Un castillo transformado en Parador, iglesias únicas en el mundo y calles que desafían la gravedad: el pueblo de España que debes visitar, al menos, una vez en la vida
Este bonito pueblo se extiende en un cerrado meandro del río Júcar.

Cualquiera con dos dedos de frente sabe que vivimos en un país cuyo patrimonio histórico y cultural es único, un patrimonio que se extiende a lo largo de siglos y siglos y que, en su gran mayoría, se conserva en muy buen estado. Gracias a esto, hoy día podemos visitar y estudiar todo tipo de yacimientos y conjuntos arqueológicos, tanto de la época en que los griegos y los romanos ocuparon los territorios de la península hasta la Edad Media.

De esta manera, una de las mejores maneras para descubrir algunos de estos monumentos tan importantes para la historia de España es hospedándose en alguno de los casi cien Paradores de Turismo que hay repartidos por el territorio español. Con casi un siglo de historia, uno de los principales objetivos de Paradores ha sido siempre la recuperación y mantenimiento del patrimonio de nuestro país; gracias a esto, podemos hospedarnos en castillos, claustros y refugios vanguardistas.
Un mirador sobre el río
Ubicado a la entrada del pueblo conquense de Alarcón, el Castillo de Alarcón es, desde el año 1966, el Parador de Turismo Marqués de Villena, uno de los establecimientos con más atractivo de la cadena, pues se ubica en lo alto de una pequeña loma rodeada casi en su totalidad por un meandro del río Júcar. Esta ubicación tan particular confiere al castillo un entorno privilegiado y unas panorámicas todavía más impresionantes.

Probablemente de origen prerromano, el castillo tiene más de 13 siglos de historia. Se sabe que la fortaleza fue una ciudadela árabe y, a partir de finales del siglo XII, un baluarte cristiano. Exceptuando la torre del homenaje, de estilo renacentista, el edificio tiene un marcado estilo gótico; rodeado por tres líneas de murallas originales, el castillo se configura alrededor de un patio interior con aljibe, y conserva el antiguo patio de armas, el cual fue transformado en los jardines y aparcamiento del Parador.
El interior del castillo ha sido reformado, reconstruyendo las dependencias para adaptarlas a las necesidades actuales; así, une lo moderno y lo clásico, con una decoración que, junto con las paredes y techos de piedra las habitaciones, nos trasladan hasta el medievo

Calles de vértigo
Con una población actual que no llega a los 200 habitantes, Alarcón alcanzó su máximo esplendor durante la época en que los musulmanes ocupaban la península. Su configuración es de lo más curiosa, pues sus calles, y por consiguiente las casas, se extienden de tal manera que parece que desafían la gravedad, quedando suspendidas sobre el río. Es paseando por estas calles tan peculiares que podrás descubrir los secretos que esconde este pueblo tan hermoso.
Los principales monumentos que hay en el municipio, de visita obligada, son las iglesias que alberga. Para quedarse boquiabierto es la Iglesia de Santa María, un monumental templo de estilo plateresco. La portada principal, la más espectacular de las tres que posee la iglesia, es un verdadero retablo renacentista tallado en piedra y compuesto por dos cuerpos. Pero su elemento más impresionante es el Retablo Mayor, datado de mediados del siglo XVI y de una belleza sin igual.

Compuesta por dos naves, la primera del siglo XIII y la segunda de los siglos XV y XVI, la Iglesia de la Santísima Trinidad es otra de las iglesias que visitar en Alarcón. Si bien su interior merece mucho la pena, es su fachada lo que llama más la atención: su portada principal y su torre, de estilo plateresco, dejan con la boca abierta de par en par a todo aquel que las observa.
Más discretas, pero igualmente importantes para la historia del pueblo, son las iglesias de Santo Domingo de Silos y San Juan Bautista. La primera, aunque de origen románico, conserva muy pocos de los elementos arquitectónicos originales; solo son el ábside y la portada los que conservan algunos trazos del románico. La iglesia de San Juan Bautista, de origen románico y transformada en el siglo XVI, en la actualidad no está dedicada al culto; es su interior lo que hay que descubrir, pues alberga los maravillosos murales de Jesús Mateo, protegidos por la UNESCO desde 1997.

Los alrededores de la villa
A las afueras de Alarcón no solo encontrarás un entorno natural ideal para hacer un poco de senderismo, también hay algunos otros elementos históricos que merecen mucho la pena ser visitados. La ermita de Nuestra Señora de la Orden -a orillas del río-, el Puente del Picazo, la Torre de Armas o la Torre de los Alarconcillos completarán una visita perfecta a esta localidad tan especial.
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