Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Ni el de Segovia, ni el de Olite: el castillo más espectacular de España se esconde en una aldea de Valladolid, tiene una torre del homenaje de más de 30 metros y una bodega subterránea donde se guarda el mejor vino de la Ribera

Desde lo alto del castillo se aprecia toda la Ribera del Duero; bajo tierra, las bodegas explican cómo se ha trabajado durante siglos.

Vista aérea del castillo de Peñafiel en Valladolid

Vista aérea del castillo de Peñafiel en Valladolid / Istock / 5

El castillo de Peñafiel no se extiende más sobre el terreno porque era imposible, pero al verlo parece que está construido para ocuparlo todo. No está colocado en un punto alto sin más, sino que sigue la loma entera, como si se hubiera estirado para no dejar nada fuera.

El Castillo de Peñafiel

El Castillo de Peñafiel / Istock / t

Esa forma tan particular hace que no funcione como otros castillos más compactos en los que hay un centro claro desde el que se organiza todo, pero eso es lo que hace especial a esta fortaleza vallisoletana declarada Monumento Histórico Nacional en 1917.

Destaca sobre todo por su torre del homenaje de prisma rectangular de unos 34 metros de altura.

El pueblo más pequeño de Valladolid: 4 habitantes, infinitos encantos

Redacción Viajar

Del castillo al valle: una forma que no es casual

La silueta del Castillo de Peñafiel, construido entre los siglos IX y X, es muy reconocible por esa manera de estirarse, pero una vez arriba se entiende que esa es una manera de tener control sobre todo el territorio. Como no había terreno para expandirse a lo ancho, aquí todo se desarrolla en longitud. Y ya que había espacio, ¿por qué no aprovecharlo?

El Castillo de Peñafiel

El Castillo de Peñafiel / Istock / t

Una vez dentro, verás que, además de una fortaleza, aquí se esconde (ocupando gran parte del espacio) algo que representa la zona: el Museo Provincial del Vino.

Pensarás que este es un uso moderno desconectado de su historia, pero en realidad tiene bastante lógica si miras alrededor: todo lo que se ve desde las murallas está vinculado al vino, ya que desde lo alto se tiene una vista panorámica del valle del Duero, una de las zonas vinícolas más reconocidas del país.

Del museo a las bodegas subterráneas

Al bajar de nuevo hacia Peñafiel, te interesará saber que las laderas que rodean el pueblo están perforadas por bodegas subterráneas excavadas directamente en la tierra. Desde fuera apenas se ven, salvo por las pequeñas chimeneas que sobresalen y marcan su ubicación.

Vista aérea del Castillo de Peñafiel

Vista aérea del Castillo de Peñafiel / Istock / 5

Estas bodegas forman parte de una tradición muy arraigada, pensada para conservar el vino en condiciones estables de temperatura y humedad. No están dentro del castillo ni dependen de él, pero sí forman parte del mismo sistema.

Una vez en el pueblo, puedes recorrer fácilmente el centro sin tener que seguir ningún tipo de itinerario. Piérdete por las calles sin miedo, que te orientarás en cuanto veas el castillo. Aquí encontrarás la plaza del Coso, que es uno de los puntos más reconocibles por su estructura tradicional, con balconadas de madera que son a día de hoy difíciles de encontrar en otras localidades.

Peñafiel

Peñafiel / Istock / TANIA CERVERA

Visitar esta localidad de poco másde 5.000 vecinos funciona a la perfección como parada integrada dentro de una ruta por la Ribera del Duero.

Peñafiel se puede recorrer en medio día, pero lo más recomendable es dedicarle algo más de tiempo si quieres completar bien la experiencia y disfrutar del castillo sin prisas.

La visita a este te llevará entre una y dos horas, dependiendo del ritmo. A eso hay que sumar el paseo por el pueblo y el tiempo para detenerse en las zonas de bodegas.