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El castillo más impresionante de Castilla-La Mancha está sobre un acantilado: de origen islámico, es conocido como el “muro” de la Reconquista, y su villa tiene un bien reconocido por la Unesco

Esta espectacular fortaleza se yergue sobre la pared horadada del Júcar, en un despliegue natural perfecto para un enclave defensivo.

Elevado sobre el río Júcar, el castillo se presenta como icono inamovible de la Reconquista.

Elevado sobre el río Júcar, el castillo se presenta como icono inamovible de la Reconquista. / Istock

Situado entre las comarcas de la Mancha Conquense y la Manchuela, donde el río Júcar traza un meandro sobre el terreno rocoso, se eleva la caliza que el propio río sondea, y en ella las murallas de la fortalezaque aún domina estos alrededores. 

El pueblo de Cuenca que parece sacado de una película Disney

Redacción Viajar

Residencia señorial, bastión militar y símbolo de poder en sí mismo, la arquitectura que se yergue sobre el promontorio vertical encarna la Castilla medieval, un icono firme de antecedente romano, construcción árabe y sucesión católica, declarado, junto al casco histórico del pueblo que lo reconoce, Conjunto Histórico-Artístico en 1981. 

Castillo de Alarcón, Cuenca

Castillo de Alarcón, Cuenca / Istock

Historia y arquitectura del Castillo de Alarcón

Tras la ocupación íbera y romana de este territorio de la península, la villa nace bajo el nombre que hoy conserva gracias a la intervención morisca, que bautizó como Alarcón -"la fortaleza"-, al primitivo castillo que entonces formaba parte del Emirato de Córdoba, durante el califato, y posteriormente a Toledo durante el Reino de Taifas. 

Castillo de Alarcón, Cuenca

Castillo de Alarcón, Cuenca / Istock

Desde la llegada del Reino de Castilla a este enclave sureño de la provincia de Cuenca, el Castillo de Alarcón experimentó un crecimiento acorde a la fortificación de su estructura, reforzado junto a la villa anexa, que fue dotada de un fuero propio. 

Conocido como el “muro” durante la Reconquista, se dice que, por entonces, quien controlaba su enclave decidía el paso entre la meseta y Levante y, con él, el avance de las tropas cristianas hacia Valencia, por lo que su asedio supuso uno de los más largos y duros de esta época, con 9 meses, y una leyenda que cuenta cómo su enclave era tan intrincado, que se recurrió al asedio de hambre. 

Castillo de Alarcón, Cuenca

Castillo de Alarcón, Cuenca / Istock

Valor cultural y puntos de interés

Protagonizando su conjunto, la Torre del Homenaje se alza como el punto más imponente del conjunto amurallado, rematado con almenas y un carácter sobrio y robusto. Actualmente su arquitectura responde a una mezcla gótica y renacentista, fruto de la consecución de reformas. Asimismo, su “villa-fortaleza” cuenta hoy con tres recintos amurallados y cinco puertas de acceso, conocidas como la del Campo, del Calabozo, del Bodegón, de la Traición y de la Villa. 

Iglesia de Santa María, Alarcón

Iglesia de Santa María, Alarcón / Istock

El pueblo de Alarcón cuenta, además del castillo, con la Iglesia de Santa María, obra del renacimiento español con un retablo impresionante y una portada plateresca considerada como una de las mejores de la provincia de Cuenca. 

Con ella, la antigua Iglesia de San Juán Bautista recoge uno de los murales más importantes de la época, los Murales de Alarcón, obra contemporánea del pintor Jesús Mateo, que cubre por completo el interior del templo, y está reconocida como Interés Artístico Mundial por parte de la Unesco desde 1997. 

Pintura Mural Alarcón

Pintura Mural Alarcón / Wikicommons

A día de hoy este castillo constituye el Parador Nacional de Turismo Marqués de Villena, ofreciendo la posibilidad de alojarse en su interior o reservar en el restaurante del mismo. Asimismo, la fortaleza forma parte de la Ruta de los Castillo de Castilla-La Mancha, junto a estructuras como el Castillo de Belmonte, en la misma provincia, el Castillo de Calatrava la Nueva, en Ciudad Real, o el de Molina de Aragón, en Guadalajara.