La ciudad más antigua de Europa está en España y se llama la “Sirena del Océano”: fue fundada por los fenicios hace 3.000 años
En una pequeña península de la costa de Andalucía, esta ciudad ha visto pasar incontables culturas a lo largo de su historia.

Podemos datar los orígenes de la civilización alrededor de hace 20.000 años, cuando los humanos dejaron de ser cazador-recolector nómadas para convertirse en agrícolas sedentarios. Así, empezaron a surgir los primeros asentamientos permanentes, que con el paso del tiempo evolucionarían hasta lo que hoy en día conocemos como ciudades.

De aquella época no nos han llegado más que restos arqueológicos, como las ruinas de las antiguas ciudades de Babilonia o Jericó. Pero hay otras que sí que han llegado hasta nuestros días, siendo Damasco (fundada hace unos 6.000 años) la ciudad habitada más antigua de la que se tiene constancia.
Junto a Damasco, es en España donde encontramos una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo, y la más antigua de Europa; una ciudad que a lo largo de la historia ha sido testigo del auge y la caída de distintas civilizaciones, y la cual Lord Byron bautizó, después de su visita a inicios del siglo XIX, como la “Sirena del Océano”.
Recinto cerrado
Fundada alrededor del 1.100 a.C. por los fenicios, la tradición clásica sitúa el nacimiento de la ciudad de Cádiz ochenta años después de la guerra de Troya. Bautizada con el nombre de Gadir -que en fenicio significa “fortaleza” o “recinto cerrado”-, la ciudad estuvo marcada desde su nacimiento por su estratégica situación militar y comercial.

Escenario de grandes acontecimientos de la historia (como la partida de Aníbal hacia Italia durante la segunda guerra púnica), la ciudad cuenta actualmente con una población de 110 mil habitantes. Aunque hoy en día es una ciudad moderna, en el trazado de sus calles y plazas se puede apreciar la huella que las distintas civilizaciones que la han habitado han dejado: desde los fenicios hasta los romanos, así como los árabes y los cartaginenses, convirtiendo Cádiz en un museo viviente.
Las huellas del pasado de la ciudad se pueden descubrir más profundamente a través de los diferentes yacimientos arqueológicos que hay repartidos por la ciudad. El más importante de ellos es, quizás, el de Gadir, el cual se encuentra enterrado debajo del Teatro del Títere, en pleno centro histórico de la ciudad. Se divide en diferentes niveles, los cuales se corresponden con los distintos períodos de ocupación del asentamiento y en los que todavía se distinguen los trazados de calles, casas, y herramientas del siglo IX a.C.

Ya de la época de la ocupación romana son los columbarios -la única evidencia encontrada de la necrópolis romana-, la antigua fábrica de sal, los restos del acueducto, y el teatro romano -el más antiguo y segundo en tamaño de la península.
La Tacita de Plata
Además del apodo con el Lord Byron bautizó la ciudad, Cádiz es también conocida como la “Tacita de Plata”. Con su mezcla perfecta de historia, cultura, ciudad y mar, es realmente una de las ciudades más imprescindibles de nuestro país.
Aparte de los yacimientos arqueológicos, la ciudad cuenta con cantidad de edificios y puntos de gran interés y atractivo, como la Catedral, construida entre los siglos XVIII y XIX y en cuyo interior, con su planta en forma de cruz latina, alberga 16 capillas. En las vecindades de la catedral se encuentra otro edificio religiosos de gran importancia: la Catedral Vieja, erigida a mediados del siglo XIII con un estilo gótico-mudéjar.

De gran importancia es el antiguo Hospital de Mujeres, un edificio construido en el 1736 cuyo interior se organiza alrededor de dos patios comunicantes, entre los que hay una escalera. En su interior se halla también la Capilla de Nuestra Señora del Carmen, la cual posee una interesante colección de retablos, así como el cuadro de La Visión de San Francisco con el Compañero de Espalda de El Greco.
Dando un paseo por las calles de la ciudad podrás llegar hasta el barrio del Pópulo, el más antiguo de la ciudad y uno de los más antiguos de Europa. Tiene tres arcos de entrada: el Arco del Pópulo, el Arco de los Blancos, y el Arco de la Rosa, todos del siglo XIII. Caminando a través de estos arcos descubrirás también los restos de la muralla y el antiguo castillo de San Sebastián, vestigios de la época medieval de la ciudad.

Para un momento de paz y tranquilidad, el Parque Genovés es la zona verde más grande de la ciudad, con más de un centenar de especies de árboles y arbustos, así como un estanque y una cascada, lo que crea un ambiente perfecto para pasar un buen rato en familia.
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