Un coworking de cerámica, un estudio de arte y vino y una chocolatería top: los 3 lugares que debes visitar en Ruzafa
Nos sumergimos en el corazón de Valencia para conocer algunos de los negocios de este barrio de Ruzafa tan entregado al arte y la artesanía.

El céntrico barrio valenciano de Ruzafa, que en su día era un municipio independiente al sur de la ciudad, lleva años siendo refugio de artistas. Muchos de ellos empezaron teniendo los hornos de sus negocios en sus propias casas (ya fueran para cocer piezas de cerámica o para hacer chocolate), pero muchos han logrado dar el salto a un local en Ruzafa desde ofrecen propuestas de lo más interesantes. Aquí van tres que no te puedes perder si visitas el barrio.
Fango: Pottery Gym
En la calle de los Centelles 36 nos recibe Daniele Perillo, un romano que decidió llamar Fango a su coworking de cerámica en homenaje al preciado barro con el que elabora sus piezas y con el que propone “volver a ensuciarse las manos”. Un año y medio lleva abierto Fango: Pottery Gym en el barrio de Ruzafa y en esto consiste: “La mayoría de propuestas que hay en el barrio son escuelas o talleres de oficio. Esto es una alternativa, es un coworking”. Es decir, Daniele brinda a otros artistas “instalaciones, materiales y los hornos” para que hagan sus creaciones. No todo el mundo puede tener un horno para hacer cerámica en casa. Él mismo tenía antes su taller en su casa del barrio, pero quiso “compartir con otros ceramistas el hecho de crear”.

“Viene gente que ya tiene un nivel”, nos cuenta. “Estar aquí sirve también para entrar en contacto con otra gente, generas comunidad. Generas muchas ideas nuevas al compartir este espacio. Y nuevas técnicas. Es un aprendizaje difuso: al mismo tiempo eres maestro y alumno”, explica.
Daniele nos enseña sus dos hornos de piedra refractaria que alcanzan hasta 1.300 grados en la parte trasera del local. “Se puede cocer aquí hasta porcelana”. En una estantería, la gente deja su pieza para cocer, Daniele las cuece y luego las deja en otra estantería para que vuelvan a cogerla y la esmalten. “Se tarda unas 36 horas en cocer una pieza. Todo en la cerámica es lento. Todo lo que se hace con prisa se rompe”, nos dice sonriente. Una oportunidad de ver su trabajo al detalle es con la celebración de Russafart, la bienal de puertas abiertas de los talleres artísticos de Ruzafa, que este 2024 se ha celebrado del 7 al 9 de junio.
Ahora están poniendo en práctica algunos coworkings guiados para gente que no sabe nada de cerámica. “Se les pone un tutor”, nos explica Daniele. Por cierto, en sus redes sociales enseña montones de trucos y técnicas.
Salú Art and Wine
Avanzamos unos pasos por la calle de los Centelles y llegamos al número 28, a Salú Art and Wine, donde una de sus creadoras, Rosemary Dahlqvist-Camperos, nos invita a pasar para contarnos en qué consiste su negocio. Pintar, beber, vivir es su lema y ¡entra solo! “Es entrar aquí y desconectas de la rutina y conectas contigo mismo”, nos dice Rosemary. Y nos hace una oferta irrechazable: “Tenemos vinos y tapas ilimitadas”. Y es que en esto consiste el primer estudio de arte y vino nacido en Valencia. Decenas de lienzos esperan a ser pintados mientras se degusta una copa de vino. “Acabamos de cumplir nuestro primer año en el barrio”, nos explica Rosemary. “Tuvimos una muy buena acogida en el barrio. Casi todos son locales, la gente del barrio está apoyando los negocios locales.”

Los productos con los que cuenta Salú Art and Wine tiene sello valenciano o español, nos explica: “Lo que es el propio lienzo está hecho aquí, en Valencia, la pintura acrílica con la que pintamos está hecha en España...”. Además, aquí no se desperdicia nada. Tras haberse bebido decenas de botellas en este año, las reutilizan como nuevo lienzo para los pintores. “Ya llevamos más de 100 pintadas.” Vemos varias de ellas en el estudio.
“Puedes venir sola, en pareja, para celebrar un cumpleaños, una despedida de soltero… Hemos tenido hasta tres generaciones aquí pintando”, invita Rosemary al personal.
Rosemary nos hace también algunas recomendaciones en el barrio de Ruzafa: LeBar de vins, en la misma calle de los Centelles, y un poco más adelante de su local, los productos gourmet de El Escondite. “Este es un barrio con muchos negocios independientes, dedicados al bienestar.”
Utopick
Juana Rojas y Paco Llopis son los dos responsables detrás de esta chocolatería artesana en la calle de Matías Perelló, 14. Es entrar en ella y alimentarnos solo con el olor. Juana nos cuenta la historia de estos pioneros en hacer el chocolate desde el grano hasta la tableta a pequeña escala en España. “Paco es de familia pastelera, yo vengo de Bellas Artes. Nos conocimos en un máster de fotografía”, nos explica. Pero finalmente acabaron dedicándose al mundo de la pastelería. Su conocimiento inicial tenía que ver con la bombonería pero, tras un viaje a Colombia donde vieron plantaciones de cacao, decidieron hacer su propio chocolate y poco a poco fueron conociendo el proceso. “Queríamos volver a traer la fábrica a la ciudad. Que huela a chocolate”. Y vaya si lo han conseguido. Los vecinos lo agradecen: “Hoy estáis tostando, no?”, les dicen cuando el olor a chocolate es muy intenso.

La ubicación en Matías Perelló no es la original. “Empezamos estando detrás del mercado de Ruzafa, donde montamos la chocolatería hace 10 años”, explica Juana. Poco después se trasladaron a esta avenida más amplia, a un local que han ido ampliando poco a poco y donde en la parte posterior se encuentra toda la maquinaria para realizar ese proceso de transformar cada grano de cacao, que eligen de los mejores agricultores, en creaciones de chocolate. En su local tuestan las semillas, las pelan, las ventilan y las trituran (separando la cáscara de los trocitos del grano de cacao). Pero vayamos al grano, ¿qué productos elaboran finalmente?
“Tenemos tres líneas de productos: las tabletas con mensajes personalizados [si quieres un mensaje concreto puedes pedirlo, pero te piden un pedido mínimo de 20 unidades], las ‘creaciones’ [tabletas de muchísimos sabores, muchas de ellas con toques valencianos, como naranjas y almendras] y las tabletas ‘bean to bar’, muy premiadas [en los International Chocolate Awards]”, nos cuenta Juana. Hasta el packaging de las ‘bean to bar’ tiene premios. “Nos lo hizo Lavernia & Cienfuegos Design, un estudio valenciano muy potente.”

Además, entre sus productos también hay grageas con forma de limones, cerezas, granitos de café, galletas, florentinas… Y ¡bombetas! De hecho, Utopick se hizo muy famoso con el lanzamiento de estos chocolates rellenos de licor con forma de los icónicos minipetardos con mecha de las Fallas. En algunos casos, la mecha de sus bombetas adquiere forma de regaliz. Siguiendo con la tradición valenciana, las bombetas suelen ir rellenas de licores de la tierra, de Agua de Valencia, de cremaet… Y también hay guiños valencianos en otros bombones, que adquiren la forma de masclets, de peinetas, de paellas…
Y dado que el barrio de Ruzafa es muy multicultural y hay también turismo extranjero, los mensajes de sus tabletas los puedes encontrar en varios idiomas, incluso en braille, ¡el chocolate también puede ser inclusivo y accesible!
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