Tiene un casco histórico gótico y calles medievales: así es el pueblo desconocido más bonito de Cataluña
Las calles y los monumentos de esta preciosa villa medieval dejan a cualquiera con la boca abierta.

Encontrar un pueblo bonito en España no es nada complicado. Cada rincón está repleto de pequeñas poblaciones con un encanto único y muy peculiar que tienen a todos los viajeros más que enamorados. Concretamente, Cataluña alberga un gran número de lugares con estas características, aunque hay algunos que llaman más la atención por curiosidades como tener un casco histórico gótico, calles medievales y muchas cosas más.
Algo más de 100 vecinos habitan esta villa que, además, es el pueblo con más Patrimonios de la Humanidad por cada habitante en España. Un auténtico paraíso enclavado en la Vall de Boí, que funciona como puerta de entrada a Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. La Unesco ha reconocido su patrimonio de iglesias por ser el "testimonio del intercambio cultural en la Europa medieval", con un total de ocho iglesias y una ermita.
Algunas iglesias destacables
Este precioso lugar que tan solo con una pequeña descripción hace la boca agua de los viajeros más curiosos es Durro, en Lleida. Maestros de obra, picapedreros y artesanos se encargaron de erigir todos los templos que hoy lo caracterizan es unas pocas décadas, siguiendo el estilo que reinaba en la época, el románico lombardo. Los dos más llamativos son la iglesia de la Natividad y la ermita de Sant Quirc, ambos construidos en piedra.

La iglesia del siglo XIII se ubica en pleno centro, destacando sus dos capillas góticas y la sacristía barroca, que se añadieron durante las remodelaciones de los siglos XVI y XVIII. Por su parte, la ermita es un siglo más antigua y está a 1.500 metros de altitud, desde donde contemplar unas vistas espectaculares. Su tamaño es bastante reducido, pero su interior destaca por la mezcla de estilos, con el altar románico, la imagen gótica de Sant Quirc y Santa Julita y el retablo barroco.

Otras tres iglesias que son imprescindibles para visitar en Durro son Sant Climent de Taüll, Santa María de Taüll y Sant Joan de Boí. La primera de ellas es un auténtico tesoro románico de la Vall de Boí. Está enclavada a 1.482 metros de altura y cuenta con un sistema de videomapping que proyecta las pinturas originales sobre el ábside, para permitir al visitante apreciar cómo habría sido el interior de este precioso templo en el momento de su construcción.
Más patrimonio y belleza
Para conocer más sobre el arte románico de aquella época basta con desplazarse hasta Erill la Vall -donde el campanario de Santa Eulàlia merece mucho la pena- y descubrir el Centro de Interpretación del Románico. Este lugar se encarga de gestionar y trasladar la información sobre el patrimonio del valle. Después de adquirir algunos conocimientos básicos sobre él, también se puede aprender sobre cómo era la sociedad que habitaba la comarca en aquel entonces.

Pero más allá del patrimonio religioso, esta aldea que hoy pertenece al municipio de la Vall de Boí destaca por sus calles empedradas, su precioso casco antiguo medieval y sus tiendas de artesanía que se reparten por todo el pueblo para servir a vecinos y visitantes. Además, gracias a su aislamiento -el nombre de Durro proviene del vasco y significa "alejado"-, ha sido declarado destino 'Starlight', un lugar donde poder observar las estrellas a la perfección.
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