Las cascadas más bonitas de España se esconden en un pequeño pueblo de 17 habitantes de Guadalajara
Guadalajara alberga unas preciosas cascadas ocultas entre pequeñísimos pueblos con un encanto sobrecogedor.

La naturaleza crea lugares que escapan al poder de la imaginación. Por mucho que lo intentemos los seres humanos, eso que dicen que la realidad supera la ficción siempre será cierto, también en lo referente a los paisajes. España esconde oasis de paz y tranquilidad, donde lo único válido es el esparcimiento y escapar de los problemas que nos persiguen en el día a día.
Al contrario de lo que muchos piensan, no hay que viajar demasiado lejos para toparnos con estampas perfectas, repletas de espectacularidad y que dejan a cualquiera con la boca abierta. Entre los muchísimos pueblos que conforman Guadalajara con un número de habitantes extremadamente bajo, la sierra de Ayllón alberga uno muy especial: con solo 17 habitantes cuenta con una impresionante cascada.

El pueblo es Campillejo, ubicado en la ruta de los pueblos de la arquitectura negra y perteneciente al municipio de Campillo de Ranas. El tamaño de la localidad permite que pueda recorrerse a pie en unos pocos minutos, apreciando sus viviendas hechas en pizarra, madera y barro. Este tipo de arquitectura crea un conjunto cuanto menos pintoresco, con un encanto añadido gracias a las flores multicolores de sus balcones.
Una de las cascadas más impresionantes de Guadalajara
Muy cerca de esta pequeña aldea se abre paso la cascada del Aljibe, compuesta de dos caídas sucesivas que suman doce metros de altura: la primera de unos cuatro y la segunda alrededor de los ocho metros. La impactante cascada, que se conoce también como Pozos de Matallana, se encuentra en un entorno privilegiado al que se puede llegar a través de dos rutas.

La primera, de seis kilómetros de largo, parte de la pedanía de Roblelacasa y es de ida y vuelta. Tan solo hay que seguir un sendero que conduce hasta un puente conectado con la cascada. La segunda ocupa nueve kilómetros y es circular, comenzando y acabando en El Espinar, otra pedanía. Por ella se alcanza el mirador de El Espinar, desde contemplar una panorámica sin parangón.

Existen también otros senderos para los más aventureros, que pasan por los cuatro picos de más de dos mil metros de altura de la sierra de Ayllón. Los amantes del ciclismo de montaña también pueden recorrer algunas rutas cercanas. Además, en el pantano de El Vado es posible alquilar piraguas para conocer los preciosos bosques de coníferas.
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