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La carretera panorámica de apenas 35 kilómetros que atraviesa uno de los mayores desfiladeros de España: une pueblos medievales, miradores imposibles y paredes de roca de más de 600 metros

La carretera sigue el curso del río Deva entre estrechos cañones, pequeñas localidades y algunos de los paisajes más espectaculares de Cantabria.

Las impresionantes panorámicas del desfiladero de La Hermida desde el mirador de Santa Catalina

Las impresionantes panorámicas del desfiladero de La Hermida desde el mirador de Santa Catalina / Istock / AlbertoLoyo

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La carretera que une Unquera con Potes apenas supera los 35 kilómetros, pero atraviesa uno de los paisajes más espectaculares del norte de España. Durante buena parte del recorrido, la N-621 avanza por el desfiladero de La Hermida, un impresionante paso natural excavado por el río Deva entre montañas que se elevan a ambos lados de la calzada. El trayecto, además, es una de las principales puertas de entrada a la comarca de Liébana y a los Picos de Europa desde la costa cantábrica.

El río Deva a su paso por la localidad cántabra de Potes

El río Deva a su paso por la localidad cántabra de Potes / Istock / pmiguel2

La ruta es perfeca para los que no solo buscan llegar de A a B. También permite descubrir algunos de los escenarios más representativos del interior de Cantabria, desde pequeños pueblos de montaña hasta monumentos históricos y algunos de los paisajes más espectaculares de toda la Cordillera Cantábrica.

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Un desfiladero modelado durante miles de años por el río Deva

El gran protagonista del recorrido es el desfiladero de La Hermida, un impresionante corredor natural excavado por el río Deva entre las montañas que separan la costa cántabra del valle de Liébana.

A lo largo de más de 20 kilómetros, el río ha ido erosionando la roca hasta crear un paso estrecho rodeado por enormes laderas que en algunos puntos superan varios centenares de metros de desnivel. Recorrer la carretera encajada entre el cauce del río y las paredes montañosas da una sensación de vértigo sin estar en las alturas que merece la pena vivir.

El desfiladero de La Hermida desde el mirador de Santa Catalina

El desfiladero de La Hermida desde el mirador de Santa Catalina / Istock / Marlene Vicente

En pleno corazón del cañón aparece La Hermida, una pequeña localidad rodeada por montañas que ha dado nombre a todo el desfiladero. Su ubicación estratégica la convirtió durante siglos en un punto de paso obligado entre la costa y Liébana. Hoy, sigue siendo una de las paradas más habituales para quienes recorren la carretera.

Es posible que también te suene la localidad por sus aguas termales, aprovechadas históricamente a través del antiguo balneario que contribuyó a popularizar la zona entre viajeros y visitantes.

Lebeña y una de las grandes joyas del arte prerrománico español

Pocos kilómetros después aparece uno de los lugares más interesantes de la ruta: la pequeña localidad de Lebeña, que alberga la iglesia de Santa María, uno de los monumentos prerrománicos más importantes del norte peninsular.

La Iglesia de Santa María de Lebeña

La Iglesia de Santa María de Lebeña / Istock / Luis A. Ripoll

Construida en el siglo X, la iglesia destaca por su excelente estado de conservación y por representar uno de los ejemplos más singulares de la arquitectura mozárabe en España.

Merece la pena salirse momentáneamente la N-621 para acercarse hasta este templo, que aparece rodeado por montañas y prados en uno de los paisajes más característicos de Liébana.

Potes, una de las villas medievales más conocidas de Cantabria

El corto (pero impresionante) trayecto concluye en Potes, considerada por muchos como la capital histórica de la comarca de Liébana.

La localidad conserva uno de los cascos antiguos más bonitos de Cantabria, con calles estrechas, puentes de piedra y numerosas construcciones tradicionales que recuerdan su importancia durante la Edad Media. Es lo más parecido a estar dentro de un cuento.

Municipio de Potes, Liébana

Municipio de Potes, Liébana / Istock / TONO BALAGUER

Además, Potes es el principal punto de partida para explorar numerosos rincones de los Picos de Europa y una de las localidades más visitadas del interior cántabro. Por eso, muchos viajeros consideran que la llegada a Potes es mucho más que el final de una carretera panorámica: es la puerta de entrada a uno de los territorios montañosos más espectaculares de España.

Desde el pueblo puedes continuar el viaje hacia algunos de los lugares más emblemáticos de los Picos de Europa, como el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, uno de los principales centros de peregrinación cristiana de España, o el Teleférico de Fuente Dé, que permite ascender rápidamente al corazón del macizo central.