La catedral española a orillas del Mediterráneo con uno de los rosetones góticos más grandes del mundo: es la más bonita de Europa por su relación con el mar y la luz
Una de las renovaciones más importantes del templo sucedió bajo la supervisión de Gaudí.

Acostumbramos a pensar que las catedrales se erigen en medio de las callejuelas estrechas que conforman los cascos antiguos de las ciudades y localidades en las que se encuentran. Si bien es así en muchos casos, también existen aquellas catedrales cuya localización difiere del resto; templos que se sitúan en el centro de grandes plazas, escondidas en entornos naturales, o situadas frente al mar.

Dentro de este último grupo encontramos una de las catedrales más bonitas de toda España, una catedral de imponentes dimensiones que se eleva majestuosamente frente al Mediterráneo.
El cumplimiento de una promesa
En la costa suroeste de la isla de Mallorca, junto al puerto de la ciudad de Palma, la Catedral de Santa María, conocida en mallorquín como La Seu, es un templo de estilo gótico levantino cuya construcción empezó a inicios del siglo XIII, después de la conquista de la isla por parte de la Corona de Aragón. El rey Jaime I mandó construirla sobre los restos de la antigua mezquita que había, cumpliendo así su promesa a la Virgen de que si lo salvaba de un naufragio en alta mar, levantaría una catedral en su honor.

La construcción terminó al comenzar el siglo XVII, aunque no se puede considerar que estuviera terminada definitivamente, pues desde el siglo XVIII hasta hoy el templo se ha ido ampliando y reformando. La reforma más destacada es la que se llevó a cabo entre los años 1904 y 1915, cuando el arquitecto Antoni Gaudí, que estaba al frente de la obra, adaptó el espacio interior a las nuevas exigencias litúrgicas y pastorales. Así, recuperó el espacio para los fieles y la visibilidad del coro, la capilla de la Trinidad, y mejoró la iluminación a base de grandes ventanales de cristal.
Declarada Monumento Histórico-Artístico en el 1931, el elemento más sobresaliente de la Catedral es el imponente Rosetón mayor, conocido también como el ojo gótico. Tiene un diámetro aproximado de 13 metros y está compuesto por más de mil cristales de colores, lo que lo convierte en el mayor rosetón gótico de todo el mundo. Su belleza no recae solo en la obra; durante el día, la luz del Sol penetra en el interior del templo a través suyo, iluminando el espacio con millones de colores.

La visita al templo
Abierta de lunes a sábado, con horarios variantes dependiendo de la época del año, son varias las opciones entre las que escoger para visitar la catedral. La visita básica (precio de entrada general de 11€) permite al visitante descubrir el interior y el museo de arte sacro. De abril a noviembre existe la opción de subir, por el precio de 25€, a las terrazas de la catedral, desde donde contemplar la grandeza del Mediterráneo. Para una experiencia aún más impresionante, la visita guiada al atardecer (precio de 30€ por persona y disponible en los meses de verano) permite disfrutar de las hermosas panorámicas con la caída del Sol desde lo alto de las terrazas.
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