La catedral más curiosa de España la hizo un solo hombre con basura durante 60 años
Nunca una historia de amor y superación ha sido tan impresionante como la de este hombre y su catedral. Un proyecto que inició en 1961 y que se ha convertido en una de las edificaciones más grandes de nuestro país construidas por una sola persona.

Las historias de amor que más suelen enganchar a la gente de hoy en día son juveniles, llenas de intriga y celos que mantienen a la gente pegada a las páginas del libro. Pero si nos vamos a los diez más leídos de la Casa del Libro esta semana, estoy casi segura de que no podremos encontrar una historia de amor tan bonita como la que vengo yo a contaros el día de hoy.
No es una historia de un amor imposible, ni que ha ocurrido muy lejos o en una época muy anterior. Es una historia que palpita aún hoy en un edificio a tan solo 20 minutos de Madrid. ¿Quién dijo que las historias de amor no podían mezclar arquitectura, fe y pasión? Pues esta las tiene todas.

La historia de un arquitecto sin arquitectura
Para empezar a contaros esta historia, lo primero que tengo que hacer es presentaros a su protagonista: Justo Gallego Martínez. Un hombre nacido en la localidad madrileña de Mejorada el Campo que decidió dedicar su vida a Dios. Ingresó en un monasterio de Soria llamado Santa María de Huerta, y pasó un tiempo antes de caer enfermo de tuberculosis. Temiendo contagiar al resto de sus compañeros, abandonó el monasterio de vuelta a casa. Rezó a Dios y a la Virgen esperando que ellos obrasen el milagro de su recuperación. Y así fue. Justo recuperó su vitalidad, y a partir de entonces se decidió a dedicar toda su vida a devolver el gesto que las divinidades habían tenido con él. Tuvo la suerte de heredar unos terrenos de labranza en Mejorada del Campo, y no, la idea que tuvo no fue la de plantar, sino la de crear.

Sin apenas estudios básicos— y mucho menos la carrera de arquitectura—, Justo se puso manos a la obra y comenzó a levantar de la nada una gran catedral en honor a la Virgen del Pilar. Aunque no contaba con el respaldo de la iglesia, y la gente del pueblo le llamaba loco, esto nunca frenó a nuestro valiente protagonista. Poco a poco, año tras año, dio forma a un edificio de más de 35 metros de altura y casi 5.000 metros cuadrados, en las que pueden verse todos los elementos que componen una catedral clásica. Y aunque la diócesis de Alcalá de Henares no reconoce este edificio como templo, todo el mundo la conoce y la considera: La Catedral de Justo.

Así es la Catedral de Justo: un salto de fe
Y para no considerarse una catedral, parece que reúne todos los elementos que priman en cualquier otro edificio parecido. Una cripta, un claustro, escalinatas en forma de caracol, pórticos, murales y hasta una gran cúpula. Pero quizá lo más bonito de esta catedral —y lo que la hace tan especial y diferente al resto— es cómo se ha construido. Solo podrás darte cuenta si haces tu visita en persona, acercándote por ejemplo hasta las columnas que soportan el peso del edificio: si las miras muy de cerca verás que están hechas con bidones que Justo rellenaba de hormigón y de los que luego surgía un pilar fundamental para su catedral. Y así mil detalles que te invito a descubrir personalmente. Porque sí, 61 años estuvo Justo construyendo con materiales reciclados, algunos mejores, otros peores. A veces con algo de ayuda, otras completamente solo. Con sol, con lluvia, con frío, con calor...
Justo murió el 28 de noviembre de 2021, y aunque edificó una cripta bajo la catedral con la idea de descasar ahí una vez llegase su momento, por temas sanitarios no ha sido posible enterrarle en ella. Aunque su esencia es palpable en cada rincón, ladrillo y resquicio de su Catedral, esa que construyó durante toda su vida sin saber ni un ápice de arquitectura, y que se mantiene en pie orgullosa a pesar del maltrato del tiempo.
Si quieres visitar este increíble lugar, solo tienes que coger el coche desde el centro de Madrid y estarás viendo la Catedral en tan solo 26 minutos. Si no dispones de vehículo propio te recomiendo coger el autobús de la línea 341 que sale de la parada de metro Conde de Casal, y en apenas 40 minutos habrás llegado a Mejorada del Campo. Después, solo tienes que bajarte del autobús y caminar un minuto para quedarte sin palabras ante la Catedral de Justo.

Y es que de esta historia podemos sacar muchas conclusiones. La más importante quizás es que la fe es una de las fuerzas más misteriosas que puede experimentar un ser humano. Y no me refiero solo a la fe cristiana, sino a todo tipo de fe. Cuando uno sabe lo que quiere, pueden venir mil inconvenientes, pero luchará por conseguirlo hasta el último aliento. O eso es lo que nos demostraste, Justo.
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