Casas colgadas sobre un precipicio y un entorno único en la región: la ciudad de Castilla-La Mancha perfecta para visitar en invierno

Es una de las ciudades más acogedoras del país, cuyo casco histórico fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO.

La ciudad manchega que tienes que visitar este invierno
La ciudad manchega que tienes que visitar este invierno / Istock / Meynuit

El invierno, y sobre todo el frío que lo acompaña, muchas veces hacen que no nos apetezca para nada salir de casa; preferimos taparnos con una manta y disfrutar del calor del hogar. Aún así, son inacabables los destinos y ciudades en que el invierno es la mejor época del año para descubrir su encanto, pues no están tan abarrotados de gente como en las épocas más cálidas.

Hay ciudades que son perfectas para descubrir en invierno

Hay ciudades que son perfectas para descubrir en invierno

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Además, el invierno hace relucir mucho más el atractivo de muchos de estos sitios, convirtiéndolos en lugares de lo más acogedores y encantadores, ideales para hacer una escapada y evadirse de la rutina y el bullicio del día a día.

Adriana Fernández

Muy Noble y Muy Leal

En el corazón de Castilla-La Mancha se extiende una ciudad de origen musulmán donde patrimonio natural y natural se complementan a la perfección, ofreciendo al visitante una experiencia única en la que la belleza rebosa por todos lados. El invierno convierte la ciudad de Cuenca en un escenario que parece sacado de un cuento, donde la nieve crea un hermoso contraste con los vivos colores de sus calles.

Aunque la zona en la que se erige la ciudad ha estado habitada desde el final del Paleolítico, no fue hasta la época de la dominación musulmana que no se estableció el primitivo asentamiento sobre el que hoy se alza la ciudad. Tras la conquista cristiana en el 1177 por parte del rey Alfonso VIII, Cuenca pasó a ser una de las ciudades más importantes de la región. Así, Alfonso X le otorgó el título de “Ciudad” en 1257, siglos más tarde, Enrique IV le concedió el título de “Muy Noble y Muy Leal”, y Felipe V la declaró “Fidelísima y Heroica”.

Rodeada de miradores que ofrecen unas panorámicas de eterna belleza, la ciudad antigua de Cuenca fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1996, gracias a la excelente preservación del paisaje urbano original, además de la fortaleza medieval y la rica colección de arquitectura tanto civil como religiosa de los siglos XII al XVIII que encontramos en ella. Este hecho no es de extrañar, pues si visitas la ciudad podrás confirmar todas y cada una de las razones que llevaron a su inclusión en la lista.

Un paseo por Cuenca

Con un término municipal que se extiende más de 900 kilómetros cuadrados, Cuenca cuenta con una población superior a los 53.000 habitantes. La ciudad en sí se divide en dos zonas muy claras: el casco antiguo, situado sobre un cerro rocoso que domina sobre el río Júcar, y la ciudad nueva, que se extiende hacia el sur.

Las Casas Colgadas son el emblema principal de Cuenca

Las Casas Colgadas son el emblema principal de Cuenca

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Es en el casco antiguo donde encontramos la mayoría de los sitios de interés que alberga la ciudad, siendo las Casas Colgadas el mayor atractivo de ésta. Emblema principal de Cuenca, estas tres antiguas casas palaciegas con artesonados mudéjares, celosías góticas, decoraciones renacentistas en los arcos, y murales del gótico tardío albergan, desde 1966, el Museo de Arte Abstracto Español.

Cerca de las Casas Colgadas se ubican otros dos grandes imprescindibles de la ciudad: la Torre de Mangana, situada en la antigua alcazaba árabe que posteriormente fue el barrio judío, y que actúa como reloj de la ciudad desde el siglo XVI; y la Catedral de Santa María y San Julián, cuya construcción empezó a finales del siglo XII, después de la conquista cristiana de la ciudad.

En el extremo más septentrional del centro histórico se hallan las ruinas del antiguo castillo de origen árabe y sus murallas. Del primero, no queda prácticamente nada de lo que en su día fue una impenetrable fortaleza; de la antigua muralla se conservan unos pocos fragmentos, de los que destacan el hermoso arco de piedra que servía como una de las entradas a la ciudad.

Se cree que la catedral de Cuenca fue la primera catedral gótica de la región

Se cree que la catedral de Cuenca fue la primera catedral gótica de la región

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Aparte de los muchos miradores que hay repartidos por Cuenca (el mirador de San Miguel, el mirador del Rey, o el mirador hoz del Júcar), el Puente de San Pablo es uno de los mejores sitios desde los que obtener una panorámica inigualable de la ciudad. Aunque el original fue edificado en piedra a mediados del siglo XVI, el actual puente está hecho de hierro. Su construcción comenzó en el 1902 y constituye un claro ejemplo de la arquitectura del hierro tipo Eiffel propia de aquella época.

En el entorno de Cuenca encontramos también cantidad de senderos y caminos ideales para hacer un relajante paseo. Discurriendo por la ribera del río Júcar, existe un camino que no se aleja demasiado de la ciudad y que permite disfrutar de unos espectaculares rincones.

Dónde comer

En el mismo casco antiguo podrás encontrar cantidad de restaurantes y tabernas donde disfrutar de una excelente gastronomía típica de la región. Anexo a las Casas Colgadas, el restaurante Casa de la Sirena ofrece una cocina contemporánea que reinterpreta conocidos platos autóctonos. Por otro lado, la Bodeguita Capuz ofrece tapas y raciones de cocina tradicional elaborada con los mejores productos de temporada. Sea lo que sea lo que te apetezca comer, ten por seguro que en Cuenca lo vas a encontrar, pues su oferta gastronómica es de lo más amplia y maravillosa.

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