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Cinco cascadas, un balneario romano y un puente del siglo XVI: el pueblo de Guadalajara que el Premio Nobel, Camilo José Cela, describió “de agua espumeante y rugidora”

La villa de Trillo, condecorada con título propio, se destaca por la confluencia de los ríos Tajo y Cifuentes, creando un espectáculo acuático único.

Las cascadas de Trillo atraviesan el pueblo bañando el paisaje de saltos de agua.

Las cascadas de Trillo atraviesan el pueblo bañando el paisaje de saltos de agua. / Istock

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“Una hermosa cola de caballo, de unos quince o veinte metros de altura, de agua espumeante y rugidora”, así describía el escritor Camilo José Cela, Premio Miguel de Cervantes, Nobel de Literatura y exsenador en las Cortes Generales de España, la cascada de El Chorreón de Trillo: 15 metros de caída en saltos que recogía en su Viaje a la Alcarria (1948), una de tantas célebres publicaciones.

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Adriana Fernández

Hoy el maestro de la palabra se recuerda en su legado, pero la misma cascada que entonces pudo sorprender al hombre se mantiene hoy sobre el pueblo, una de cinco, rodeada de una inmensa naturaleza y una historia impresionante.

Cascada del río Tajo en Trillo

Cascada del río Tajo en Trillo / Istock

Viajar a La Alcarria

La Villa de Trillo, condecorada con dicho título, se sitúa en la provincia de Guadalajara, en la emblemática comarca de La Alcarria a solo 80 km de la capital y, si vienes desde Madrid, a hora y media en coche, lo que lo convierte en el destino perfecto para una escapada de fin de semana huyendo de las altas temperaturas.

Pueblo de Trillo, Guadalajara

Pueblo de Trillo, Guadalajara / Istock

Las “aguas espumeantes” de Cela son solo un bocado de este inmenso remanso de paz donde el pueblo vive por y para el agua, enclavado en la zona de transición hacia el Parque Natural del Alto del Tajo, un paisaje de cañones calizos, bosques frondosos de ribera, chopos y una vegetación impresionante que nada tiene que ver con parameras alcarreñas secas.

El casco urbano se presta rodeado por los ríos Tajo y Cifuentes, y ambos confluyen en el centro del pueblo en un baile de aguas que se mantiene a lo largo de todo el año, una característica que dota al municipio de este espectáculo único.

Las cascadas se suceden en el pueblo de Trillo

Las cascadas se suceden en el pueblo de Trillo / Istock

Los tres pilares del agua

A escasos metros de desembocar en el Tajo, el río Cifuentes salta en una sucesión de cascadas integradas en el paisaje urbano, pero entre ellas El Chorrerón, de nombre evidente, deja sin aliento como un día hizo con el genio, a todo el que lo visita.

El Chorrerón, Trillo

El Chorrerón, Trillo / Istock / MARTAFDEZ

El Puente sobre el río Tajo conforma el icono de la villa. Con origen medieval, la arquitectura actual data de mediados del siglo XVI, con una construcción basada en la sillería de piedra arenisca y raíces que, se cree, responden a una construcción anterior. Este conjunto comprende una de las postales más identificativas de Trillo, rodeado de árboles y maleza entrevista a través de su arco apuntado.

Puente medieval de piedra que cruza el río Tajo en Trillo, Guadalajara

Puente medieval de piedra que cruza el río Tajo en Trillo, Guadalajara / Istock

CURIOSIDAD HISTÓRICA 

Este puente ha sido un punto estratégico militar clave, escenario de violentos combates durante la Guerra de Sucesión Española y la Guerra de la Independencia, sufriendo voladuras parciales para evitar el avance de los ejércitos. 

Por último, y para completar la tríada, descubre el Real Balneario de Carlos III, el llamado “alcalde de Madrid”, un completo termal de origen romano con propiedades terapéuticas que vio su época de esplendor con la llegada del monarca en 1778. Hoy este manantial de Trillo recoge un complejo termal y hotelero que continúa ofreciendo las aguas mineromedicinales del Tajo en un edén arbolado.

El claro río Tajo a su paso por Trillo, España

El claro río Tajo a su paso por Trillo, España / Istock

Guía práctica

Además de los tres esenciales, un paseo por Trillo debe incluir la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, por su estética renacentista; la Casa de los Molinos, por su relevancia histórica -uno de los edificios civiles más antiguos del pueblo-; y las ruinas del Monasterio de Santa María de Óvila, una estructura cisterciense fundada en 1186, una pequeña lista de visitas obligatorias para decir a conciencia que has conocido su historia.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Trillo

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Trillo / Istock

Y si te quedas con hambre, o te ha entrado el apetito, anota los clásicos: cordero asado y cabrito, trucha fresca, carne de caza, los “platos pastores” como las migas alcarreñas y los hartatunos y, para cerrar con dulce, la Miel de la Alcarria, orgullosa Denominación de Origen.