El castillo con la leyenda más curiosa de España está en un pueblo maldito de 80 habitantes que fue excomulgado por brujería
Multitud de leyendas dan forma a este pueblo zaragozano, que esconde entre los muros de su castillo resto de brujas que le valieron el permiso a la Iglesia para maldecirlo oficialmente. Sin duda estamos ante uno de los pueblos más curiosos e increíbles de nuestro país.

Hay un pequeño lugar en nuestro país situado a las faldas de uno de los picos más altos de Zaragoza. En este pueblo la realidad y la leyenda se difuminan hasta dibujar una línea muy fina. Conocido por ser el único pueblo español oficialmente maldito y excomulgado por la iglesia católica, es uno de los destinos más curiosos para aquellos que quieren experimentar una visita única.
Detrás de toda leyenda hay siempre una historia fascinante que merece la pena conocer, por ello hoy nos trasladamos hasta el mismísimo pueblo de las brujas, en Zaragoza, donde nos encontramos con este lugar único al que oficialmente se permitió maldecir, y que aún hoy sigue sin formar parte de la iglesia a pesar de su excomunión hace ya más de ocho siglos.

Un castillo hecho en una noche en un pueblo maldito y lleno de brujas
Se han contado muchas leyendas e historias sobre Trasmoz, un pueblo ubicado en la comarca aragonesa de Moncayo. Apenas cuenta hoy con 83 habitantes y da la sensación de que tiene más leyendas que casas. La primera de todas ellas está directamente relacionada con su castillo, ese que otea el horizonte en lo alto del pueblo y que dicen que se construyó en solo una noche. Dicen que un día Alfonso II de Aragón, rey por aquel momento, estaba de paso por las tierras cercanas y vio potencial en lo alto del pueblo para crear un castillo. Un nigromante que estaba cerca y oyó esta idea, se aprovechó haciéndose pasar por un mendigo y le aseguró que él podía construir en tan solo una noche un castillo a cambio de ser el alcaide del pueblo. Alfonso en un primer momento se río de la invención del mendigo, pero le prometió que, si le llevaba al día siguiente las llaves del edificio acabado, le nombraría alcaide. Y así fue. La realidad es que no se sabe en qué momento se erigió el castillo ni quien lo hizo, por lo que la leyenda prevalece aún entre estos muros...

Sin embargo, está no es la única leyenda del pueblo ni la que lo hace estar maldito. Trasladamos la historia a 1200, cuando el señorío de Trasmoz se había oficializado como laico para evitar pagar impuestos al cercano Monasterio de Veruela. Sabemos que la fuerza más importante de estas épocas no era la de la realeza, sino la de la religión, y al controlar el monasterio las tierras y aguas cercanas, vetaron a Trasmoz del privilegio de beneficiarse de estas. La única solución que encontraron los habitantes del pueblo fue la de utilizar el castillo para fabricar una moneda propia que les permitiese ganar riqueza. Para ocultar el ruido que hacían, al ser de noche, se inventaron la leyenda de que el castillo estaba encantando y lo que se oía eran las brujas que hacían allí sus experimentos. El resultado fue ideal: nadie se atrevía a acercarse para conocer que estaba pasando realmente allí.

Una pelea, unos versos y la verdad de las brujas
No pensemos que aquí se acaba la pelea entre el monasterio de Veruela y el pueblo de Trasmoz, esta guerra no había hecho nada más que comenzar. Tras enviar una carta a la Iglesia contando todo lo que ocurría en el castillo de Trasmoz por las noches, el pueblo fue oficialmente excomulgado por el arzobispo de Tarazona. Si no os parece bastante- que a los integrantes del monasterio de Veruela al parecer no- consiguieron el permiso de la Iglesia para maldecir oficialmente el pueblo. Y fue así como Trasmoz comenzó un declive progresivo hasta que las nuevas generaciones decidieron recoger todo el castigo del monasterio y poner a su favor, decorando el pueblo y sumándole más leyenda a la historia de sus antepasados.

Gustavo Adolfo Bécquer, nuestro célebre escritor sevillano, escogió Trasmoz para escribir un par de leyendas inspiradas en el pueblo tras alojarse en el Monasterio de Veruela para curar su débil salud. De aquí nació otra de las leyendas más famosas del pueblo, la de La Tía Casca, una historia popular que cuenta la vivencia de una bruja que era tan mala que ni el mismo diablo quiso recibirla en el infierno una vez muerta, y que aún sigue vagando por las calles del pueblo.

Las brujas, antiguamente repudiadas por ser consideradas hechiceras de artes oscuros, han resultado ser las personas más inteligentes e independientes de los pueblos de antaño. Su conocimiento de hierbas y curas resultaba algo mágico y turbio para la gente en la antigüedad, y por ello sufrieron el castigo de las mentiras que han modelado su figura.

Por ello, y en un intento maravilloso de cambiar la historia, cuando paseas por este pequeño pueblo, puedes observar que en algunas casas habrá placas que premian la “Bruja del año” a la mujer que mejor haya divulgado la historia de Trasmoz.
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