Carta de amor al Mar Menor

El litoral de Murcia esconde un atractivo turístico digno de visitar, al menos, una vez en la vida. Se trata del Mar Menor, una albufera reconocida como uno de los ecosistemas con mayor riqueza natural de toda Europa. En este artículo, queremos darlo a conocer a través de su increíble historia y su enorme potencial para el viajero.

Alejandro Vega
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Foto: Kirstudiofilms/Shutterstock

La historia del Mar Menor está inevitablemente ligada a las guerras e invasiones que la península ibérica afrontó durante siglos. Ya en la época romana, el lugar se convirtió en un asentamiento estratégico para los barcos de guerra debido a sus aguas profundas. Durante esta época, recibió el nombre de Belich y sirvió además como refugio.

Mar Menor
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Su cercanía con el norte de África hizo que los piratas (o corsarios) otomanos se adentraran aquí frecuentemente durante siglo XIII, lo que provocó una súbita pérdida de población. Durante esa época, el rey Alfonso X favoreció la expansión económica a través de ayudas e incentivos para los nobles que se instalaran en la región.

Mar Menor
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El periodo más próspero para este enclave no llegó hasta el siglo XX. La explosión del turismo extranjero durante los años 60 supuso el espaldarazo definitivo. Cerca de los años 70, comienzan a construirse los primeros establecimientos hoteleros para dar alojamiento a los visitantes que, desde ese entonces, no han cesado de llegar.

Recorrido por cinco enclaves

Hay un elemento imprescindible en toda carta de amor, y no es otro que la admiración. Por ese motivo, no podríamos dejar de comentar cinco enclaves de esta región que fascinan a todo el que la visita.

La Manga

En palabras del Gobierno autonómico, se trata de un «capricho orográfico». Es una franja de 24 kilómetros de largo que cierra lo que en su día fue una bahía abierta. Para que se haga una idea, su anchura no supera el kilómetro, y tiene zonas que solo alcanzan los 200 metros. Hoy en día, está llena de servicios turísticos.

Faro del Mar Menor. Cabo de Palos. | Lunamarina/Shutterstock

Cabo de Palos

El cabo de Palos es uno de los lugares más visitados. Está situado en el municipio de Cartagena.  Acoge una torre utilizada en el siglo XVI para vigilar a los piratas. En la actualidad, el área recibe miles de turistas que desean perderse en sus calas, que no suelen estar demasiado concurridas. Todo el complejo forma parte de la reserva marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas.

Cabo de Palos. | Lunamarina/Shutterstock

San Pedro del Pinatar

Si nos acercamos a Costa Cálida, encontraremos este pueblo encantador que se ha convertido en el balneario de la región. En sus estanques, el viajero puede conocer los beneficios de la lodoterapia gracias a sus barros medicinales. Por su parte, el parque regional de Las Salinas y Arenales de San Pedro es una visita casi obligada.

Salinas en San Pedro del Pinatar. | Sonia Bonet/Shutterstock

Parque de Calblanque

Pocos lugares poseen la diversidad paisajística del parque regional de Calblanque. Combina ramblas, matorrales, arenales y paleodunas, así como acantilados y calas en su litoral. Durante el verano suele estar algo masificado, pero es un paraje digno de visitar durante cualquier mes del año.

Playa de Calblanque. | Lunamarina/Shutterstock

Isla Mayor e isla Perdiguera

Se trata de islas que emergieron a través de un antiguo cono volcánico. La primera es un recinto privado que se encuentra en magnífico estado de conservación pero no se puede visitar, aunque sí bordear. Por su parte, la isla Perdiguera es un paisaje protegido al que se accede mediante excursiones en barco.

Protección

La situación del Mar Menor obliga a reflexionar sobre el cuidado que reciben nuestros ecosistemas marinos. Los ecologistas denuncian que la agricultura intensiva que se da en la zona provoca vertidos de fertilizantes. En consecuencia, se han producido varias catástrofes medioambientales, con efectos como la aparición de toneladas de peces muertos en 2019 y 2021.

Este fenómeno no ha desalentado al turismo, que continúa la senda de recuperación iniciada el pasado año. De acuerdo con cifras oficiales de la Región de Murcia, la zona recibía antes de la pandemia a más de 200 000 turistas anuales, de los que casi un 30 % eran extranjeros. Las previsiones aseguran que, gracias principalmente a visitas de Alemania y Francia, los buenos datos regresarán pronto.

En línea con la recuperación, el sector trabaja en la explotación del interior. Se trata de ofrecer una alternativa al tradicional «sol y playa» para convertir la región en pionera de un nuevo modelo turístico español. Por lo pronto, el Ejecutivo autonómico ya ha prometido destinar 85 millones de euros a mantener el mar en buen estado.

Los argumentos son claros, el Mar Menor es un enclave con muchos atractivos para visitar. Como reza el encabezado de este artículo, se trata de una carta de amor. No obstante, también es un intento por dar a conocer una de las regiones con mayor potencial turístico y natural en nuestro país: Murcia.