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La ciudad balneario de España donde jubilarse cuesta mucho menos que en Madrid: termalismo de la época romana de acceso gratuito, casco histórico compacto y muy cómoda para recorrer a pie

Con un centro histórico que está declarado Bien de Interés Cultural.

Ourense, la ciudad balneario de España que es perfecta para jubilarse

Ourense, la ciudad balneario de España que es perfecta para jubilarse / Istock

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De todas las ciudades de España, hay una que tiene muy buenos argumentos para tenerla en el radar de los destinos ideales para disfrutar después de la jubilación. Y no es otra que Ourense, en Galicia.

Lo del termalismo en Ourense es una tradición milenaria.

Lo del termalismo en Ourense es una tradición milenaria. / Istock

Situada en el norte de España, es la única provincia de las cuatro gallegas que no está bañada por el mar; aunque (como le pasa a muchas regiones de interior), eso no significa que no tenga playa. Las tiene, y de muy buena calidad, con la salvedad de que se trata de playas fluviales ubicadas en plena montaña. Las mejores, por cierto, están en el concello de A Veiga, el más grande de todo el territorio de Valdeorras.

La ciudad favorita de los mayores de 60 años está en el Mediterráneo: preciosas playas de ensueño y un ambiente medieval encantador

Sara Fernández García

Qué hace que Ourense sea una ciudad ideal para jubilarse

La ciudad de Ourense reúne varias características que la convierten en un paraíso para retirarse y disfrutar de una vida tranquila. Y el tamaño es una de las principales. Con sus poco más de 85 kilómetros cuadrados, se trata de la provincia de tamaño medio, a pesar de ser el municipio gallego de interior más poblado, solo por detrás de Vigo y A Coruña.

Una ciudad ideal para jubilarse.

Una ciudad ideal para jubilarse. / Istock

Sin embargo, si lo comparamos con el resto de España, Ourense se sitúa entre las provincias con menos gente. Con sus poco más de 105 000 residentes, Ourense está muy lejos de las grandes metrópolis o capitales autonómicas (como Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla). Eso hace que sea bastante manejable para moverse por ella con facilidad.

Si a eso le sumanos que cuenta con abundantes servicios (no es una provincia remota ni olvidada), que tiene muy buena conexión ferroviaria (mediante Alta Velocidad) y un coste de vida muy inferior al de otras capitales (sin ir más lejos, Ourense es hasta un 33 % más barata que Madrid, siendo la vivienda una de las grandes diferencias).

Centro histórico termal

El termalismo es, sin duda, el gran reclamo de este destino, seas o no jubilado. El termalismo forma parte de la identidad histórica de Ourense, lo que la convierte en una de las grandes ciudades termales de España desde hace milenios. En época romana ya existía un asentamiento termal en Ourense, una tradición que continúa muy viva: aquel lugar era conocido como Aquis Auriensis, "la ciudad del agua de oro" y hoy sigue existiendo.

As Burgas, declarado Bien de Interés Cultural

As Burgas, declarado Bien de Interés Cultural / Istock / Fernando Saco

Es As Burgas, un manantial termal que brota agua a unos 64-68 ºC y que conserva restos arqueológicos de época romana, como su piscina santuario del siglo I a.C. Todo el conjunto está declarado Bien de Interés Cultural y lo diferenciador respecto a otros destinos similares es que está en pleno centro de la ciudad. El acceso y el baño son, además, totalmente gratuitos.

Una ciudad muy manejable para recorrer a pie

Seguimos en el centro de la ciudad, porque precisamente su casco histórico es uno de los argumentos más interesantes que tiene Ourense para alguien que busca una ciudad cómoda para vivir o jubilarse: es compacto, caminable y concentra muchísima historia en unas 20 hectáreas.

La catedral medieval de Ourense

La catedral medieval de Ourense / Istock

Desde la catedral medieval de San Martiño, el gran monumento del casco antiguo (por cierto, de origen románico), a las pequeñas plazas con encanto: la Praza do Trigo, la Praza da Magdalena, la Praza do Ferro y el Eironciño dos Cabaleiros. Juntas forman una sucesión de espacios pequeños, calles empedradas y edificios de piedra que hacen que el centro sea agradable para pasear sin necesidad de seguir una ruta monumental estricta.

Si a eso le sumas que el centro histórico es una zona llena de bares, tabernas y restaurantes, especialmente entre la Catedral y la Praza do Ferro, la gastronomía se convierte en parte de la experiencia turística y vital para quien decide quedarse a vivir. Motivos, no le faltan.