La catedral que un solo hombre construyó con sus manos durante 60 años: sin planos, sin licencia y con materiales reciclados, hoy es visitada por miles de personas
Un templo único construido por la voluntad de un hombre que hizo una promesa.

La catedral que un hombre construyó para cumplir una promesa / Istock
Repartidos por el mundo podemos descubrir millares de templos de arquitectura y belleza prácticamente irreales, y con una historia detrás que, muchas veces, parece inventada; pero nada más lejos de la realidad, pues son estas historias las que añaden a estos templos una dimensión mágica y única. Son lugares a los que uno puede acercarse y simplemente dejar que las arenas del tiempo vayan cayendo, sitios donde conectar con un poder o energía superior que nos ayude a volver a conectar con nuestro yo interior.

El Santuario de Arantzazu, de estilo brutalista / Istock / Sergi Formoso
Este es el caso de la llamada Catedral de Justo, un edificio situado en la localidad de Mejorada del Campo, en Madrid. Su nombre se debe al hombre que, durante 60 años, dedicó su vida a la construcción de la catedral. Justo Gallego Martínez, agricultor de profesión y antiguo aspirante a monje, construyó el templo en un terreno de labranza que su familia tenía su localidad natal, valiéndose del patrimonio familiar del que disponía y también gracias a donaciones privadas. De esta manera, a lo largo de 6 décadas, Justo fue construyendo uno de los templos más curiosos que existen en el mundo.

Adriana Fernández
El cumplimiento de una promesa
Tras finalizar la Guerra Civil, que truncó sus posibilidades de finalizar los estudios, Justo ingresó en el monasterio de Santa María de Huerta con el objetivo de terminar convirtiéndose en monje. Desafortunadamente, el sueño de este hombre tan devoto, se vio frustrado cuando a la edad de 36 años contrajo tuberculosis. Para la seguridad de todos aquellos con los que convivía, Justo decidió abandonar la vida en el monasterio y regresar a Mejorada del Campo, donde se prometió a sí mismo que si conseguía sobrevivir a la enfermedad, construiría una catedral en honor a la Virgen.
Dicho y hecho. A finales de 1961, con su salud ya recuperada, Justo colocó la primera piedra de la catedral. Sin experiencia en construcción o arquitectura alguna, la construcción de la catedral comenzó sin la ayuda de un plano. Justo tomó inspiración de los templos romanos – para él los de arquitectura más fina – y las fortalezas medievales españolas, así como la Catedral de San Pedro en Roma y la arquitectura neoclásica.
Una construcción un tanto experimental
A medida que iba avanzando con la construcción, los conocimientos de Justo iban incrementando de manera paralela; se sirvió también de libros sobre iglesias y castillos medievales, los cuales conformaron gran parte de su entendimiento sobre la disciplinas. Si bien Justo trabajaba principalmente por cuenta propia, utilizando materiales reciclados y desechados por constructoras y fábricas, ocasionalmente recibía la ayuda de familiares y particulares, que hacían donaciones que le permitían contratar a mano de obra que le ayudara.
Poco a poco, la catedral fue tomando forma, dando comienzo a la década de los 90 con la forma ya casi completa. Aunque a lo largo de todos esos años ya había captado la atención de medios nacionales, fue en 2003 que Justo atrajo la atención internacional; el MoMA de Nueva York, uno de los museos más importantes e impresionantes de todo el mundo, invitó a Justo a participar en su exposición Real Royal Trip. A partir de entonces, Justo y su catedral dieron la vuelta al mundo entero, apareciendo en artículos de periódicos tan importantes como el New York Times y protagonizando anuncios.

La fachada principal de la Catedral de Justo / Javier Perez Montes
Lugar de encuentro para todo el mundo
Poco antes de fallecer en 2021, Justo donó la catedral a la ONG Mensajeros de la Paz, con el objetivo de que terminaran su construcción y se convirtiera en un lugar donde todo aquél que se sintiera desamparado o necesitado pudiera acudir. La organización, liderada y gestionada por el Padre Ángel, define la catedral como un espacio para acoger a todos: hombres y mujeres, ricos y pobres, los que creen y los que no. Al no estar consagrada ni reconocida por la diócesis de Alcalá de Henares, la Catedral de Justo es también un lugar de encuentro para todas las religiones. Oasis de silencio y oración para los heridos de la vida y los que sueñan con un mundo mejor, el templo supone una casa solidaria para compartir y donde las familias necesitadas puedan recibir ayuda.
Puertas cerradas
Actualmente, el templo se encuentra con las puertas cerradas debido a un decreto del Ayuntamiento de Mejorada del Campo, argumentando que “el edificio no tiene licencia y llevan años pidiendo que se arregle la situación”. Por esto, el ayuntamiento pide que se tomen todas las garantías de seguridad necesarias antes de reabrir el inmenso templo. Esperamos que la situación se arregle más pronto que tarde para que la organización pueda seguir ayudando a todos aquellos que lo necesiten y los visitantes puedan visitar este lugar tan único.
- Lo siento Caribe, la playa más bonita del mundo está en España: arena blanca, aguas turquesas de otro planeta y la tranquilidad del Mediterráneo
- El refugio de Fran Perea (47 años) es un pueblo leonés escondido donde su abuelo le enseñó a querer la tierra: 'No están ya algunas de las personas que me vieron correr por aquellos prados
- Eurostars Ocean Marbella: tu edén en la Costa del Sol
- Lo siento Santorini, pero el mejor pueblo blanco con vistas al mar está en España: casas de cal blanca, buganvillas y una intensa luz mediterránea difícil de encontrar en otro lugar
- El refugio de Jorge Sanz (56 años) está en un rincón de la sierra madrileña: una torre del siglo IX, bosques de encinas y rutas entre enormes bloques de granito
- El refugio de Manolo García (70 años) es un pueblo medieval de 600 habitantes donde encontró 'la fuente de vida y cultura': en la Sierra del Segura y rodeado de olivares y montañas
- Un viaje de tres días por la Edad Media: la escapada histórica que solo podrás vivir en Caspe
- Tenerife, el lugar donde el viaje nunca termina