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La carretera panorámica que atraviesa algunos de los paisajes más bellos de Galicia: viñedos imposibles, monasterios medievales y miradores sobre el río Sil

El recorrido atraviesa uno de los paisajes culturales más singulares de Galicia, donde naturaleza, patrimonio y tradición vitivinícola llevan siglos conviviendo.

La carretera del cañón del río Sil en Ribeira Sacra

La carretera del cañón del río Sil en Ribeira Sacra / Istock / 5

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Hay carreteras en las que el propio recorrido acaba siendo lo más interesante del viaje, como en la Ribeira Sacra, donde tienes que avanzar levantando el pie del acelerador para no perderte nada de paisaje. Aquí el asfalto avanza entre laderas cubiertas de viñedos, se asoma una y otra vez al cañón del Sil y conecta pequeños pueblos con monasterios que llevan siglos formando parte del paisaje.

El espectacular paisaje en la Ribeira Sacra

El espectacular paisaje en la Ribeira Sacra / Istock / Fernando Saco

Uno de los mejores recorridos para descubrir este territorio discurre por la carretera LU-P-4103, que atraviesa algunos de los rincones más emblemáticos de la Ribeira Sacra de Ourense. Buena parte del recorrido transcurre junto a laderas donde se practica la llamada viticultura heroica, un sistema de cultivo reconocido por la dificultad que supone trabajar viñedos plantados sobre pendientes muy pronunciadas. En muchos casos, la vendimia sigue realizándose manualmente, ya que la inclinación del terreno impide utilizar maquinaria agrícola convencional.

Un viaje en barco por la Ribeira Sacra: los fiordos gallegos del Sil

Yan Carlos Toledo

Este paisaje de terrazas de piedra levantadas durante siglos es uno de los rasgos más característicos de la Ribeira Sacra y uno de los motivos por los que el territorio aspira a ser reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Miradores desde los que entender la dimensión del Sil

La LU-P-4103 recorre el municipio de Parada de Sil, considerado uno de los grandes balcones naturales sobre el cañón del Sil. Desde la carretera parten numerosos desvíos hacia miradores y senderos que permiten contemplar uno de los paisajes más espectaculares del interior de Galicia. Tenemos claro que esos miradores repartidos a lo largo de la carretera son uno de los grandes atractivos de la ruta.

Viñedos de Sober, Ribeira Sacra

Viñedos de Sober, Ribeira Sacra / Istock

Entre los más conocidos se encuentran los Balcones de Madrid, una plataforma natural situada a más de 500 metros sobre el río Sil desde la que se obtiene una de las panorámicas más famosas de toda la Ribeira Sacra. Su curioso nombre procede, según la tradición popular, de las despedidas que desde este lugar se hacían a los vecinos que emigraban hacia Madrid.

Muy cerca se encuentra el Miradoiro de Cabezoás, otro de los puntos imprescindibles para contemplar el encajamiento del río entre paredes de roca y viñedos escalonados.

Terrazas con viñedos a orillas del río Sil, en la Ribeira Sacra

Terrazas con viñedos a orillas del río Sil, en la Ribeira Sacra / Istock / Ruben Bermejo

Monasterios que dieron nombre a la Ribeira Sacra

La naturaleza y estas visas de las que hablamos son la cumbre del recorrido, pero el viaje no se entiende sin detenerse en dos de los grandes monumentos del territorio.

El monasterio gótico de Santo Estevo.

El monasterio gótico de Santo Estevo. / Istock

El primero es el Mosteiro de Santa Cristina de Ribas de Sil, escondido entre un frondoso bosque de castaños y robles. Fundado en la Edad Media y ampliado posteriormente con elementos románicos y renacentistas, es uno de los conjuntos monásticos mejor conservados de Galicia y uno de los lugares que mejor transmiten el carácter histórico de la comarca.

A pocos kilómetros te encontrarás con el Mosteiro de Santo Estevo de Ribas de Sil, cuyos orígenes se remontan al siglo VI, aunque el conjunto actual corresponde principalmente a los siglos XII al XVIII. Tras una profunda restauración, hoy en día alberga un Parador y puedes visitar sus claustros históricos y buena parte del antiguo monasterio.

Mucho más que una ruta en coche

Esto va de carreteras, pero la Ribeira Sacra ofrece muchas más posibilidades. Una opción es hacer uno de los cruceros turísticos que navegan por el cañón del Sil y parten desde distintos embarcaderos. Es otra manera ideal de contemplar desde el agua los viñedos y los acantilados que acompañan al río. 

También existen numerosas rutas de senderismo que conectan miradores, antiguos caminos tradicionales y pequeños núcleos rurales donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo.

A ello se suma la posibilidad de visitar bodegas de la Denominación de Origen Ribeira Sacra, una de las regiones vitivinícolas más singulares de España gracias precisamente a la espectacular orografía sobre la que se cultivan sus viñas.