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No es una catedral, pero se la conoce como la Capilla Sixtina de los Azulejos: el misterioso lugar subterráneo de Madrid que casi nadie conoce y que reabre tras más de 20 años cerrado

Considerada una institución del universo de las tabernas de Madrid, este lugar vuelve a convertirse en el favorito de sus vecinos para tomar algo después de más de dos décadas.

La Capilla Sixtina de los Azulejos es una emblemática taberna que reabre sus puertas tras más de 20 años cerrado

La Capilla Sixtina de los Azulejos es una emblemática taberna que reabre sus puertas tras más de 20 años cerrado / Instagram: @losgabrieles_madrid

En ciudades como Madrid, hay espacios que trascienden su función original y acaban convirtiéndose en parte de la memoria colectiva. Lugares donde generaciones distintas han compartido mesa, conversación y noches interminables con familiares o buenos amigos de los que cuesta despedirse si hay una barra de por medio. Tras más de dos décadas cerrado, esta emblemática taberna reabre sus puertas este mismo 20 de abril en pleno Barrio de las Letras, integrándose en el universo gastronómico actual de la capital.

Fundado en 1907, este histórico local nació como restaurante, pero pronto evolucionó hacia algo mucho más complejo: taberna, tablao improvisado y punto de encuentro cultural que trascendía las fronteras con otras ciudades o pueblos cercanos. De hecho, desde que su cocina empezó a convivir con el flamenco en directo, figuras clave de la vida artística y social española no tardaron en poner un pie allí: por sus salones pasaron nombres como Federico García Lorca o Ramón del Valle-Inclán, junto a personalidades tan diversas como Ava Gardner o Pedro Almodóvar.

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Adriana Fernández

Este nombre propio madrileño no podría ser otro que Los Gabrieles. Situado entre las calles Echegaray y Manuel Fernández y González, este histórico local que ha visto pasar a figuras políticas como Alfonso XIII o Manuel Azaña, vuelve para redefinir una nueva época en la ciudad. En su momento tenían una propuesta innovadora para la época: comida popular elaborada a gran escala y lista para llevar, una especie de “take away” primitivo. Su éxito fue inmediato gracias a platos como el cocido, los callos o las judías con jamón, preparados en grandes calderos que permitían abaratar costes.

Los eventos musicales en Los Gabrieles hace décadas

Los eventos musicales en Los Gabrieles hace décadas / Instagram: @losgabrieles_madrid

La capilla sixtina de los azulejos: una taberna histórica de Madrid

Más allá de sus platos y el encanto de la gente que lo regentaba, si algo distinguió siempre a Los Gabrieles fue su singularidad estética. Sus paredes, recubiertas de azulejos históricos, le valieron el sobrenombre de “la Capilla Sixtina” de la cerámica. Este conjunto, con piezas firmadas por artistas como Enrique Guijo o Alfonso Romero Mesa, ha sido cuidadosamente restaurado en un proceso que ha buscado respetar la identidad original del espacio sin renunciar a una lectura más contemporánea.

La antigua fachada de Los Gabrieles en Madrid

La antigua fachada de Los Gabrieles en Madrid / Instagram: @losgabrieles_madrid

Su espectacular conjunto de azulejos cuenta con cerca de 400 metros cuadrados de cerámica, muchas vinculadas a bodegas de Jerez: combinan publicidad y arte, con escenas inspiradas en obras como Los borrachos de Velázquez o composiciones originales de gran valor estético. El cierre en 2004 se produjo por problemas estructurales en el edificio. Durante las obras, la aparición de los azulejos entre los escombros provocó la intervención de Patrimonio, lo que obligó a su conservación.

Todo lo que se conoce sobre su reapertura: lo nuevo y lo viejo de este emblemático lugar

La reapertura no ha sido una simple reforma, sino una intervención profunda que ha implicado a arquitectos, restauradores, historiadores y diversos artistas contemporáneos como Miki Leal, Alvar Haro o Xavier Monsalvatje, para integrar nuevas obras en el espacio histórico... Un proceso que ha durado más de seis años. El espacio actual se distribuye en tres plantas, incluyendo una zona dedicada a conciertos, recuperando así su tradicional dimensión cultural.

En el apartado gastronómico, la nueva etapa está liderada por el chef Ander Galdeano, que propone una cocina castiza reinterpretada. A ello se suma una bodega cuidada al detalle por la sumiller Rebeca Bellido, que refuerza la experiencia con una selección coherente y bien construida: cuenta con más de 220 referencias, combinando grandes etiquetas internacionales con pequeños productores. Incluye una destacada selección de vinos de Jerez por copas y una amplia representación de vinos nacionales.

Los nuevos platos de Los Gabrieles

En la barra predominan los platos populares elevados: pepito de ternera con buey madurado, bocadillo de calamares con chipirón de anzuelo o minutejos con oreja brava. También hay espacio para clásicos como los callos o el “menudo gitano”, una versión con garbanzos.

El restaurante amplía la propuesta con platos de temporada, guisos, verduras y carnes a la brasa. En carnes, sobresale el rabo de vaca cocinado durante más de 12 horas, así como cortes madurados y elaboraciones como el solomillo Rossini.

El producto del mar también tiene protagonismo, ofreciendo desde pulpo de roca hasta bonito del norte o erizos. En los postres, se recuperan recetas tradicionales como el arroz con leche, la torrija o el flan de queso.

En definitiva, la reapertura de Los Gabrieles no es solo la recuperación de un restaurante, sino la restitución de un espacio histórico donde gastronomía, arte y vida cultural vuelven a encontrarse en un nuevo Madrid que sin duda va a saber entender y abrazar esta propuesta que tiene tanto significado en la ciudad.