Un castillo y más de 40 piscinas naturales: el pueblo de España que deberías visitar este verano
Así es la comarca española de interior que te sorprenderá para pasar un verano refrescante.

Aunque todavía parezca lejano, el verano está a la vuelta de la esquina y la planificación de las vacaciones más aún. Normalmente asociamos la época estival a la playa, pero existen muchas más opciones que a veces resultan incluso más refrescantes que la costa española. El interior peninsular, con sus preciosos pueblos, también ofrece rincones con piscinas naturales, ríos y cascadas donde pasar unos días inolvidables.
El objetivo es huir del calor y, además, encontrar un refugio natural que no esté masificado, con un entorno idílico, pueblos encantadores y una gastronomía de ensueño. Para ello, nos alejamos de la costa levantina, del norte cantábrico y del sur mediterráneo para adentrarnos en una región infravalorada como pocas, pero que sorprende a todo aquel que se lanza a descubrirla. Hablamos de Extremadura, más concretamente, de la comarca de La Vera.
Una zona repleta de piscinas naturales
Al contrario de lo que muchos pueden llegar a pensar, ni Cáceres ni Badajoz son lugares secos. Esta zona particular de Cáceres cuenta con un enorme número de piscinas naturales, más de 40, además de 47 gargantas, un río y 1.423 arroyos. Para contemplar estos espectáculos naturales debemos desplazarnos hasta el Parque Nacional de Monfragüe y la Reserva Natural Garganta de los Infiernos. Una de las postales más características es la garganta de Alardos, en Madrigal.

Pero son muchas las zonas adaptadas al baño como la garganta de Gualtaminos y Minchones en Villanueva, la garganta Jaranda en Jarandilla, las de Guachos y San Gregorio en Aldeanueva o la de Cuartos en Losar. Además, sobre el Valle del Tiétar cae la Cascada del Diablo, un impresionante salto de agua de más de 60 metros. Pese a que son diversos los pueblos que pueden visitarse como Guijo de Santa Bárbara, Jaraíz o Garganta la Olla, hay uno que destaca por encima de ellos.
En qué pueblo quedarse
Se trata de Valverde de la Vera, una villa que se construyó en forma de cruz con cuatro espacios principales: la Plaza de España, la Fuente de los Cuatro Caños, la de la iglesia y la Plaza del Rollo. Pero lo más destacable de este pueblo es el Castillo, su construcción militar más importante. Data del siglo XII, aunque más tarde sufrió diversas modificaciones, como la construcción de la iglesia con tres torres y una bóveda nervada.
Gracias a su arquitectura tradicional, Valverde se ha ganado el título de Conjunto Histórico-Artístico. Sus viviendas de dos o tres plantas con balcones de madera ornamentados con flores constituyen la foto más emblemática de la villa. Además, pueden visitarse monumentos como la Picota del siglo XVI con los escudos de las familias Zúñiga y Monroy. Tampoco deberíamos perdernos la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Fuentes Claras, del siglo XVI y con elementos románicos, góticos y renacentistas.

Tanto en este como en otros municipios de la comarca, se pueden degustar comida tan deliciosa como queso de cabra y oveja, mermeladas de frutas naturales, cochinillo, perdiz, faisán, cordero, entomatá, cuchifrito o rin-ran. Pero todo aderezado con el llamado 'oro rojo', el Pimentón de la Vera, que cuenta incluso con Denominación de Origen. Es el condimento fundamental de platos como las migas o los productos de la matanza, que se pueden degustar en cualquier época del año.
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