La Ciudad del Agua: el precioso pueblo andaluz perfecto para el verano
En Andalucía también hay lugares en los que el verano no es tan caluroso y la 'Ciudad del Agua' es uno de esos pueblos donde no morir de calor.

"Mi orgullo es ser andaluz, por todos los cuatro costados. El amor de mis amores, lo que más quiero en la vida y esta es mi tierra señores y se llama Andalucía". Así describía Federico García Lorca su sentimiento hacia el lugar que le había visto nacer. Su suerte quiso que lo primero que viera al llegar al mundo fuera Granada, concretamente su pueblo Fuente Vaqueros. Pero para él todo Andalucía tenía un mismo encanto mágico, una belleza única en el mundo y que escondía los pueblos más bonitos de España.

La pureza de sus habitantes se refleja en el color blanco que invade prácticamente todas estas poblaciones que, no en vano, se denominan pueblos blancos, que predominan sobre todo en Cádiz, pero también en Córdoba. La provincia de las tres culturas, de la naturaleza, de los balcones ornamentados con flores, del salmorejo y los flamenquines, de la Mezquita-Catedral y de Medina Azahara. Es aquí donde se encuentra uno de los pueblos más bellos, perfecto para el verano, conocido como la 'Ciudad del Agua'.

El motivo de ese curioso nombre es la enorme cantidad de manantiales y fuentes que se reparten por todo el territorio, que hacen de Priego una joya del Barroco y un pueblo lleno de historia. Hablar del siglo XVIII en Priego es sinónimo de florecimiento artístico y económico. El valor artístico se refleja en monumentos como la iglesia parroquial de la Asunción, obra de Pedrajas, uno de los máximos exponentes del Barroco. Económicamente se puede hablar de la importancia de la industria textil en aquella época.

Fuentes por doquier
Entre sus calles se respira también el pasado árabe, que se entremezcla con múltiples casas blancas de cuyos balcones cuelgan macetas de flores multicolores, sobre todo en el Barrio de la Villa, Conjunto Histórico-Artístico desde 1972. Callejones sin salida se intercalan con plazas abiertas, entre las que destaca la Plaza de Santa Ana, con su respectiva fuente en el centro. Aunque las más distinguidas son las que protagonizan las historias más conocidas del pueblo.

Se dice que la Fuente de la Salud -Monumento Nacional de gran valor patrimonial- la colocó allí el mismo Alfonso XI cuando montó su campamento y la necesitaba para canalizar el manantial que reparte el agua por las viviendas. Por otro lado, la Fuente del Rey, construida entre los siglos XVI y XIX, alberga en su centro una escultura de Neptuno y Anfitrite en un carro tirado por caballos. Su estilo transporta a todo el que la ve a los Jardines de Boboli de Florencia, sin salir de un pueblo puramente cordobés.
Otro Monumento Nacional se abre paso entre las estrechas callejuelas de Priego: una fortaleza árabe de los siglos XIII y XIV, formado por una muralla y torres defensivas en cada esquina. El agua no solo discurre por sus fuentes, sino que también da forma a espacios naturales como La Cubé a los pies del Adarve. Pese a que Córdoba tenga fama de ser un destino demasiado caluroso para la época estival, el agua repartida por todos los rincones de Priego lo convierte en uno de los mejores lugares para pasar un verano más fresco de lo esperado.
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