La ciudad en la que conviven una catedral, una sinagoga y una mezquita en un mismo paseo: se conoce como la Villa de las Tres Culturas y es ejemplo de arte mudéjar y gótico en Europa
Durante ocho siglos estuvieron conviviendo cristianos, judíos y musulmanes y eso es algo que hoy se puede apreciar a través de sus monumentos.

Decenas de culturas y civilizaciones han pasado por España a lo largo de los siglos hasta convertirla en el país que es hoy. De aquellos tiempos pasados se conservan algunos vestigios en forma de monumentos o yacimientos repartidos por todo el territorio. Pero hay un lugar donde todo converge; un lugar que, según dijo una vez Benito Pérez Galdós, "es una historia de España completa".
En la línea del escritor, podemos afirmar que prácticamente toda la historia del país podría resumirse en un solo lugar: Toledo. La ciudad castellanomanchega pudo llegar a ser capital de uno de los mayores imperios del mundo. Acabó por no serlo, salvando así todas sus joyas, que quedaron intactas, y retomando ese título a nivel autonómico muchos siglos más tarde.
Se conoce como la Villa de las Tres Culturas y esto no es algo únicamente anecdótico, puesto que los monumentos hablan por sí solos. Musulmanes, cristianos y judíos convivieron durante ocho siglos, casi siempre de manera pacífica y defendiendo su propia fe. De esos años se conservan sinagogas judías, iglesias y catedrales cristianas y mezquitas árabes.
Tres culturas en un mismo espacio
Los judíos y sus sinagogas
Los judíos hallaron un lugar propicio para desarrollar su actividad en Toledo. Allí erigieron dos sinagogas que hoy son consideradas las más bonitas de las sinagogas antiguas de Europa: la del Tránsito y la de Santa María la Blanca. En la primera se encuentra el Museo de Cultura Sefardí, mientras que la segunda aún mantiene intactas sus arquerías y filigranas de yeso.

El arte mudéjar tiene también un peso muy importante en la capital manchega. Nació de la convivencia entre lo islámico y lo judío con lo cristiano. Se observa perfectamente en Santa María la Blanca, una joya que también se conoce como la Sinagoga Mayor de Toledo. Cuenta con muchos guiños al arte nazarí, con lacería mudéjar y otros detalles que nos hacen dudar de su procedencia.
La mezquita califal
Todo esto se reúne en la Judería y parece mentira que coexista en el mismo plano con una mezquita que es un tesoro de la época califal: el Cristo de la Luz. Es la huella árabe más relevante de la urbe, un pequeño oratorio cubierto de nueve cúpulas califales y todas ellas distintas. Es el monumento en pie más antiguo de Toledo, inspirado en la famosa Mezquita de Córdoba.

La Catedral, una de las más bonitas de Europa
Y por último está la Catedral de Toledo, Primada de España. Como se describe desde la institución, "el compendio más completo de la fe, la historia y del arte de una nación, custodia eterna del legado de los más grandes arquitectos, maestros y artistas". Se trata de uno de los ejemplos más bellos del gótico europeo, que alberga obras como El Transparente, el Coro o el Expolio del Greco.

Está compuesta por una planta de cinco naves, el crucero, la girola y varias capillas que se consideran pequeñas catedrales en sí mismas. Así como otras obras maestras como la Sacristía y su pinacoteca, la Sala Capitular con los frescos de Juan de Borgoña, la Torre y la Campana Gorda o el Museo de Tapices. Todo como parte crucial de esa convivencia cultural pasada y presente.
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