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La catedral que los expertos llevan años reclamando que el mundo conozca está en Extremadura: tiene obras de Luis de Morales, el pintor más devoto del Renacimiento español, una girola gótica y una torre que domina la ciudad desde el siglo XIV

Este templo es el reflejo perfecto de la transición del estilo románico al gótico.

La desconocida catedral de Extremadura que refleja la transición entre el románico y el gótico

La desconocida catedral de Extremadura que refleja la transición entre el románico y el gótico / Istock / Leonid Andronov

Junto con las grandes catedrales que hay repartidas por el territorio, como la Catedral de Sevilla, la de Burgos o la de Palma de Mallorca, en España encontramos también una gran cantidad de catedrales que, a pesar de poseer de una belleza impresionante, siendo excelentes retratos de sus respectivos estilos arquitectónicos, no gozan del mismo reconocimiento que estas otras. Pero este pasar desapercibidas por el gran público les añade un grado más de espectacularidad, pues visitarlas se convierte en una experiencia única.

La magnífica catedral que se esconde en Cáceres

La magnífica catedral que se esconde en Cáceres / Istock / abriendomundo

En la región norte de la provincia de Cáceres, a menos de 70 kilómetros de la frontera con Portugal, se encuentra una localidad con raíces que se remontan hasta finales del siglo XII; una de las seis únicas ciudades de España que poseen dos catedrales, la más antigua de las cuales es uno de los templos católicos más magníficos que hay en todo el territorio.

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Adriana Fernández

Transición entre estilos

Situada a menos de una hora al norte de Cáceres, capital de la provincia homónima, la ciudad de Plasencia es una de las pocas ciudades españolas que albergan dos catedrales. Situadas una al lado de la otra, en el corazón del centro histórico de la ciudad, la Catedral Vieja (conocida también como la Iglesia de Santa María) y la Catedral Nueva son dos de los templos más bonitos y espectaculares que podemos visitar en España.

La Catedral Vieja, cuya construcción comenzó en el siglo XIII y terminó en el XV, representa un perfecto ejemplo de la transición de la arquitectura románica a la gótica. Del primero de estos son los fustes y capiteles de las columnas; del gótico, los arcos y ventanales, descubiertos durante la restauración del templo. Compuesta por tres naves sin ábside, en su nave central se pueden observar las soluciones arquitectónicas que contrarrestan a la perfección el empuje de los arcos de la Catedral Nueva, separada de la vieja simplemente por un grueso muro.

De dimensiones reducidas, el claustro se abre junto a la fachada sur de la Catedral Vieja. Con reminiscencias del románico en sus columnas y capiteles, en los que se muestran escenas bíblicas, en los arcos y bóvedas de crucería se pueden observar los trazos del gótico. De inspiración cisterciense, el claustro, de planta rectangular y presidido por una bonita fuente gótica, sirve de unión entre las dos catedrales. El claustro da entrada, además, a la capilla de San Pablo, antigua sala capitular y conocida popularmente como “la torre del Melón”, debido a que culmina con una bola gallonada, muy parecida a un melón abierto.

La peculiar "Torre del Melón"

La peculiar "Torre del Melón" / Istock / Estellez

Los tesoros de la catedral

En el muro que separa una catedral de la otra se expone un impresionante retablo de estilo barroco portugués, en el que se pueden admirar altos relieves relativos a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, y el cual está coronado por el jarrón y las azucenas, símbolos de la Virgen, a quien se cree que está dedicado el retablo.

Pero el elemento más preciado, y a la vez más desconocido, que se encuentra en el interior del templo son las obras del pintor pacense Luis de Morales, un artista del manierismo (movimiento perteneciente al Renacimiento) apodado “El Divino”, debido a la profunda religiosidad y devoción católica que otorgaba a todas y cada una de sus obras.