Esta ciudad castellana inspiró la obra cumbre de Machado, tiene un pasado románico, se recorre en una tarde y enamora en verano: “Soria, ciudad castellana ¡tan bella bajo la luna!"
Soria, una ciudad histórica y literaria que ofrece un impresionante recorrido a través de su pasado cristiano y árabe, reflejado en cada calle y monumento.

Soria esconde algunos de los monumentos románicos más impresionantes de castilla. / Istock
"¡Soria fría, Soria pura, cabeza de Extremadura, con su castillo guerrero arruinado, sobre el Duero”, así describía el genio Antonio Machado la región de Soria, sus campos, y su singular belleza, en los que para muchos se mantienen como los versos más bellos de la pluma del poeta.

Adriana Fernández
En su obra Campos de Castilla, el sevillano dedicó un poema a este reducto de la región bajo el título “Campos de Soria”, inmortalizando los paisajes de una tierra que hoy recuerda sus palabras y refleja todavía la naturaleza que un día supo ver el hombre.

Monasterio de San Juan de Duero en Soria / Istock
Campos de Soria: un legado vivo
La provincia de Soria es la segunda más alta de la península española, un oasis de densidad demográfica lejos de bastos núcleos urbanos donde los bosques subalpinos, los cañones calizos y los extensos horizontes de llanura lo ocupan todo, hasta donde alcanza la vista, en un paisaje romántico sobre el río Duero.

Puente sobre el río Duero en Soria / Istock
“Las tierras labrantías, como retazos de estameñas pardas; el huertecillo, el abejar, los trozos de verde oscuro en que el merino pasta”, en versos del propio Machado.
Y en el centro de este desierto infinito de campos, chopos y alamedas, la ciudad de Soria levanta sus ruinas y, con ellas, sus cimientos, recordando el paso cristiano y árabe sobre sus calles, hasta ser lo que hoy mantiene: una ciudad histórica donde no podrás evitar perderte.

Campos de Soria / Istock
Desde los restos históricos de la antigua Numancia, a pocos metros de la capital, asentamientos celtíberos o la ocupación romana en el llamado Cerro del Castillo, la región ha ido cambiando en función de quién la ocupa. Pero no fue hasta el siglo XII, con la repoblación medieval, que el núcleo de la que hoy ocupa la ciudad bajo este nombre levantó su versión definitiva bajo el mandato de Alfonso I, conocido como el Batallador, entonces rey de Aragón y Pamplona.

Castillo de Berlanga, Soria / Istock / Cristian Baitg Schreiweis
Ahora Corona de Castilla, su evolución fue próspera y su importancia militar consolidada, tanto como la económica, hasta llegar a la Edad de Oro de la ciudad, con el gremio ganadero, la Mesta, y el comercio de su lana, con una protección que llegaría hasta las tierras de Flandes e Inglaterra, generando un rendimiento que hoy reflejan sus fachadas. Y aunque con la crisis de la trashumancia esta perdió su fuerza, relegada al sector agrícola por más de tres siglos, con la llegada del siglo XX la fuerza regresó a la capital que hoy mantiene su semblanza, en patrimonio, historia y, por supuesto, recuerdo en la literatura.

Ermita de San Saturio, Soria / Istock
Un paseo por la historia: todo lo que no te puedes perder
Si se quiere conocer la vida que dio lugar a un espacio, nada como conocer sus calles y, en ellas, reconocer su legado. En el caso de Soria las claves se marcan en tres grandes paradas, empezando por su casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico desde 1980.

Plaza Mayor de Soria / Istock / Lucas Viani
Desde la Plaza Mayor la historia se presta en cada esquina, en el Palacio de la Audiencia, el Ayuntamiento, o la románica Iglesia de Santa María la Mayor, que acogió el casamiento del poeta que dio vida a los paisajes de esta tierra. La Iglesia de San Juan de Rabanera, por su parte, muy cerca de esta plaza, responde al románico tardío datado en el siglo XII, con una rica influencia bizantina y mudéjar reflejada en su trazado, líneas y un ábside cilíndrico.

Muralla de Soria / Istock / Miguel Angel Redondo Galvan
Pero Soria es mucho más: es la muralla que la recorre y recoge su pasado fortificado; la Calle de El Collado, arteria principal y eje del centro; el Palacio de los Condes de Gómara, de imponente plateresco en la fachada civil castellana, de una sillería pura frente a un patio porticado; o la Iglesia de Santo Domingo, una arquitectura monumental de portada románica sobre piedra que, desde el extremo norte, se yergue desde el siglo XII, siendo estas dos consideradas Monumentos Nacionales individuales.

Iglesia de Santo Domingo, Soria / Istock
Y la magia de esta tierra se extiende hasta alcanzar el Duero, con la Concatedral de San Pedro y su Claustro Románico, ambas Monumento Nacional, o su propio paisaje, sus ondas de idas y venidas sobre la tierra fértil de Castilla, como la Alameda de Cervantes, cierre del centro histórico y pulmón verde de la ciudad; o el ‘Monte de las Ánimas’, obra magna e imaginario del literato Gustavo Adolfo Bécquer, quien encontró en los parajes de Soria inspiración para esta obra, ambientada a las afueras de la ciudad.
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