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El castillo español que los expertos consideran uno de los mejor conservados de Europa: mantiene intactas sus murallas, torres y salas nobles más de cinco siglos después de su construcción

La fortaleza fue restaurada en el siglo XIX por Eugenia de Montijo y hoy figura entre los castillos más visitados de Castilla-La Mancha.

Uno de los castillos mejor conservados de Europa está en Castilla-La Mancha

Uno de los castillos mejor conservados de Europa está en Castilla-La Mancha / Istock / Matt Trommer

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Cuando se terminó de construir en el siglo XV, el Castillo de Belmonte era una de las residencias señoriales más ambiciosas de Castilla. Más de cinco siglos después, sigue conservando gran parte de la estructura que levantó el poderoso marqués de Villena, desde las murallas y torres exteriores hasta numerosas dependencias interiores que permiten comprender cómo era la vida dentro de una gran fortaleza nobiliaria de finales de la Edad Media.

Pueblo de Belmonte, Cuenca

Pueblo de Belmonte, Cuenca / Istock / SteveAllenPhoto

Ese es uno de los motivos por los que el Castillo de Belmonte aparece con frecuencia entre los castillos mejor conservados de España y de Europa. Situado en la provincia de Cuenca, este imponente edificio destaca tanto por su estado de conservación como por una arquitectura poco habitual que combina elementos defensivos medievales con soluciones más propias de las residencias nobiliarias de finales de la Edad Media.

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Adriana Fernández

Una fortaleza levantada por una de las familias más poderosas de Castilla

La construcción del castillo comenzó hacia 1456 por iniciativa de Juan Pacheco, uno de los personajes más influyentes de la Castilla del siglo XV y primer marqués de Villena.

La localidad ocupaba una posición estratégica dentro de los dominios de los Pacheco y permitía controlar importantes rutas de comunicación del interior peninsular, por lo que la elección de este pueblo que hoy tiene 1.750 vecinos no fue casual.

Imagen del Castillo de Belmonte

Imagen del Castillo de Belmonte / Istock / mtrommer

A diferencia de otras fortalezas levantadas exclusivamente con fines militares, el castillo fue concebido desde el principio como una residencia señorial de gran prestigio, y es por eso que cuenta con espacios destinados a la vida cortesana y al alojamiento de una de las familias más poderosas del reino.

La planta es de lo más original, pues se trata de una planta inicialmente pentagonal, con un patio de armas en forma de triángulo equilátero que está rematado con dos cuerpos en dos de sus lados, y la torre del homenaje al otro. Si lo ves desde arriba, parece una estrella de seis puntas

Murallas, torres y salas que han llegado hasta nuestros días

Lo que más destacan los expertos es el excelente estado de conservación del castillo, que se aprecia tanto en el exterior como en el interior.

Castillo de Belmonte, Castilla-La Mancha

Castillo de Belmonte, Castilla-La Mancha / Istock / SteveAllenPhoto

Las murallas continúan rodeando el recinto principal y las torres conservan buena parte de su aspecto original. En el interior todavía pueden recorrerse numerosas dependencias históricas como salones nobles, galerías, patios y diferentes espacios residenciales que permiten hacerse una idea bastante precisa de cómo era la vida en el pasado en estaa gran fortaleza. Los techos de algunas de las estancias privadas están cubiertas por artesonados y alfarjes de estilo mudéjar, como sucede en la sala reservada para capilla. También pueden apreciarse esta riqueza en los techos de los dormitorios principales de los marqueses, a modo de cúpula, o incluso en la del Salón de Gobierno. Todo un espectáculo.

Parte de esta conservación se debe a las importantes restauraciones llevadas a cabo durante el siglo XIX por Eugenia de Montijo, propietaria del castillo y esposa de Napoleón III. Gracias a las intervenciones de la emperatriz se recuperaron algunas zonas que habían sufrido deterioros con el paso del tiempo.