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La carretera de playa de la que nadie habla está en un Parque Natural que bordea el Mediterráneo: 12 kilómetros de calas escondidas, cuevas y acantilados con más de cien millones de años

Un tramo junto al Mediterráneo cuyo paisaje se ha mantenido prácticamente inalterable desde hace siglos.

La carretera de costa por la que querrás perderte este verano está en Castellón.

La carretera de costa por la que querrás perderte este verano está en Castellón. / Istock

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Conducir por uno de los últimos tramos de costa mediterránea que permanecen prácticamente vírgenes en la Comunidad Valenciana puede sonar incluso utópico, pero es real y está en un paraje remoto de Castellón, posiblemente la provincia más infravalorada del litoral mediterráneo. El contexto es tan inesperado, que no exageramos si decimos que se trata de una de las carreteras panorámicas más bonitas que puedes descubrir en España.

Un paraje remoto en la provincia más infravalorada del litoral mediterráneo

Un paraje remoto en la provincia más infravalorada del litoral mediterráneo / Istock

El paisaje es el protagonista. Estamos en la Sierra de Irta, una pequeña cordillera costera situada en el norte de la provincia de Castellón, entre Peñíscola y Alcossebre. Y aunque se trata de un paisaje montañoso que apenas supera los 572 metros de altura en su cumbre más alta (la del pico Campanilles), tiene un enorme valor ecológico: está declarado Parque Natural, cuenta con una reserva marina protegida y, a diferencia de los pueblos vecinos, ha conseguido escaparse del urbanismo salvaje.

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El resultado son más de 12 kilómetros de costa en los que no hay ni un solo hotel, ni un apartamento, ni siquiera un pueblo. Los historiadores señalan que es uno de esos tramos de litoral que puede presumir de tener prácticamente el mismo paisaje desde hace siglos. Y eso no lo pueden decir muchos pueblos. 

Más de 12 kilómetros de costa prácticamente virgen.

Más de 12 kilómetros de costa prácticamente virgen. / Istock / Lorena C.

Un paisaje con más de cien millones de años

Esta sierra está formada principalmente por rocas calizas que dicen se originaron hace entre 65 y 100 millones de años, cuando esta zona estaba cubierta por un mar tropical. Ha sido la erosión continuada del oleaje la responsable de esculpir las cuevas, plataformas rocosas y acantilados que hoy caracterizan esta costa de Castellón. Un lugar donde mar y montaña conviven de verdad. 

Sorprende esa combinación de paisaje a medio cambio entre el desierto y la montaña a orillas del mar, algo realmente fascinante para quien no haya estado nunca por esta zona de la península. El contraste es lo más llamativo: acantilados de roca caliza que caen directamente al mar, pequeñas calas de piedra y grava con aguas transparentes, bosques de pino carrasco, matorral mediterráneo aromático (romero, tomillo, lentisco, coscoja, etc.)... y todo ello con el aliciente de no estar urbanizado. Una joya, sin duda. 

Un paisaje de acantilados y cuevas formadas hace cien millones de años.

Un paisaje de acantilados y cuevas formadas hace cien millones de años. / Istock

La carretera panorámica que atraviesa este paisaje singular

La carretera que mejor permite descubrirla y contemplarla de cerca es la que lleva desde Peñíscola hasta Alcossebre (esta dirección es mejor que hacerla en sentido contrario, es la que ofrece las mejores panorámicas del mar Mediterráneo en el horizonte, como si se abriera paso ante los ojos del conductor en cada curva). 

Lo más importante que hay que tener en cuenta antes de elegir el desvío para circular por esta carretera es que se trata de un tramo en el que no vale tener prisa. Entre otras cosas porque en cada curva dan ganas de pararse a echar unas fotos. Y porque es la ruta ideal para hacer senderismo y descubrir el entorno a pie. 

Es el escondite de pequeñas calas de roca y grava.

Es el escondite de calas de roca y grava. / Istock / Lorena C.

A lo largo del recorrido van apareciendo pequeñas calas de roca y grava, como Cala Argilaga, Cala del Pebret o Cala Mundina, ideales para parar, bañarse o incluso para hacer snorkel si el tiempo lo permite. Y es el escondite de un rico y desconocido patrimonio histórico, como la Torre Badum. Se trata de una torre vigía que protegía la costa de los ataques piratas, además de ermitas y antiguos caminos rurales.

No se trata de una torre aislada, sino que pertenece a la red de torres históricas de vigilancia costera. Esta es de planta circular y se eleva hasta los seis metros de altura. Pararse a hacer unas fotos es casi obligatorio en este entorno tan peculiar de Castellón, antes de continuar hasta Alcossebre, el mejor punto final de la ruta.