue tras La Reconquista cuando dejó de pertenecer a la cultura musulmana para pasar a las manos de la Corona de Castilla. Tras la fusión, la ciudad tuvo que adaptarse a sus nuevos vecinos, mezclando tradiciones y cultura. Hoy Córdoba representa perfectamente la diversidad de su historia, por eso su casco antiguo fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1933.

Su historia desde el interior
Seguro que alguna vez has oído hablar de los patios andaluces, pues bien, Córdoba está llena de ellos. Aunque pueda sonar como un espacio en el que juntarse a pasar el rato en las noches de verano o tomarse un aperitivo antes de comer, los patios cordobeses tienen una historia muy interesante detrás.
Cuando comenzó la emigración del campo a la ciudad, se produjo una enorme demanda de viviendas; que debían ser asequibles teniendo en cuenta el nivel económico de las afueras. Por eso, se creó un tipo de construcción similar a las posadas, se modificaron antiguas casas de la aristocracia para crear más habitaciones en la planta superior. ¿Dónde se sitúa el patio cordobés entonces? Pues el patio interior se usaba para las zonas comunes: aseos, lavanderos y cocinas. Sus paredes suelen estar compuestas por azulejos y llenas de plantas y flores; los más tradicionales incluso conservarán una fuente o un pozo. Son auténticos rincones llenos de encanto que mantiene la esencia de la ciudad.

La fiesta de los patios
Desde 1921, cada mayo se celebra el Festival de los Patios; declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2012. Durante esta fiesta, los vecinos visten el patio con sus mejores flores (principalmente geranios, buganvillas y jazmines) y decoraciones y lo abren al público. Muestran orgullosos los orígenes de estas reliquias, para los cordobeses son más que algo turístico: representa un punto de encuentro y celebración social y familiar.
Líderes en tradición
Si algo caracteriza Andalucía es la pasión con la que viven sus fiestas, en concreto la Semana Santa. Es la celebración más esperada por los andaluces durante el año, durante esta semana del año se inundan las calles de tradición y de sentimiento. Las hermandades y cofradías recorren la ciudad con los pasos de las escenas de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, creando una atmósfera intensa y emotiva; da igual si no eres creyente, se te pondrán los pelos de punta.
En la Semana Santa cordobesa destacan la salida de la Hermandad del Santo Sepulcro y la procesión del Cristo de Gracia. Además de las procesiones, en Córdoba es tradición visitar los patios de las casas, especialmente el Jueves Santo.
En el segundo puesto de las tradiciones andaluzas está, indiscutiblemente, la Feria. No vamos a mentir, la más popular es la de Sevilla, pero no es la única ciudad que la celebra. En el caso de la Feria de Córdoba, está dedicada a Nuestra Señora de la Salud. Se celebra a finales de mayo en el recinto ferial de El Arenal, a las orillas del río Guadalquivir. Si vas, te encontrarás el recinto repleto de casetas, caballos tirando de calesas, música flamenca y muchos andaluces vestidos con sus trajes típicos y probablemente bebiendo vino. Además de la música y las casetas, la Feria de Córdoba ofrece actividades pensadas para todos los públicos: concursos ecuestres, eventos deportivos y fuegos artificiales que decoran el cielo en esta esperada fiesta.

Hay vida más allá del salmorejo
Si piensas en Córdoba y piensas en comida, lo primero que se te viene a la cabeza es el salmorejo. Es la comida más típica de la provincia, tanto que hasta tiene su propia cofradía y un día propio: el 24 de abril. Pero hay más comida propia de la ciudad que a lo mejor no conoces. Los flamenquines, el rabo de toro, las berenjenas fritas (con o sin miel) o las alcachofas a la montillana son solo unos ejemplos de la variedad gastronómica que puedes encontrar aquí. Sin dejar el dulce de lado, el pastel cordobés (herencia andalusí) es el postre más típico; y debido a su sencillez, puedes hacerlo tu mismo cuando vuelvas a casa.
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