La cascada de 60 metros escondida a media hora de Valencia: cae sobre una poza turquesa donde el baño está permitido
Descubrimos un enclave natural de ambiente paradisíaco a punto de ser declarado Paraje Natural.

La magnífica cascada de 60 metros que serà declarada Paraje Natural / Istock / Lilya Olhova
Cuando llega la temporada de verano, todo deseamos encontrar ese lugar donde descansar y refugiarnos del calor sofocante. Si, además, este lugar está relativamente cerca de casa o un núcleo urbano importante pues eso de más que nos llevamos. Un rincón que cumple con todas estas características es la magnífica Cueva del Turche, un pequeño rincón natural que no parece pertenecer a este mundo, con un impresionante salto de agua que se abre paso entre dos moles de roca caliza semejantes al más grande de los anfiteatros.

La cascada de la Cueva del Turche / Istock / Cristina Oller Real
Perteneciente al municipio de Buñol, situado a unos 40 kilómetros al oeste de la ciudad de València, la Cueva del Turche supone un respiro ante el bullicio y ajetreo del día a día. Con sus tranquilas aguas de color turquesa, una agradable zona donde poder hacer un poco de picnic, y un entorno que parece completamente aislado del resto del mundo, supone uno de los rincones más mágicos que podemos encontrar en muchos kilómetros a la redonda.

Adriana Fernández
Una cueva y una cascada
A tan solo 6 minutos en coche al sur del centro de Buñol, la Cueva del Turche ofrece al visitante la oportunidad ideal de desconectar de la rutina y gozar de un momento de paz, acompañado por el constante murmullo del agua cayendo y el sonido del viento corriendo entre las ramas de los árboles que rodean en enclave. Los 60 metros de altura que alcanza el salto de agua añaden todavía más magia al lugar, pues llevan al visitante a maravillarse con la fuerza y espectacularidad de la naturaleza.

El enclave de la cueva / Istock / Lilya Olhova
El enclave de la cueva se abre ante las altísimas paredes de roca caliza desde las que cae el agua, las cuales se presentan al visitante como el fondo de un enorme anfiteatro en el que se está a punto de representar una tragedia griega. Con la charca de aguas turquesas en el fondo, nos recuerda lo insignificantes que somos realmente ante la inmensidad del mundo. Esto se ve todavía más acrecentado cuando uno se adentra a las aguas de la charca y se dirige hacia la cascada; justo detrás del agua, escarbada en la pared de roca, se halla la cueva que da nombre al rincón y que parece el escenario de una fábula.
El entorno cuenta también con un merendero perfectamente acondicionado para que los visitantes puedan disfrutar de un agradable picnic, con el aire fresquito gracias al agua y las sombras prácticamente ininterrumpidas que aportan las copas de los árboles y la vegetación que cubre gran parte de los alrededores.

La poza de la Cueva de Turche / Istock / Lilya Olhova
Advertencia para visitantes
A finales del mes de mayo de este 2026 se aprobó en el pleno del Ayuntamiento de Buñol solicitar a la Conselleria de Medio Ambiente la declaración de Paraje Natural de la Cueva del Turche, todo con la intención de buscar una mayor protección para este rincón natural tan especial. Por esta razón, y por el hecho de que el lugar sigue todavía muy marcado por los efectos devastadores de la DANA, el enclave afronta su segundo verano con el acceso cerrado. Se estima que no será hasta abril de 2027 cuando el acceso vuelva a abrir sus puertas al público, una vez hayan terminado los trabajos de rehabilitación y reconstrucción.
Una alternativa muy recomendable
A escasos 15 minutos en coche de la Cueva del Turche, junto a la localidad de Yátova se halla la Cueva de las Palomas, un pequeño rincón natural al que escaparse durante los días más calurosos. Cuenta con un magnífico salto de agua que alcanza los 20 metros de altura, el cual cae a una preciosa poza en la que darse un agradable baño. De carácter más rocoso que su vecina, la Cueva de las Palomas presenta todo de recovecos en las paredes de roca que envuelven el enclave, perfectos para refugiarse del Sol incesante.

La Cueva de las Palomas / Istock / Vicente Suarez Belloch
Unos metros más abajo de la cueva se extiende una planicie habilitada para aquellos que quieran acampar o dormir allí, o simplemente pasar el día de manera relajada y sin ningún tipo de agobios. Se trata de un área recreativa perfectamente adaptada para poder disfrutar al máximo del entorno, e ideal para visitar en familia.
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